EL DUHALDISMO AMENAZA CON UNA INTERPELACIÓN AL JEFE DE GABINETE
La amenaza del duhaldismo de apoyar un proyecto de interpelación al jefe de Gabinete Alberto Fernández tuvo anoche en vilo a la Cámara de Diputados. Hubiera sido el primer encontronazo con el kirchnerismo en la Cámara que preside el duhaldista Eduardo Camaño.
No fue tratado porque la sesión cayó cuando el radicalismo y otros bloques opositores se levantaron ante la negativa del bloque oficialista a considerar el proyecto que suspende por otro año los remates judiciales de viviendas y campos por créditos hipotecarios impagos, un proyecto paradojalmente impulsado por los justicialistas Liliana Monti y Heriberto Mediza. Lo había decidido así una votación de 96 contra 64 y 4 abstenciones.
La caída de la sesión por falta de quórum imposibilitó en consecuencia terminar de considerar en particular —o sea, en su articulado— el proyecto que confiere facultades especiales a la AFIP, fuertemente resistido por la oposición.
En el caso de ser tratado dicho pedido de interpelación —era una posibilidad porque estaba en el plan de labor de la sesión— el duhaldismo se disponía a votar a favor, aunque sin contar con el número reglamentario de los dos tercios para tratar la cuestión sobre tablas.
El proyecto que pone en jaque a Alberto Fernández es del socialista Jorge Rivas. Hasta el momento es el único presentado en Diputados para intentar develar los elementos probatorios que justifican las denuncias de un complot desestabilizador que el propio presidente Néstor Kirchner atribuyó al duhaldismo.
Este sector procuró evitar caer en reacciones airadas como parte de su estrategia electoral.
El tema pasó para la próxima semana. De modo que está pendiente. El proyecto de Rivas reclama que Fernández demuestre en el recinto las causales objetivas de la existencia de un complot
El mismo Alberto Fernández, que ocupa un cargo que la Constitución reformada en 1994 creó con la posibilidad de que el Congreso remueva a su titular, ayer sumó otro agravante entre los diputados, al calificar un mero trámite parlamentario, con remotas chances de aprobación, como “una jugada perversa”.
Se refería a la decisión de la Comisión de Justicia de la Cámara, que preside el duhaldista Carlos Martínez, de aprobar un dictamen para bajar de 9 a 7 los miembros de la Corte Suprema de Justicia que Carlos Menem, por medio de una ley que impulsó en 1990, había aumentado en cinco integrantes.
Fernández dijo que ese dictamen de Justicia, que la próxima semana podría tratar la Comisión de Asuntos Constitucionales, era “reflejo de una vocación desestabilizadora, una máquina que se quiere poner en marcha para impedir gobernar”.
Los proyectos de reducción son de vieja data, o sea anteriores a la guerra desatada desde la Casa Rosada contra el duhaldismo con motivo de la puja electoral en la provincia de Buenos Aires.
Uno de sus autores es el duhaldista Juan José Álvarez, en su momento convocado por el propio Kirchner para asistir a Aníbal Ibarra en el área de seguridad del Gobierno porteño tras la tragedia de Cromagnón.
Hasta que se cayó la sesión la dura pelea entre los peronistas no se notó en las bancas.
Quedó también pendiente de aprobación la autorización para el ingreso de tropas extranjeras y salida de las nacionales. Será para la próxima cuando se plasme el choque interno del peronismo que ayer se evitó.
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