EL ECONOMISTA JEFE DEL FMI AVALÓ UNA POLÍTICA DE METAS DE INFLACIÓN.
El economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kenneth Rogoff, coincidió esta tarde con el presidente del Banco Central, Alfonso Prat Gay, quien estimó que están dadas las condiciones macroeconómicas para que la Argentina implemente un esquema de metas de inflación como política monetaria. Asimismo, reiteró su rechazo a los sistemas de cambio fijo como la convertibilidad.
El esquema de metas de inflación “es una opción viable y potente para la Argentina”, señaló Rogoff, durante su intervención en un panel de las jornadas monetarias y bancarias que se desarrollan hoy y mañana en la sede del BCRA, al tiempo que recordó su oposición a los sistemas de cambio rígidos, como el que tuvo vigencia en la Argentina durante la década de los noventa.
“En la Argentina, el tema de la inflación y la deflación tiene que ver con la caja de conversión”, dijo Rogoff, durante su disertación en inglés, y consideró que en un esquema de metas de inflación “uno tiene que lograr el equilibrio entre la eficiencia y la transparencia”.
Coincidió así con la posición de Prat Gay, quien en la apertura de las jornadas, consideró que la Argentina está lista para poner en funcionamiento el esquema de metas de inflación, que podría aplicarse a partir del 2004, ya que, estimó, este año será de transición para darle un marco institucional al Banco Central.
En tal sentido, el titular de la entidad monetaria subrayó que el objetivo de su gestión es “encuadrar el funcionamiento del Banco Central en un esquema institucional de metas de inflación, porque solamente de esta manera, arraigada en la institución, vamos a tener una estabilidad duradera”.
Prat Gay hizo además referencia a los últimos indicadores macroeconómicos, y señaló que hay un consenso entre los técnicos en que “la inflación este año va a estar entre el 10 y 15 por ciento”. Y agregó que “si uno mira lo que ha sucedido en los últimos seis meses, la inflación acumulada ha sido algo inferior al 2,5 por ciento”.
“Esto quiere decir que estamos en niveles de inflación anual, por lo menos hoy, de algo menos del 5 por ciento. Pareciera ser que estamos acercándonos ya a lo que quisiéramos tener, pero no nos engañemos, nos falta todo el encuadre institucional para lograr que esto sea duradero”, advirtió.
Destacó que esta inflación del 5 por ciento se ha dado “en un escenario de fuerte crecimiento de la actividad económica”, subrayando que “la combinación entre crecimiento e inflación es una de las mejores que hemos visto en muchísimo tiempo”.
En esa línea, indicó que este mix “es comparable al mejor momento de la convertibilidad, a la salida del Tequila –tras la crisis de México en 1995-, y tenemos que irnos hasta la década del 40 para encontrar una combinación de inflación y crecimiento del producto que supere a lo que tenemos hoy en día”.
En cambio, el economista del FMI advirtió sobre el riesgo que implica la deflación en la economía mundial, un fenómeno que nítidamente se advierte en las economías de Japón, Hong Kong y Taiwán y que comienza a verse ahora en Alemania.
“En Japón, Europa y Estados Unidos, la deflación en activos ha causado una catástrofe”, advirtió Rogoff, quien atribuyó la inflación negativa a causas como la caída de la demanda y la reducción salarial.
Para el funcionario del FMI, “hay que combatir la deflación como parte de una política monetaria”, y recordó que “los países que adoptaron tipo de cambio rígidos sin políticas macroeconómicas tuvieron problemas”, como el caso de la Argentina y Asia.
Las jornadas se llevan a cabo en el salón Bosch del BCRA y asistieron los economistas Daniel Marx, Julio Dreizzen, Miguel Angel Broda, Adolfo y Federico Sturzenegger, Miguel Kiguel, Bernardo Kosacoff, Enrique Folcini, Horacio Liendo, Carlos Melconián, Beatriz Nofal y Hernán del Villar, entre otros.
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