EL EDIFICIO DE LA FACULTAD DE DERECHO PODRÍA DESMORONARSE SI NO SE LO APUNTALA
La torre, la medianera con el Normal Nº2 y las piezas ornamentales sobre las cornisas. Esos son los puntos más críticos que hay que apuntalar ya en el recientemente incendiado edificio de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) si se quieren evitar desmoronamientos. Así lo aseguró ayer la secretaria de Política Edilicia de la UNR, Bibiana Ponzini, quien junto a un grupo de especialistas de la Facultad de Ingeniería realizó un preinforme.
El escrito ya llegó a manos del presidente de la Comisión Nacional de Monumentos, Sitios y Lugares Históricos, organismo que tendrá la última palabra en materia de la refacción del inmueble (ver aparte). Es que no se trata de cualquier edificio. Construido en 1889 fue declarado monumento histórico nacional y su valor es comparable al del Cabildo porteño.
El ala norte del edificio ubicado en Moreno y Santa Fe se quemó el 1º de julio pasado, en momentos en que una populosa concentración de empleados estatales se congregaba en la plaza San Martín en reclamo de un aumento salarial. Ambos hechos parecieron relacionarse cuando una pericia ordenada por la Justicia lanzó como hipótesis que el siniestro fue provocado por las bombas de estruendo arrojadas hacia el edificio por parte de manifestantes.
Desde el día del incendio, la Justicia ordenó cortar el tránsito por las calles Moreno y Santa Fe, medida que quedó sin efecto anteayer, y clausurar el edificio.
Los especialistas de la UNR realizaron un primer diagnóstico y una estimación de gastos: se prevé que la Universidad para los primeros auxilios al edificio deberá invertir 200 mil pesos.
“Hay zonas en las que aún no pudimos ingresar -comentó Ponzini- y otras, como la torre, que ya fueron liberadas y hemos comenzado a trabajar. Lo primero que estamos haciendo son tareas de limpieza y apuntalamiento interior. Lo demás tendrá que esperar unos quince días, hasta que la Justicia libere el edificio”.
En terapia intensiva
La torre podría haber quedado en estado crítico tras el incendio. Pero como no recibió fuego interior -sólo ingresaron llamas por los vidrios de su sector norte- lo único que se dañó fue su revoque externo. “De todos modos, como la torre ya estaba en terapia intensiva, se realizará una estructura compuesta por bandejas que pueda prevenir cualquier caída de piezas ornamentales sobre la vereda o la facultad. También pondremos un techo de chapa para evitar el ingreso de agua. La dejaremos lista para su refacción, prevista recién para cuando haya presupuesto”, explicó Ponzini.
El otro sector en estado grave es la medianera con el Normal Nº2, ubicada por calle Santa Fe. “Allí hay que realizar urgentes tareas de arriestramiento (atar las paredes a otros puntos) y apuntalamiento porque la mampostería quedó sin techo ni entrepiso que la sostenga”, advirtió. Ponzini agregó que hay que tener en cuenta que las paredes del viejo edificio no son de hormigón sino sólo de ladrillos y mortero de cal (mezcla). Este detalle no es menor si como asegura la especialista, “un fuerte viento sur o una vibración del edificio podría hacer caer la pesada cornisa”.
Por último, los grupos ornamentales. Son las piezas escultóricas que sobresalen por sobre las cornisas y que se quedaron sin estructura en la parte de atrás. “Mirame y no me toqués” podría decir el dicho sobre estos ornamentos que caerán sobre la calle si no se los mantiene en equilibrio. Ponzini identifica los más afectados: ambas esquinas del edificio por calle Santa Fe y los que están junto a la estatua de la Justicia, cercada de libros y dos escudos de la provincia.
“Los ornamentos del pabellón que linda con el Normal son los peores. Sucede que ese rincón se transformó prácticamente en una chimenea y, además, allí estaba la sala de teleconferencias de Derecho, repleta de materiales que entraron rápidamente en combustión”, recordó Ponzini. La obra era una joya de la facultad en la que se había invertido unos 60 mil dólares.
La arquitecta no dejó de remarcar la importancia de que los transeúntes se abstengan de caminar por las veredas que circundan el área afectada del edificio. Cintas de contención lo bordean tanto por calle Moreno como por Santa Fe, pero ayer más de uno las transgredía. “Mantener el vallado y respetarlo será la mejor prevención”, aseguró.
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