EL EFECTO TEQUILA NO SE DETIENE
Dos canciones, una hipótesis. Cuando pase el temblor (85) de Soda Stereo y Abarajame (95) de Illya Kuryaki como dos posibles instigadores a distancia del rock mexicano en dos capítulos generacionales. El primer hit busca una síntesis entre el carnavalito, The Police y The Cure. El segundo, establecer un formato de hip hop latino rapeado al borde del espanglish: si su sonido no abandona el rock, su temática expone una lascivia malahablada donde la mujer es objeto. Cuando uno habla con protagonistas del rock mexicano de estos últimos años, no dejan de citar unos la influencia de Soda y otros, la de los Kuryaki; ambas bandas son inmensas para el público azteca. Siguiendo con la hipótesis, digamos que grupos como Café Tacuba y Jaguares siguen los lineamientos estéticos de Cuando pase el temblor, mientras que Molotov y Control Machete desarrollaron cada uno a su estilo, y con más condimento político, lo iniciado en Abarajame.
Este año aterrizaron en Argentina tres flamantes álbumes made in México: Dance and dense denso de Molotov (el cuarteto tocará el 1 de agosto en El Teatro), Cuatro caminos de Café Tacuba (entre lo mejor de su carrera y actualmente ranqueando primero en su país) y El primer instinto de Jaguares (actualmente nominado a un Grammy latino). Faltó Boomerang del converso al cristianismo de Fermín IV (líder de Control Machete) y cartón lleno.
Pero el gurú y productor del rock latino, nuestro exiliado Gustavo Santaolalla que apadrina a Café Tacuba y Molotov, no cree que esto signifique un “boom azteca”. Explica: “Hoy la oleada del rock mexicano está en baja en cuanto a novedades. No estamos en una época como en la primera ola de los 80 que siguió a El Tri, la de Maldita Vecindad, Caifanes y Café Tacuba, o la de los 90 con Molotov, Machete, Julieta Venegas y Plastilina Mosh. Hoy es un período de consagración para Jaguares o los Tacuba que vienen de antes, pero hay un público de 15 años que los descubre ahora con fanatismo; un poco como lo que pasa en Argentina con Bersuit”.
Camilo Lara es director artístico de Warner México y lo fue del extinguido sello Suave, promotor de nuevas bandas locales con distribución multinacional. En su opinión, el rock mexicano “dejó de ser un movimiento y se integró al mainstream. Ya los discos de los grupos salen a competir por radio. Hoy en día no hay brotes en ciudades, como lo hubo en el pasado (cosas electrónicas y dance como los Nortec de Tijuana, el Nopal beat de Guadalajara), pero sí hay constantes ediciones de grupos y proyectos. En un par de años veremos cosas asombrosas aún en proceso de gestación. Monterrey tiene cosas interesantes: Sport, Cartel de Santa y conocidos como El Gran Silencio, Jumbo o Plastilina Mosh. Y el D.F. tiene una escena electrónica interesante: Wakal, Sonido Lasser Drakkar, Silverio, etc. Pero no creo que sea el momento de gloria del rock mexicano. De todos modos, es impresionante que un disco como Cuatro caminos de Cafe Tacuba, una especie de OK Computer (Radiohead) local que para muchos parecería demasiado inteligente para las masas, sea el número 1 en ventas. Sí, el grupo que no cayó en la tentación del éxito es hoy aquí el más grande.”
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