EL EJECUTIVO ACEPTÓ QUE “HAY POSIBILIDADES DE PENSAR EN ALGUNA MEJORA SALARIAL”
La ofensiva de los gremios estatales que decidieron ir al paro el 1º y el 7 de julio obtuvo ayer la primera reacción del gobierno provincial. El secretario general de la Gobernación, Ricardo Spinozzi admitió que “hay posibilidades de mejorar la situación salarial de los empleados” y anunció que “después de evaluar los números a fondo con el gobernador se llamará a los gremios para hacerles una propuesta”.
Las declaraciones de Spinozzi cerraron un día en el que los rumores sobre un supuesto ofrecimiento de un aumento de cincuenta pesos, desmentidos por el titular del Ministerio de Hacienda provincial, Miguel Ángel Asensio, endurecieron aún más la posición de los gremios.
Enojados, los dirigentes de Amsafé, el Sindicato de Municipales, Luz y Fuerza, UPCN y el resto de los sindicatos que integran la interestatal decidieron redoblar la apuesta y no sólo pararán el 7 de julio sino también el 1º a partir de las 10, cuando inicialmente estaba previsto únicamente realizar una marcha de protesta.
Hasta ahora, la posibilidad planteada por Spinozzi no fue comunicada en forma oficial a las organizaciones nucleadas en la interestatal. El funcionario afirmó que “todavía no hay una definición sobre qué es lo que se le va a ofrecer a los gremios y hasta que eso no esté claro no se los va a llamar”.
A los sindicalistas la reunión les sirvió también para dejar en claro que “nadie puede sacar los pies del plato”, según explicó Néstor Ferraza, dirigente de los municipales. A él el tema le preocupa más que a nadie porque sabe que corre el riesgo de que los provinciales arreglen y sus representados queden solos. Por esto, al interior de la mesa de los gremios que irán juntos al paro se pactó “solidaridad mutua hasta el final”.
El dato representa un nuevo obstáculo para la gestión del gobernador Carlos Reutemann, de por sí con varios frentes, a los que se suma ahora la exigencia de unos 130 mil empleados de planta del Estado provincial que quieren una recomposición de salarios estancados desde hace una década, lapso en el que aún con el uno a uno el alza de precios minó los ingresos.
Hasta los agentes de policía adherirán a la marcha y, simbólicamente, al paro. La medida de fuerza dispuesta para el martes próximo se cumplirá de 10 a 24 en las municipalidades, oficinas de la Empresa Provincial de la Energía y reparticiones públicas provinciales, aunque en las escuelas sí habrá actividad ya que los docentes movilizarán pero no dejarán de dar clases para no perjudicar a los chicos.
El 7 de julio, es decir una semana después, se cumplirá la segunda jornada de paro, esta vez de veinticuatro horas para todos los gremios. “En un principio evaluamos que era mejor arrancar con una movilización y seguir después con el paro pero cambiamos de idea y el martes vamos a parar también, Además después del 7, el 8 mismo, al día siguiente, iniciaremos marchas y protestas en toda la provincia, día por día”, explicó Ferraza.
El endurecimiento de los gremios elevó el piso de negociación que exigen los gremialistas para iniciar el diálogo o escuchar del gobierno ofertas de recomposición salarial. “La suma de la que se habló (luego desmentida ) de 50 pesos, es ridícula. Nosotros estamos pidiendo la incorporación al sueldo de los 200 pesos otorgados al sector privado y una oferta atendible tiene que estar cerca de eso. Si no, no es seria”, explicó Ferraza.
Para evitar nuevos conflictos como los generados por la versión de aumento, los gremios decidieron “que toda propuesta de recomposición salarial se discutirá en la mesa de enlace”.
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