EL EJÉRCITO LLEVA ENTREGADOS 100.000 COLCHONES A LOS INUNDADOS
Desde el Gada, en Guadalupe, donde se concentra el 80 % de todo el movimiento en materia de asistencia, el Ejército continúa llevando adelante el operativo puerta a puerta que se puso en marcha en mayo para distribuir elementos entre las familias damnificadas por las inundaciones.
Para ello se viene haciendo un barrido por los barrios, de manera tal que la ayuda llegue a todos. El coronel Gustavo Trulls es quien coordina este operativo y explicó que se está desarrollando “con gran éxito” y “buenos resultados”.
“Hemos cubierto todos los barrios, desde el Centenario en el sur, a San Agustín y La Tablada en el norte”, aseguró.
Todos los días, hasta los feriados, parten desde el Gada 7 ú 8 caravanas con un total de seis camiones cada una (uno con frazadas, otro con comida, otro con agua y pañales, otro con ropa nueva, otro con ropa usada y el último con elementos de limpieza) para ir a las zonas previamente delimitadas en un mapa y repartir los elementos.
La distribución de colchones se hace en forma separada a la de mercaderías varias y cuenta con una hoja de ruta propia. Colaboran, en este caso, unas 40 asistentes sociales de Promoción Comunitaria que, previo a la llegada de la caravana, realizan un relevamiento de cada hogar. Se entregan tres colchones por familia y, hasta el momento, “se llevan repartidos más de 98.000, pero estaremos acercándonos a los 100.000 por estos días”, calculó Trulls.
Para la semana entrante queda una segunda etapa en la distribución de colchones que es llegar a quienes por alguna razón no los pudieron retirar pero tienen en su poder los cupones entregados por las asistentes sociales. En esta situación hay alrededor de 3.000 personas.
En la entrega de víveres, en tanto, se llegó a las 92 mil personas asistidas y se entregaron arriba de 220 mil frazadas.
Todavía quedan unos 1.700 hogares registrados por las asistentes sociales y los oficiales y suboficiales que no encontraron a nadie en los domicilios al momento de la entrega. “Serán alrededor de 5 ó 6 mil personas a las que nunca llegó el servicio puerta a puerta. Tenemos esas direcciones en la base de datos y vamos a realizar un nuevo barrido y tratar de ir casa por casa para entregarle a esa gente lo que necesita”, indicó Trulls.
Sobre los reclamos
El coronel señaló que el sistema implementado por el Ejército es “muy confiable” porque se toma la información de cada hogar (dirección, nombre y DNI del receptor de la mercadería), datos que después se vuelcan a una base informática con lo que cada uno recibió. Así se lleva al día la cantidad exacta de la mercadería entrada por barrio y por día, y se buscan evitar los abusos.
Cuando la caravana va a un barrio, atiende a un sector previamente delimitado en un mapa. Se cierra la manzana adonde se va a distribuir la ayuda y allí los oficiales van casa por casa tomando los datos y repartiendo los cupones para que la gente retire los elementos en los camiones, en ese momento.
A pesar de lo exhaustivo del operativo, todavía se escuchan reclamos de vecinos que se inundaron y que dicen no haber recibido ningún tipo de asistencia mediante el puerta a puerta.
Trulls considera que “este sistema tiene un margen de error del 3%, que por alguna razón queda fuera de la ayuda. Sobre ese porcentaje vamos a trabajar la semana que viene”. Según dijo, cada reclamo que llega al Ejército es verificado y si la persona no figura en la computadora como atendido, se canaliza el pedido.
Finalmente, agregó que existe un sinnúmero de casos que escapan a cualquier previsión o voluntad del Ejército. “Por ejemplo, llegaron al Gada 2.000 camperas nuevas, de vestir, que las repartimos a todas. Pero al que no le tocó, se queja porque quería esa misma campera. Esto no lo podemos manejar, lo que llega lo repartimos y tratamos de ser lo más justos posibles. Con la ropa nueva, repartimos tres prendas por familia”, detalló.
El engaño a la puerta
A pesar de que la distribución está sumamente controlada, Trulls dijo que “siempre hay gente que nos engaña: dice que vive en una casa que está vacía, usurpa una vivienda para recibir la mercadería, se va a lo de un familiar y simula vivir allí para que le den colchones y después los retira también en su casa”.
Sin embargo, estas acciones de mala fe no escapan luego al programa informatizado. Con nombre y apellido figuran las personas que retiraron colchones o mercadería dos veces (son un total de 1.382), tres veces (111) y hasta cuatro veces (9 personas).
“Este problema es social, cultural y anterior a la inundación. Las listas las tenemos y se van a analizar. Si es gente de extrema pobreza se considerará el caso, pero si no está en esa situación y abusó de la buena fe, se van a tomar medidas pertinentes”, advirtió.
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