El enano que contribuyó con la causa nacional
KAYSERI.- "¡La concha de tu madre!", le gritó un par de veces Luis Scola. Se estaba levantando del piso, cuando oyó semejante saludo del capitán. No era un insulto, de ninguna manera. Era un reconocimiento a su tremendo esfuerzo, que incluyó una zambullida al parquet para recuperar la pelota. "Eso me pidió Luis antes del partido. Me dijo que no le importaba que produjera en ataque. Quería que defendiera. Me alegra haberle respondido". Y vaya si lo hizo… Luis Junior Cequeira tiene 25 años y nació en Resistencia, pero se formó como basquetbolista en Quilmes, de Mar del Plata. En ese club hizo el colegio secundario y debutó en la Liga Nacional, promovido por Oscar "Huevo" Sánchez. Tras cuatro temporadas, pasó a Boca y festejó el título 2006-2007. Tuvo etapas en Regatas Corrientes y Juventud Sionista, de Paraná, donde completó un estupendo ejercicio 09/10, llevando a su equipo hasta las semifinales.
Contratado por Obras Sanitarias para el año próximo, debió interrumpir la pretemporada para sumarse al seleccionado. El desgarro de Juan Pablo Cantero, sumado a la anterior deserción de Juan Pablo Figueroa, le ofreció la oportunidad de su vida: ser el base suplente de Pablo Prigioni en el Mundial de Turquía. Sergio Hernández lo eligió en lugar de Juan Manuel Fernández, el chico de la Universidad de Temple. "Junior te serrucha las manos y te come las piernas", lo definió el DT, tras un partido de la Liga Nacional. Ayer le dio minutos bien temprano, en el primer cuarto. Anotó su único punto con un tiro libre y provocó, con picardía, una falta en ataque del rival. Mide 1,80 m y es uno de los cinco jugadores más petisos del torneo. Cuando volvió al juego, en el tercer cuarto, se comió la cancha. Fue una mosca en la sopa, una piedra en el zapato. Corrió, marcó, molestó y enloqueció a los alemanes. Su fundamental aporte no figura en las frías estadísticas. Su energía dictó el tono defensivo de un equipo que jugó sus mejores minutos con él en la cancha.
"Fue nuestro revulsivo; nos contagió a todos", lo elogió Fabricio Oberto. Argentina 78-Alemania 74, con susto y sufrimiento. Llegó a sacar 14 puntos de ventaja, pero el atrevido equipo europeo embocó triples de sus jugadores más altos (sin problemas para salir de la llave y tirar) y le puso suspenso al juego. Con el partido en peligro, Pancho Jasen compensó su floja noche y robó una bola clave. Delfino se cargó la ofensiva al hombro y terminó con 27 puntos. Bien tomado por Jagla, a Scola le costó prevalecer en el uno contra uno. Pero viajó seguido a la línea de libres (12 de 14) y así llegó a sus habituales 20. Leo Gutiérrez le dedicó sus dos triples a su amigo Chapu Nocioni, cuya ausencia se sintió fuera y dentro de la cancha. Ni Jasen ni Kammerichs pudieron ponerse su traje. Por eso, Delfino jugó muchos minutos de alero con Prigioni y Quinteros en la base. Pero este equipo lleno de gloria y hambre siempre encuentra una manera para ganar el partido. En su soñado debut, el enano maldito para los alemanes contribuyó con la causa nacional y se ganó las valiosas palabras del capitán. Hoy, una mujer está orgullosa de ese insulto. Es mamá Mely…
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