EL ENRESS TAMBIÉN ADVIRTIÓ SOBRE PROBLEMAS CON EL AGUA
El futuro intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, no es el único preocupado por la provisión de agua potable durante los meses de verano ya que ayer, consultado por este medio, el presidente del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress), Ricardo Ángel Argenti, adjudicó a “la desinversión en la que ha incurrido la empresa (Aguas Provinciales de Santa Fe) la posibilidad de que haya inconvenientes en la presión de agua en la red de distribución durante los meses de mayor consumo”. Incluso, según informó Argenti, Aguas Provinciales presentó dos expedientes ante el Enress anunciando la realización de dos tipos de trabajos “impostergables” para garantizar la calidad del servicio en el verano. Una de esas obras “impostergables” es “el recambio de una de las válvulas de salida de la planta potabilizadora de Rosario”, que actualmente está rota y que disminuye la presión de agua “en el sector de Circunvalación y Sorrento, zona noroeste”. La otra es “la realización de un cierre a todo el sistema de provisión de agua de los barrios del norte de la ciudad para modificar la alimentación de la red ya que ésta se ve afectado por la carga de agua de las cisternas de Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez”, señaló el funcionario.
“Esas obras serían para mejorar la presión de la red, una condición indispensable para la calidad del servicio”, agregó Argenti. Ambas tareas aún no han sido realizadas pero, según el funcionario, “no demandarán mucho tiempo. Pueden hacerse en horas o días”.
El titular del directorio del Enress fue también muy crítico hacia la paralización de obras que la empresa sostiene desde hace más de dos años y la vigencia del acta-acuerdo firmada en octubre del año pasado que establece, por ejemplo, “la suspensión de los movimientos sancionatorios a la concesionaria”.
“Hasta donde sé hay una voluntad política por parte de la actual gestión de resolver esta situación, ya que el acta firmada en octubre de 2002 se preveía por seis meses y en verdad se ha extendido por más de un año. Es decir, está desvirtuada”, explicó Argenti.
Si bien desde Aguas Provinciales declinaron la invitación a responder los dichos de Miguel Lifschitz, una fuente de la empresa afirmó que “las obras están suspendidas porque hay un proceso de renegociación abierto”.
Ese argumento fue desestimado por Argenti, quien afirmó que “la paralización de obras en las que incurrió la empresa es muy anterior a la devaluación de fines de 2001” y, por lo tanto, “no pueden ser explicadas sólo por la renegociación contractual”.
“Las dos propuestas de trabajos presentadas por la empresa al ente son visos de solución para este verano. De todos modos no hay garantías de que no faltará el agua ya que en una empresa en permanente renegociación contractual y con una suspensión de inversiones tan larga, es obvio que la situación tendrá consecuencias que repercutirán en la calidad del servicio”, agregó el funcionario.
Lifschitz encendió una luz de alarma el sábado, cuando le aseguró a El Ciudadano que este verano habrá inconvenientes en zonas periféricas de Rosario porque Aguas Provinciales no hizo las necesarias extensiones de las redes. Y ahora, desde el mismo Enress se confirman esos temores y también la falta de obras por parte de la concesionaria del servicio. La preocupación de Lifschitz sobre la provisión de agua potable para los meses de verano tiene razones: hay barrios donde ni siquiera llega la red, sobre todo, según señala el intendente electo, en “la zona oeste”, y otras donde la presión de agua es casi nula y de la canilla se derraman sólo gotas.
Las obras necesarias para llevar agua a toda la ciudad se suspendieron por decisión unilateral de la empresa y el déficit en la provisión es el resultado de “años de desinversión”, según el titular del Enress. Mientras tanto, el Ejecutivo provincial, poder concedente, no ha ni siquiera iniciado gestiones sancionatorias, ya que esto está vedado por disposición del acta-acuerdo que firmó oportunamente.
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