EL EPISCOPADO QUIERE DIALOGAR CON KIRCHNER
El presidente de la Nación, Néstor Kirchner, estaría dispuesto a reunirse con la cúpula del Episcopado, cuyas nuevas autoridades, encabezadas por el cardenal Jorge Bergoglio, le cursaron una invitación hace un mes.
La posibilidad del sorpresivo encuentro se conoció ayer, al trascender que los obispos invitaron al Presidente a visitar la sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). Fuentes de ambas partes no descartaron que la reunión pueda producirse hoy, antes de que termine la deliberación de la Comisión Permanente del Episcopado, en Suipacha 1034. No hay, de todos modos, una agenda fijada ni temario establecido. “Todo depende de una decisión personal del Presidente”, dijeron voceros de la Casa Rosada.
El encuentro se produciría, así, a casi un mes de la fuerte reacción presidencial ante el último documento de la Iglesia, que advirtió sobre “el escandaloso crecimiento de la desigualdad” y el riesgo de manifestaciones violentas. “Los pastores se equivocan”, replicó Kirchner en aquel momento.
La invitación fue formulada hace un mes al secretario de Culto, Guillermo Oliveri, por el secretario general del Episcopado, monseñor Sergio Fenoy, apenas terminó la asamblea plenaria de obispos que eligió a las autoridades que conducirán a la Iglesia en los próximos tres años. Así lo informó ayer a LA NACION el director de Prensa de la CEA, padre Jorge Oesterheld.
Al ser consultado por este diario, Oliveri no descartó ni confirmó la posibilidad de un inminente encuentro entre el Presidente y la Comisión Ejecutiva del Episcopado. Dijo que “hay conversaciones” y que “por el momento no está nada previsto”.
Para que se produzca ese encuentro falta, según el secretario de Culto, que la invitación de los obispos “finalmente se formalice” y que el Presidente decida darse por invitado.
Quizás eso suceda hoy, mientras todavía dura la primera reunión de las máximas autoridades de la Iglesia, elegidas en la asamblea plenaria realizada entre el 8 y 12 de noviembre pasado, y que integran la Comisión Permanente del Episcopado.
En caso de realizarse, se trataría de la tercera reunión de las máximas autoridades de la Iglesia con Kirchner desde su asunción a la Presidencia. Las dos veces anteriores, el 7 de agosto de 2003 y el 31 de agosto de 2004, fueron los obispos -encabezados por el entonces presidente del Episcopado y arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Mirás- los que concurrieron a la Casa Rosada.
Ahora los pastores invitaron al primer mandatario a visitar la sede de la CEA, porque, según Oesterheld, ése habría sido un deseo que Kirchner transmitió a los prelados la última vez que se vieron. Acompañan a Bergoglio en la conducción del Episcopado, como vicepresidentes, el arzobispo de Tucumán, Luis H. Villalba, y el obispo de Lomas de Zamora, Agustín Radrizzani.
Signos de tensión
Durante este año, las relaciones entre el gobierno nacional y la Iglesia se pusieron muy tensas a raíz de los enfrentamientos verbales entre los monseñores Antonio Baseotto, obispo castrense, y Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, y el ministro de Salud, Ginés González García, relacionadas con las políticas nacionales de salud.
El de Baseotto fue sin duda el caso más problemático. De hecho llevó el conflicto ante la Santa Sede y está aún pendiente de resolución. Comenzó en febrero, cuando el obispo castrense envió una carta al ministro de Salud en la que criticaba la política oficial de reparto de preservativos y, para ello, citaba una frase del Evangelio en la que Jesús advierte que “a quienes escandalicen a los niños deberían atarles una piedra al cuello y arrojarlos al mar”.
El presidente Kirchner, luego de pedir sin éxito al Vaticano que apartara de su cargo a Baseotto, suspendió al obispo de su cargo público y le quitó la asignación que, como tal, recibía mensualmente. El entonces canciller Rafael Bielsa intentó resolver el caso y mantuvo negociaciones con su par, monseñor Giovanni Lajolo, secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, pero no prosperó la idea de designar un obispo coadjutor.
Otros temas que tensionan la relación entre la Iglesia y el Gobierno son los efectos de la pobreza, la transparencia de los planes sociales y la crisis de la educación.
Fuentes de la Secretaría de Culto dijeron que hubo gestiones oficiosas de Oliveri para evitar un nueva embestida verbal de los funcionarios y que, pese a los roces de los últimos meses, el diálogo entre el Gobierno y la Iglesia está abierto.
La última palabra, entonces, la tiene el Presidente.
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