EL EQUIPO DE BIANCHI ES UNO DE LOS ESCOLTAS DE TALLERES, CON UN PARTIDO MENOS
La inspiración suele ser la mejor ganzúa para abrir un partido cerrado. Siempre. O casi siempre. Y cuando la inspiración visita a un futbolista, imprevistamente, se rompe el molde, además. El reconocido oficio de Boca y la tenacidad de Racing entregaban un partido en el cual la cuerda de la vibración sonaba tenue. Como apagada. Pero se inspiró José Calvo (estaba sosteniendo un buen nivel en la marca, la salida y la proyección), encaró gambeteando y despachó un zurdazo espectacular, demoledor. Y marcó un golazo clavando la pelota cerca del ángulo derecho, esterilizando el vuelo de Cuenca. Ahí se cerró un resultado y se abrió otro juego. Luminoso para Boca, oscuro para Racing. Ocurre esto en el fútbol. Y por esas ocurrencias de la inspiración el espectáculo se mantiene vivo. Muy vivo.
Todo lo demás ingresa en el inventario de las virtudes y los defectos individuales y colectivos. Boca y Racing profesan más o menos una religión táctica parecida. Apuestan a la fortaleza defensiva, a la consistencia en los movimientos de la mitad de la cancha y descansan en los aportes de sus puntas; Guillermo-Tevez o Lisandro López-Fernández. El resto colabora en ofensiva, claro. Colaboró Vargas y asistió Mariano González. Por ahí intentó subir buscando un hueco el chiquilín Cardozo y también trató lo mismo Romero. Y fue Clemente y, a veces, Orozco. Eso es lo que figura en los libretos. Como meter presión con gran despliegue físico. Y ser solidarios. Racing, sin generar maniobras elaboradas francas, dispuso de dos situaciones muy favorables. En una durmieron Burdisso y Cascini y Orozco (tras un tiro libre ejecutado por Mariano González) cabeceó solo y mal. Y después fue Lisandro López quien metió un frentazo (centro de Fernández) que hizo chocar la pelota contra el poste. Del otro lado fue Calvo el que le entró al balón en forma recta al cuerpo de Cuenca. Fueron situaciones aisladas. No encontró espacios Boca. Y tampoco Racing pudo despegarse rápido en el contraataque. Mucha atención defensiva, emociones escasas. Medianía. Pero…
A un toque se ubicaron ordenadamente Clemente, Cardozo y apareció un mortífero derechazo de Guillermo que perforó la resistencia de Cuenca. La jugada merece resaltarse. Tanto como el gol. Porque la precisión y la movilidad sirven para romper fortalezas defensivas. Y ahí Boca sacó ventaja. Esa diferencia empujó a Racing a asumir más riesgos. A colocar mayor cantidad de jugadores en campo local. Y apretó Racing. Y Boca acusó el envión de Racing. Controlado Tevez, lejos del mejor Tevez, reducido Guillermo, apenas un par de tiros de esquina le permitieron a Schiavi molestar a Cuenca con dos cocazos. En el otro sector, el mismo Schiavi y Burdisso nunca le dieron un centímetro ni a Fernández ni a López y Abbondanzieri sufrió poco. Pero… Un buen pase de Rimoldi a López y el toque rápido a Mariano González dejó al ¿delantero-volante? frente al arco. Y le pegó Mariano, defectuosamente, al balón; la fortuna le hizo un guiño, dio en Burdisso y llegó manso al fondo del arco. ¿Todo a suerte y verdad? No tanto.
Boca y Racing no aquietaron sus ambiciones, es cierto. Pero ninguno de los dos equipos pareció tener recursos desequilibrantes. Con Mirosevic de un lado y Iarley del otro, las situaciones punzantes siguieron ausentes. Se metieron suelazos duros. Elizondo, que en el comienzo les regaló estadía a Grabinski primero y a Clemente después, amonestó a destajo para evitar ulterioridades. Parejo y común fue el juego. Hubo fuego en las tribunas y ganas en el campo. Y de pronto surgió Calvo para quebrar la monotonía. ¡Y cómo apareció!
Racing se estiró tanto que abrió demasiados huecos. Entró Casas para meter presencia. Y quedaron tres en el fondo. A Boca, se sabe, no conviene invitarlo de esa manera. Guillermo forzó la falta penal de Grabinski y amplió la ventaja. Y Villarreal le puso el moño a la goleada corriendo 30 metros solitariamente con la pelota. ¿Exagerado 4 a 1? Es posible. Pero no injusto. Boca sigue dejando la sensación de que da un poquito más. Y que quiere más. Racing lo soportó a un alto costo. Aunque algún aprendizaje le habrá quedado. Si de sistemas y objetivos a imitar se trata.
Este contenido no está abierto a comentarios

