EL EQUIPO DE LA PERLA DEL OESTE SE PREPARA PARA DEBUTAR
De la ventanilla de un auto sale la cabeza de un perro. “Se llama Yagui, y se lo puse por vos”, grita la mujer que va en el asiento del acompañante. Cruzando la calle interna de la Plaza 25 de Mayo, el Yagui Forestello mira sorprendido y se banca las bromas de sus compañeros. Frente al monumento a San Martín, un hombre no se priva de un grito de aliento. “¡Vamos Atlético, eh!”, dispara. Más allá, unas chicas histeriquean mientras Forestello, Federico García, Ezequiel Medrán, Lucas Bovaglio y Gonzalo Del Bono posan para la producción fotográfica de Olé. “Es así, pero desde que empezamos a pelear el ascenso. Antes la gente no nos reconocía”, dice Forestello, quien en estos meses aprendió a querer a esta ciudad que ahora vive su fiebre de fútbol, tras el ascenso a Primera. “Es un lugar hermoso. Mi señora quiere quedarse porque tenemos una nena chica y acá se puede andar tranquilo por la calle”, agrega el delantero.
Ayer fue el día del retorno de Atlético a las prácticas. “No veía la hora de volver, y creo que estábamos todos igual. Tenemos una ansiedad enorme por esto de jugar en Primera, por encontrarnos otra vez y encarar este desafío”, cuenta García, recién llegado luego de pasar unos días con los suyos en Córdoba. El clima de alegría se nota en un grupo donde son mayoría los que nunca jugaron en la A. Algunos todavía no saben si seguirán en Rafaela. Entre ellos, Medrán. “Yo estoy muy cómodo en el club, pero si hay posibilidades de una venta, hay que pensar en la parte económica. Eso sí, sólo quiere irme a otro club donde tenga chances de jugar”, remarca. El arquero recibió ofertas concretas pero cuando se le piden precisiones, manda la pelota al córner: “Hay algo del exterior y algo de acá”.
Para Lucas Bovaglio, el ascenso de Rafaela significa la oportunidad de una revancha esperada. “Cuando me tocó ir a Los Andes, las cosas se hicieron mal. Los refuerzos llegaron en tandas y en el Apertura apenas sacamos 18 puntos. Después mejoramos, pero ya estábamos condenados. Ahora creo que Atlético hará un buen papel”, dice el capitán. Y completa: “Nuestro espejo es Arsenal”. Gonzalo Del Bono, en cambio, piensa en la despedida. “Si bien aquí estoy bien y me entusiasmaría seguir, creo que se terminó un ciclo”. El colectivo espera, mientras Cachín Blanco cuenta las caras que van subiendo. Hora de ir al country del Jockey Club, para arrancar de nuevo. Para poner Primera.
Pensando en el equipo
Oscar Blanco retomó el mando del equipo y, como sucede siempre, se puso a pensar en los puestos que debe reforzar. La prioridad del técnico es el arco. Sobre todo porque aún no se sabe si Medrán se quedará en el club. Por las dudas, Cachín habría pedido dos arqueros. ¿Candidatos? Ya hay dos: Leo Díaz y Carlos Navarro Montoya. Además, el técnico está interesado en conseguir dos delanteros, y dos defensores centrales. El interés del club por el Betito Carranza, por otra parte, se habría enfriado.
En tanto, Cachín Blanco fue a ver la final entre Argentinos y Quilmes. Pero la gente del Bicho lo identificó y, un desubicado, le tiró una piña acusándolo de ser amigo de Gustavo Alfaro. “Rajé, pero me alcanzaron”, dijo Cachín sin disimular un moretón en su ojo derecho.
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