EL EQUIPO QUIERE DARLE SABOR CLÁSICO AL TÍTULO
En medio de la bronca por la eliminación de la Copa Libertadores, a River le queda la alegría de lograr el Clausura. Un torneo que no era la prioridad del semestre. Cierto. Pero un campeonato por el que si bien Boca parece no desesperarse, cualquiera de los otros 18 equipos que participan harían todo lo posible por ganarlo.
Pero hay un mayor aliciente para disfrutar de la conquista. Porque River le lleva hoy tres puntos de diferencia a Boca. Y el plantel siente que esos tres puntos son los que el equipo le sacó al rival de siempre en la Bombonera el 16 de mayo.
Esa tarde River llegó a la decimocuarta fecha en la Bombonera un punto debajo de Boca. Y el triunfo lo llevó a lo más alto del campeonato. La punta del mismo torneo que en la novena fecha mostraba al equipo de Leonardo Astrada a cuatro puntos de Boca y con las derrotas sufridas en seguidilla ante Banfield y Quilmes que parecían imposibles de levantar…
Entonces, River anda con ese estímulo al menos. Lo explicó ayer Marcelo Gallardo, quien ya lleva cinco torneos locales y dos copas internacionales como jugador de River: “Todo esto es especial porque se está a punto de ganar un campeonato. El triunfo contra Boca dio el click para tomar la punta y depender de nosotros mismos. Es verdad que nos costó superar y sigue siendo dura la eliminación en la Copa Libertadores, que encima se dio ante Boca, pero hay que olvidarse un poco del pasado, aunque nos duela, y ahora debemos meternos en este presente que hoy nos pone en una definición en la que quisieran estar muchísimos jugadores”.
Javier Mascherano anda en ese orden: “Los tres puntos de ventaja sobre Boca son los que les sacamos en la Bombonera; no hay que restarle méritos a eso”. Y Ameli completa: “El de Boca fue el partido del campeonato. Una vez que le ganamos, supimos mantener la punta y no la perdimos aunque que muchas veces jugamos con equipo alternativo al estar más metidos en la Libertadores en esos momentos. Yo voy a festejar este título”.
El tema de festejar o no tampoco es algo menor en la vida del club. Varios dirigentes hablaron durante toda la semana del tamaño de la fiesta. Algunos la querían a todo trapo porque, al cabo, se trataría del título número 32 de la historia del club. Otros, en cambio, preferían algo más tranquilo, postura que finalmente ganó por lo que mañana el equipo, de adjudicarse el torneo, dará la vuelta olímpica —sin carro de bombero ni camión especial como al año pasado— y con fuegos de artificio además de las cornetas y gorros que repartirá el auspiciante, Budweiser.
De cara al partido ante Rafaela, ayer se entrenaron en el predio de Ezeiza y a la par del resto, Eduardo Tuzzio, Luis González, Fernando Cavenaghi y Marcelo Salas. Siguieron trabajando de manera diferenciada Horacio Ameli —es difícil que llegue aunque hará lo posible—, y Gallardo —que sí jugará—. La duda sigue por saber si Astrada perdonará a Cavenaghi. El equipo sería: Lux; Garcé, Nasuti o Ameli, Tuzzio, Miranda; Luis González, Mascherano, Sambueza; Gallardo o Montenegro; Sand o Cavenaghi y Maximiliano López.
Este contenido no está abierto a comentarios

