EL ESCLARECIMIENTO PARTIÓ DEL TESTIMONIO DE UNA HIJA
Los encargados de la investigación relacionada con el crimen cometido en una vivienda situada en calle Aguado 1653 de Villa Podio, en la madrugada del domingo, tenían sus dudas respecto a las declaraciones aportadas en primera instancia por la esposa de la víctima -tal como se planteó en la crónica de la víspera-, razón que determinó el nuevo rumbo de la investigación. Es que las contradicciones observadas eran tan evidentes, que la denuncia de los dos enmascarados que protagonizaron el asalto que terminó con la muerte de Moreno, fue transformándose en inverosímil con el correr de las horas.
Cabe recordar, que el cruento suceso se produjo en la madrugada del domingo, y que según la narración de la mujer efectuada en un primer momento ante personal policial, “dos individuos con sus rostros cubiertos y con guantes en sus manos, ingresaron a la vivienda mientras toda la familia (el matrimonio y sus 8 hijos) dormía”, agregando que “utilizando linternas enfocaron sus ojos”, siendo luego llevada al baño, ubicado en la parte posterior de la finca, donde fue atada de pies y manos, siendo amordazada.
Fue en esas circunstancias, y aduciendo la intención de robo, que Juan Elías Moreno, de 31 años, marido de la denunciante, resultó muerto de un balazo en la cabeza. Según la exposición de la mujer, se habrían apoderado de 2.000 pesos que su esposo, de ocupación alambrador, había cobrado recientemente.
Al llegar la policía, constató que el cuerpo de Moreno se hallaba acostado en la cama matrimonial presentando un impacto de bala en la zona frontal derecha con ahumamiento, lesión que le causó la muerte.
Los policías recogieron en el lugar una vaina servida de calibre 22, un monedero en el cual supuestamente se habría guardado el dinero y diversos elementos que se habrían utilizado para atar a la mujer.
Estas declaraciones comenzaron a derrumbarse, pues muchos detalles no se ajustaban a los hechos, profundizándose entonces la investigación, debido a lo confusa que aparecía hasta ese momento.
Declaración de una hija
Una hija del matrimonio, de 13 años de edad, dio la pista a los policías cuando aportó los datos sobre lo ocurrido, y ahí comenzó a derrumbarse la versión del asalto y de todo lo que se había urdido para ocultar la verdadera razón del homicidio de Moreno.
Más tarde, abrumada por las contradicciones y los dichos de su hija, la esposa de la víctima se quebró, relatando entonces todo lo que en realidad había acontecido.
De acuerdo a lo conocido en forma extraoficial, las relaciones de la pareja se habían deteriorado desde hacía un tiempo, y la mujer había abandonado el hogar dejando a sus 8 hijos al cuidado del marido, pasando una temporada junto a su amante, para retornar posteriormente al hogar.
Pero, de ahí en más las relaciones se fueron deteriorando más y más, hasta convertirse en poco menos que insostenibles.
La mujer urdió entonces esta trama, planificando el hecho y “preparando” el terreno, a los fines de que el crimen pareciera un homicidio con intención de robo.
El autor material del caso, siempre en el terreno informal, llegó en la madrugada de domingo conversó con su amante y ambos pusieron en marcha el perverso plan para eliminar a Moreno.
La mujer se hizo atar, amordazar, golpear y encerrar en un baño ubicado en la parte posterior de la casa para simular el asalto, que relató a los policías luego de que pudiera “librarse” de su “cautiverio”.
El homicida, cuyo apellido sería Ibañez, de 32 años, empleado en el corralón municipal, tomó una pistola calibre 22, se acercó al lecho donde dormía Moreno, le aplicó el arma sobre la zona frontal derecha y efectuó el disparo, mientras la víctima dormía, de acuerdo a los pormenores que trascendieron.
Baile y detención
Siempre dentro de lo informal, se conoció que el homicida tras cometer el hecho se dirigió al lugar donde reside, una pensión ubicada en la segunda cuadra de calle Chiaraviglio, se cambió de ropa, y se fue a bailar.
A todo esto, los investigadores continuaron su búsqueda y así fue que el domingo por la tarde el sujeto en cuestión fue ubicado y detenido en una bar donde estaba viendo por televisión el partido entre River e Independiente, siendo detenido sin ofrecer resistencia alguna.
Más tarde, en dependencias policiales y abrumado por las pruebas, confesó ser el autor del homicidio de Moreno y las causas que lo llevaron a cometer el mismo.
El arma utilizada
Durante la tarde del domingo efectivos policiales realizaron una intensa búsqueda del arma utilizada por el homicida especialmente en un zanjón y en las cañerías de desagües de la zona, pero la tarea no dio resultados positivos.
La búsqueda se extendió en la mañana de ayer, hasta que un vecino la entregó a los efectivos policiales, una pistola calibre 22, marca Mahely modelo LR, con cargador y una caja conteniendo 49 cartuchos intactos del mismo calibre, la que había sido hallada por una menor, hija de quien entregó el arma, en una boca de desagüe ubicada en la esquina de las calles Aguado y Melvin Jones.
Ahora se aguarda que tanto el homicida como la instigadora del hecho sean indagados por el Juez que entiende la causa, hecho que ocurriría en las próximas horas.
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