EL ESPACIO RADIOELÉCTRICO VUELVE A MANOS DEL ESTADO
El Gobierno declaró ayer la caducidad del contrato de concesión del control del espectro radioeléctrico, en manos de la empresa francesa Thales Spectrum desde 1997. Y anunció que ese servicio no será reprivatizado por su “importancia estratégica” y tratarse de una “tarea indelegable” del Estado. Por el espacio radioeléctrico se realizan, entre otras, comunicaciones de radio y telefonía celular.
Como anticipó Clarín en exclusiva el último domingo, Néstor Kirchner tomó la decisión de anular el contrato con Thales, a la que el Gobierno acusó de haber incumplido “el 70 %” de sus obligaciones contractuales con un “perjuicio” económico para el Estado argentino de más de $ 300 millones.
La medida se hizo efectiva a través de la resolución 242 de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), que asumió desde ayer las funciones de facturación y recaudación a los usuarios del servicio y las operaciones de control del espacio radioeléctrico.
El anuncio fue realizado en la Casa Rosada, antes del mediodía, por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el ministro de Planificación Julio de Vido y el interventor de la CNC, Fulvio Madaro.
La decisión del Gobierno se basó en informes de la Auditoría General de la Nación (AGN) y la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), y en evaluaciones “técnicas” de la CNC. La AGN criticó la falta de controles hasta 2001 de la CNC y la comisión de seguimiento de la privatización.
Según Fernández, la medida se encuadró en la lógica del Gobierno de “analizar cada una de las concesiones de los servicios públicos”. Pero enseguida, y a pocas horas de que Kirchner emprendiera su viaje a España, De Vido aclaró que esta anulación no es un mensaje en medio de la discusión tarifaria con las privatizadas de ese país.
Entre otros incumplimientos, el Gobierno señaló que Thales “dejó de invertir” 302 millones de pesos entre 1997 y 2003, que no mejoró su sistema informático en los tiempos previstos (debía desarrollar un software específico) y que obtuvo enormes ganancias por un sistema de recaudación establecido en el contrato, con un perjuicio fiscal para el Estado “cuya gravedad y responsables se están comprobando” también en la Justicia.
Este cuestionado contrato por 15 años y 500 millones de dólares se firmó en junio de 1997 y fue refrendado por un decreto del ex presidente Carlos Menem. Después del Correo Argentino, es la segunda privatización menemista que voltea el actual Gobierno.
En Francia el escándalo estalló en octubre, cuando la revista Le Point denunció supuestos sobornos por US$ 25 millones. El empresario y lobbista Jorge Neuss, compañero de golf de Menem era la cara de esta concesión en la Argentina. Hasta ahora la empresa guardó silencio.
El ministro de Justicia, Gustavo Beliz, calificó de “escándalo” esta privatización y anunció “acciones penales” . Y el Gobierno dejó en claro que a diferencia del Correo, el servicio no será reprivatizado. Madaro resaltó la “importancia estratégica” de recuperar para el Estado el control del espectro radioeléctrico. Señaló que allí “se maneja información de carácter reservado para las FF.AA.”. Añadió que sólo dos países africanos privatizaron este servicio, aunque no dijo cuáles.
Fuentes militares dijeron a este diario que el carácter “estratégico” del espectro radioeléctrico se basa en la posibilidad que brinda de poder interferir las comunicaciones.
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