EL ESTADO DE LAS VEREDAS ES LAMENTABLE
Rotas. Quebradizas. Rajadas. Estropeadas. Estos adjetivos no pretenden dar pie a la recomendación de un producto capilar. Son la descripción exacta del estado de las veredas de la ciudad.
La experiencia cotidiana de cientos de santafesinos hace carne la letra de Serrat: Caminante no hay camino. Y, teniendo en cuenta las vivencias de los peatones por estas latitudes, se podría agregar como aporte a las estrofas del catalán: se hace pedazos al andar.
Sí señoras y señores, el intento por dirigirse a pie al destino deseado, hace de la recorrida una hazaña. Baldosas sueltas, falta de terminación, desniveles, pendientes y pozos, se sienten en el calzado. En algunos casos, la invitación al sacudón se extiende al cuerpo entero cuando en los días de lluvia se apura el paso en las aceras resbaladizas.
Y así concluye el feliz peatón su paseo. Estrechando una columna de alumbrado público en un intento vano de detener la caída o, en el mejor de los casos, siguiendo su camino con la sandalia en la mano ya que el tropezón la terminó partiendo.
¿A quién dirigirle los oportunos improperios ante semejante desgracia? Si alguna vez es víctima del mal estado de la “orilla de la calle o de la vía pública que se encuentra junto al paramento de las casas y que está destinado al tránsito de peatones”, tóquele el timbre al frentista.Cuando el muy dueño de su casa atienda, recuérdele que la ordenanza 10.681 dice expresamente que él es el responsable del cuidado y mantenimiento de la vereda.Ahora, fíjese bien si en esa cuadra hay operarios municipales o de alguna empresa de servicios públicos porque, en ese caso, tendría que ir al municipio a reclamar la urgente reparación.
Curvas peligrosas
Para todo el mundo se hace difícil el andar. Pero para los adultos mayores y las personas con discapacidades, el tema se complica más.
Desde la Unión de Entidades de Discapacitados, Jorge Alevi se cansó de reclamarle al municipio que se ocupe del tema. No es una cuestión ni estilística ni caprichosa, es casi de supervivencia.
Cuando las veredas están en mal estado “si vos tenés que caminar con un bastón, se te traba. Si pisas mal o no está distinguida del asfalto, no sabés si estás caminando por donde tendrían que pasar los autos”.
Además de estos inconvenientes a los que ya están acostumbrados los no videntes, Jorge remarcó el de los “obstáculos que encontrás en la calle. Aires acondicionados, motos, bicicletas, carteles… Uno que no ve y va con la cabeza erguida, te topás con un toldo que está bajo y te lo atropellás seguro”.
En definitiva, tanto para los no videntes en particular como para las personas con discapacidades en general, “todo lo que invada la vereda, como los canteros para los árboles, no te dejan pasar con una silla de ruedas del poco espacio que dejan”.
– ¿Cómo conviven las personas con discapacidades diferentes en una ciudad que los excluye?- Y, en Santa Fe la gente aguanta y sigue viviendo. Tendríamos que hacer algo más para que la Municipalidad haga cumplir las ordenanzas. Pero desde la Municipalidad a veces ni siquiera se conocen las propias ordenanzas.
Cómo hacerlas
Cada dueño de casa debe atender cuidadosamente el espacio de vereda que su frente ocupa. No sólo es el responsable moral sino también el legal.
Primero se deben elegir bien los materiales, que no sean deslizantes y que estén bien colocados.
Además, hay que despejar la zona: sacar carteles, toldos, carros o adornos. Quedarán muy lindos pero, literalmente, le impiden el paso a los no videntes y a las personas con otras discapacidades.
También es bueno procurar que no haya pendientes en la línea de circulación de los peatones y, cuando haya un garaje, no hacer llegar la vereda hasta el asfalto.
n-Negrita
%sEs ley
El Reglamento de Edificaciones -ordenanza 7.279/76- indica claramente cómo deben estar hechas las veredas:
Hay que evitar inclinaciones. Cuando haya algún desnivel entre una vereda nueva y una contigua ya existente, la transición se debe hacer mediante planos inclinados “sobre el terreno de la vereda que no esté al nivel definitivo”. Tienen que ser de losetas y “la textura del plano superior deberá reunir condiciones antideslizantes” y “no tendrá guardas ni dibujos”. Si se rompe o no existe, debe efectuarse “lo más rápido posible y de manera de no entorpecer el tránsito de los peatones”. Al mismo tiempo, “los materiales resultantes de la construcción o reparación de las veredas deberán quitarse en el día, dejando la calzada limpia”. La entrada de los garajes tienen que ser del mismo material que el resto de las veredas y “cuando, por obra nueva definitiva, no se requiera una entrada existente para vehículos, el propietario debe reconstruir el solado”.
Este contenido no está abierto a comentarios

