“El factor Aníbal”, nuevo eje de tensión entre Scioli y Cristina
El jefe de Gabinete fue la cara visible de la Casa Rosada en el plan de diferenciación del gobernador ante los inundados; en La Plata trataron de minimizar la puja.
Como sucedió antes de las PASO, la oposición eligió a Aníbal Fernández como blanco predilecto de su campaña para octubre. Pero a ese dato previsible se agregó otro más sorpresivo: el surgimiento de tensiones entre Daniel Scioli y Cristina Kirchner, que tienen también como actor protagónico al jefe de Gabinete. Así, el factor Aníbal se instaló en el centro de la campaña.
Siempre presente en las críticas de la oposición, la candidatura a gobernador del funcionario copó la agenda la semana pasada, a partir de las denuncias conocidas en el programa de Jorge Lanata, que vincularon al jefe de Gabinete con el narcotráfico. El factor Aníbal se coló además en la polémica por el viaje de Scioli a Italia en medio de las inundaciones en la provincia. Fernández fue la cara visible del operativo de diferenciación lanzado por la Casa Rosada, que expuso aún más la ausencia del gobernador.
El cortocircuito quedó a la vista durante la conferencia de prensa que dio el jefe de Gabinete anteayer a la tarde para anunciar medidas de atención a los damnificados. Cuando lo consultaron por la ausencia de Scioli, eje de fuertes cuestionamientos de la oposición y de un sector de la prensa, Aníbal no movió un dedo para defenderlo. “No conocía de su viaje. No hablé con él ni antes ni después, y tampoco conozco que se vuelva”, se desentendió.
Sólo unos minutos antes el funcionario había recibido en su despacho a Alberto Pérez, jefe de gabinete bonaerense, que ya al mediodía había oficiado de vocero para informar del regreso anticipado del gobernador. ¿No hablaron del tema durante el encuentro que mantuvieron en privado? Resulta difícil creerlo.
En el entorno de Scioli niegan cualquier tipo de tensión y argumentan que el primer acto que hizo el mandatario después de las PASO fue en compañía del jefe de Gabinete, el martes, en Tres de Febrero. “Trabajan muy bien juntos. Van a estar como dos siameses por toda la provincia”, dijeron, para desmentir el cortocircuito.
TINELLI
Aunque de manera menos visible, el funcionario ya había quedado en el centro de las tensiones entre sciolismo y cristinismo la semana pasada. “Prendé la tele”, cuentan que le dijo el jefe de Gabinete a Cristina el lunes a las 23, justo cuando Julián Domínguez, su rival en la interna bonaerense y el mismo al que Aníbal había acusado por las denuncias de Lanata, bailaba una chacarera en el programa de Marcelo Tinelli. Al día siguiente, la Presidenta rompió la neutralidad que se había autoimpuesto y puso todo el dispositivo oficial a jugar para la fórmula Fernández-Martín Sabbatella.
Pese a la foto conjunta que se tomaron este lunes, la relación entre Aníbal y Domínguez quedó rota. En línea con la oposición, antes de las PASO el equipo del presidente de la Cámara de Diputados decía por lo bajo que la mala imagen del jefe de Gabinete perjudicaba la campaña de Scioli. “Aníbal no tiene techo. Ya fue candidato a senador en 2011 y quedó demostrado que la gente de la provincia lo valora mucho”, respondió, ante la consulta de LA NACION, la diputada Teresa García, responsable del operativo de fiscalización del funcionario.
En lo formal, Scioli se esforzó por mantener el equilibrio. Pero los dos sectores de la disputa tenían clara su preferencia por la fórmula Domínguez-Fernando Espinoza, los únicos que compartieron afiches de campaña con el gobernador. Por eso, tras el triunfo del jefe de Gabinete en las PASO, sectores del cristinismo analizaron que había sido un triunfo de la Presidenta sobre el aparato tradicional del PJ, principal sostén de Scioli. Esta semana Sabbatella volvió a dejar en claro cuál sería su “terminal de poder” después de diciembre. “El presidente es el presidente, pero la líder del proyecto político va a seguir siendo Cristina”, declaró.
Dirigentes que trabajaron desde un principio por la campaña de Aníbal y juran lealtad a la jefa del Estado se atreven incluso a ir más allá: afirman que ante una ruptura en el oficialismo, hoy un escenario sólo hipotético que nadie promueve, Cristina no sólo tendría su poder en el Congreso, sino también en el gobierno de la provincia. Siempre que gane Aníbal, claro. Del otro lado, diputados que trabajaron para Domínguez y tienen buena llegada a Scioli se muestran inquietos con que el jefe de Gabinete oficie todas las mañanas de una campaña que él no encabeza.
Fuente: La Nación Digital
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