EL FIN DEL PRESENTISMO DISPARÓ LOS PEDIDOS DE LICENCIA DE LOS MAESTROS
Desde que se derogó el presentismo docente, las solicitudes de licencia por enfermedades de corta duración -anginas y gastroenterocolitis, por citar sólo dos ejemplos- crecieron un 73 por ciento en toda la provincia. Y también se incrementó la cantidad de maestros que faltaron a clase para cuidar a sus familiares.
Los datos surgen de las estadísticas de departamento de Salud Laboral del Ministerio de Educación y muestran a las claras “la gran cantidad de gente que se volcó a pedir licencias desde que se derogó el presentismo”, advirtió el coordinador médico provincial, Miguel Ezpeleta.
Tanto es así que por primera vez en mucho tiempo los profesionales de la delegación local de la cartera educativa comenzaron a entregar números para poder atender la creciente demanda de turnos, que superan los 250 por día.
En tanto, el Subsecretario de Educación, Ricardo Dupuy, sostuvo que las cifras sobre las inasistencia de los docentes que se dio a conocer en el matutino rosarino “de ninguna manera son así” (ver nota aparte).
Aún así, el caso de los docentes rosarinos no es uno de los más críticos. De acuerdo a las estadísticas provinciales, las faltas por enfermedades cortas crecieron el 42 por ciento entre septiembre y octubre de este año en la delegación local. Número que en otras zonas llega al 100 por ciento, como sucede en Cañada de Gómez; o al 101 por ciento, en Reconquista.
¿Qué pasó entre estos dos meses? Para muchos, la explicación es simple. La derogación del premio de 80 pesos por presentismo que recibían los maestros santafesinos trajo aparejado el crecimiento del ausentismo laboral, en muchos casos hasta “abusivamente”, según se sostiene por lo bajo en los pasillos del ministerio y se reconoce en algunas escuelas.
No obstante, el subsecretario de Educación, Ricardo Dupuy, aclaró que “en términos globales (es decir, considerando las enfermedades de corta y larga duración) las licencias se incrementaron en un 50 por ciento en toda la provincia”, una cifra que el funcionario consideró “no tan dramática”, ya que normalmente el ausentismo docente crece entre un 10 y un 15 por ciento sobre los últimos meses del año.
“Los maestros sienten que se liberaron de un yugo que venían soportando desde hacía mucho tiempo, por lo cual ya esperábamos que se pudieran dar medidas un tanto excesivas. Lo que sucede ahora no es la panacea, pero es un índice que podemos manejar”, señaló.
Distinto es el análisis que realiza el gremio Amsafé. “El régimen de licencia es un derecho laboral. En todo caso, lo que demuestra este aumento es que una gran cantidad de maestros seguía trabajando incluso en situaciones de enfermedad”, aseguró el secretario general de la seccional Rosario, Gustavo Teres, a la par que advirtió que “si el ministerio dice que hay abusos debe asumir la responsabilidad de señalar cuáles son”.
Más allá de las interpretaciones, lo cierto es que los empleados de Salud Laboral de la delegación local del ministerio están hace un mes y medio trabajando “sin descanso”, según consideró Ezpeleta.
Y si bien en la cartera educativa provincial ya se comenzaron a hacer gestiones para reforzar y jerarquizar el área (ver aparte), por ahora profesionales y administrativos hacen malabares para atender la creciente demanda: se comenzaron a dar turnos para la atención y se fijó un tope de 250 números por día.
Aun así, en más de una jornada hasta quedaron personas sin atender. “Hubo días que entregamos turnos a 500 o 600 personas”, aseguró Ezpeleta.
De acuerdo a los registros de Salud Laboral, el mayor incremento en las solicitudes de licencia se dio por las enfermedades de corta duración, como gripes, resfríos o gastroenterocolitis, que aumentaron un 73 por ciento en octubre con respecto al mes anterior.
En segundo lugar se ubican las faltas justificadas por la enfermedad de un familiar, ya sean hijos, esposos o padres, que crecieron un 58 por ciento en toda la provincia.
En cambio, las licencias por dolencias de larga duración -aquellas que superan los 10 días- se mantuvieron estables.
“Es que éstas son fácilmente comprobables. En cambio, en otros casos, los agentes presentan un certificado médico que dice que hace tres días tuvieron gastroenterocolitis y no hay forma de comprobarlo, pero tampoco se puede rechazar la licencia”, explicó el profesional.
Para estos trámites, la delegación local del ministerio tiene sólo 10 médicos. “Es un desgaste grande y estamos sumamente agobiados, debemos atender el doble de gente con la misma cantidad de personal -apuntó Ezpeleta-. Nos aseguraron que reforzarán y jerarquizarán el cuerpo de profesionales a partir de marzo. Mientras tanto, hacemos lo que podemos”.
El pago de un premio por presentismo para los maestros se puso en práctica a partir de 1992, durante la gobernación de Carlos Reutemann, cuando Fernando Bondesío estaba al frente de la cartera educativa.
Desde entonces, el gremio docente venía reclamando su derogación, conseguida recién el 23 de septiembre pasado después de nueve jornadas de huelga en las que se exigían mejoras salariales y laborales.
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