EL FINAL DEL BELGRANO: "UNA BOLA NARANJA DE FUEGO SE VE EN EL CENTRO DEL OBJETIVO"
En apenas 17 líneas, el capitán del submarino británico que hundió al crucero “General Belgrano” fuera de la zona de exclusión durante la guerra de las Malvinas ordenó su misión. Veintitrés años después, se publicó por primera vez su dramático testimonio en el diario The Times, luego de apelar en numerosas oportunidades al Ministerio de Defensa británico en nombre del Acta de Libertad de Información.
“Un buen día. Al fin en contacto con el enemigo”, escribió el comandante Christopher Wreford-Brown en su libro de bitácora de navegación o “log”, como se lo conoce internacionalmente en el código marítimo, cuando vio a distancia de tiro la figura del “Belgrano” en su radar, en las aguas del Atlántico Sur, el 2 de mayo de 1982.
Lo habían detectado después de 11 horas de buscarlo porque lo consideraban una seria amenaza para la Task Force, o fuerza de tareas británica. El gobierno británico decidió cambiar las reglas de juego (rules of engagement) para permitir al comandante Wreford-Brown disparar sobre el crucero.
El “Belgrano” zigzagueaba cerca de la zona de exclusión, declarada por los británicos alrededor de las Malvinas. Cuando apareció el buque, al borde de cruzarla, el capitán Wreford Brown escribió en su bitácora: “Baja y sube otra vez a corta distancia.”
Los dramáticos momentos finales del “Belgrano” están escritos en tensas frases cortas.
18.51: Fijar velocidad target 11 nudos. En espera tubos 1, 2, 1. Abrir cabezas 1, 2, 6.
18.53: Colocación final.
18.54: Mirar alrededor. Nada más a la vista. Belgrano no sabe de mi presencia. En vez de esperar hasta que el target sea G13, cuando el ángulo de giro del disparo sea 0 Yo voy a disparar.
18.56: y tres cuartos. Chequear posición de fuego.
FUEGO.
Orden de disparar 6,1,2
18.57: Cerrar cabezas de 6, 1 y 2.
Se escucharon tres explosiones.
El comandante acababa de disparar tres viejos torpedos Mark 8, y dos se incrustaron en el “Belgrano”. “Una bola naranja de fuego se ve en el centro del objetivo, en la misma línea del segundo mástil, después que la primera explosión se escuchó”, describió.
Luego, continuó escribiendo: “Una segunda explosión se escuchó cinco segundos después y pienso que vi un chorro de agua, pero puede ser humo de la primera. Tercera explosión escuchada, pero no vista. ¡No estaba mirando!”
En un sumario del evento, el comandante escribe que no tiene tiempo de hacer “una evaluación visual”. Debe huir porque los destructores argentinos que acompañan al “Belgrano” pueden lanzar cargas de profundidad en su búsqueda.
Tras 23 años, el diario británico The Times consiguió acceso al documento clasificado. Fue después de sucesivos pedidos —y rechazos del Ministerio de Defensa— por el Acta de Libertad de Información, un nuevo instrumento para liberar información clasificada en Gran Bretaña, que sigue siendo uno de los países con el acceso más restringido del mundo.
Los funcionarios reconsideraron el caso y entregaron el documento. El libro de bitácora del “Conqueror” y otros materiales hiperclasificados habían sido entregados al profesor sir Lawrence Freedman, que escribió durante 20 años la historia oficial de la guerra de Malvinas a pedido del gobierno británico, publicada en junio pasado. Pero en ninguno de sus dos volúmenes aparece mencionado el documento sobre el hundimiento del “Belgrano” que obtuvo el Times, después de exigirlo desde enero pasado junto a todos los documentos relevantes sobre la decisión de hundir el crucero por el gobierno británico.
El “Belgrano” navegaba fuera de la zona de exclusión cuando fue hundido. El comandante Wreford-Brown envió una señal a Londres cuatro horas antes de disparar sus torpedos, diciendo que el crucero había cambiado su curso y se alejaba de las islas. La señal fue recibida por el vicealmirante Peter Herbert, “flag officer” submarinista, pero no fue enviada ni al Ministerio de Defensa ni al almirante Sandy Woodward, comandante de la Task Force. Tampoco a la primera ministra Margaret Thatcher, según surge de este documento. Sin embargo, otros testimonios afirman que Thatcher fue puesta al tanto.
Freedman dijo que el vicealmirante Herbert, de la Task Force, “debía aprovechar todas sus oportunidades cuando existieran”.
En otros de los documentos liberados se revela que los oficiales británicos estaban muy preocupados por la posibilidad de que Argentina capturara sus armas nucleares.
Ellos muestran que la Task Force partió a tal velocidad de Gran Bretaña que no tuvieron tiempo de remover sus armas nucleares en siete de las naves de la Marina Real. El “Hermes” y el “Invencible”, sus portaaviones, contenían el 75% de todo el stock nuclear naval británico.
La decisión de mantener las armas nucleares en los barcos se adoptó para que pudieran salir más rápido. Pero los documentos muestran hasta dónde llegaba la preocupación por el peligro que implicaba su presencia.
“Es concebible que las armas caigan en manos de los argentinos en caso de que uno de nuestros buques se hunda, sea capturado o quede varado —sostiene el documento—. Las consecuencias de algo semejante tendrían efectos muy serios.”
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