EL FISCAL DE RECONQUISTA RECONOCIÓ TENER UNA SOCIEDAD CON EL CONJUEZ
El fiscal federal de Reconquista, Cristóbal Cavanagh, reconoció lo publicado la semana pasada por Rosario/12, en cuanto a su participación en un Fideicomiso registrado en Corrientes, junto al abogado y conjuez en varias causas, Francisco Peralta, pero dijo que invirtió “sin preguntar quiénes iban a ser los otros socios”. Aseveró que se enteró de la presencia de Peralta -quien también lo reemplazó como fiscal en varios casos‑ en la sociedad, cuando le entregaron el contrato para firmarlo. Y acotó: “Yo con Peralta no soy ni amigo ni enemigo”, en diálogo con el periódico Edición 4 de Reconquista.
Cavanagh y Peralta aportaron, en septiembre del año pasado, un total de 100 mil pesos entre ambos, de los 170.000 con que se conformó el Fideicomiso. De la transacción participa también el Centro Ganadero SRL, con domicilio en Salta, representado por el productor Ignacio Lupión, y figura Roberto Moreira, también domiciliado en Reconquista. El aporte se hizo al fiduciario Esteban Ignacio Abelenda, un consignatario de hacienda oriundo de Santa Fe, quien ahora reside en Reconquista, para que “los destine a la actividad ganadera en todas sus formas, en especial para la compra de hacienda vacuna de cualquier tipo para su engorde” y “posterior comercialización”. De esta manera, la participación accionaria quedó liderada por Peralta (35,30%); Moreira y Cavanagh (23,62% cada uno) y el Centro Ganadero (17,65%). Como beneficiarios, Peralta nombró a su hijo Marcos Gabriel, Cavanagh a su esposa María Elena Elizaga actual empleada del Registro Civil de Reconquista.
En el diálogo con el periódico reconquistense, Cavanagh dijo que el consignatario Abelenda “es muy amigo mío; somos íntimos”, agregó. “Un día me preguntó si tenía plata ociosa y le respondí que sí”, indicó. Aseveró que estaba por hacer una operación inmobiliaria, para lo cual precisaba 40 mil pesos, que retiró a través de un crédito del Banco Ciudad, por la Asociación de Magistrados, pero como los dueños de la casa que quería comprar se arrepintieron, se quedó con ese dinero. “Iba a poner el dinero a plazo fijo cuando justo me llamó mi amigo Abelenda. Me preguntó qué había hecho con el dinero y decidí ponerlo en el Fideicomiso; todavía estoy pagando una cuota de 1200 pesos mensuales”, añadió. “Pero nunca le pregunté quiénes iban a ser los socios”, acotó.
Cavanagh explicó que su amigo “hizo toda la parte económica y la parte legal; juntó cuatro inversores: uno es de Salta, no lo conozco; otro de Corrientes, que no lo conozco; y el cuarto, digamos, justo fue Peralta. Yo, digamos, me enteré de que Peralta estaba en el Fideicomiso cuando mi amigo me da el contrato para hacerlo… me manda a un escribano y me dice `tomá, tenés que ir a certificar la firma’. Me manda a la escribanía y ahí cuando leo el contrato lo veo a Peralta”.
De acuerdo a sus explicaciones, su amigo y el abogado Peralta “tienen un contador en común, que es (Jorge) Forlín”. Incluso, remarcó que nunca le quedó copia del contrato y se “sorprendió” cuando Rosario/12 publicó todos los datos. “Yo con Peralta no soy ni amigo ni enemigo, o sea que, cayó ahí; si hubiera sabido que pasaba todo esto obviamente hubiera preguntado antes quiénes eran los inversores. Pero bueno, como todo se basó en la confianza de este amigo mío yo no hice cuestionamientos, nada. Y así fue el tema.
‑¿Esta inversión, el origen de los fondos y el destino está explícito en sus declaraciones juradas? -preguntó el cronista del periódico.
‑ Sí, sí, sí, está en mi declaración jurada, la que presenté antes de abril de este año. Figura ese Fideicomiso y el origen de esos fondos. Allí está todo declarado.
Cavanagh marcó también distancia de las posibles incompatibilidades en cuanto a su cargo y el rol que muchas veces tuvo Peralta, a partir de la relación comercial que los une.
“Para mí no hay incompatibilidad”, afirmó. “Yo no tomo decisiones en el Fideicomiso. El que decide es Abelenda. Yo lo único que hago es poner plata. No sé de qué forma decírtelo, pero, es decir, intereses comunes sí, desde un punto de vista intereses comunes hay porque es toda una plata que va hacia los animales y después se reparten las ganancias. Ahora, si me decís si hay compatibilidad o incompatibilidad… y, yo no tomo decisiones que me puedan comprometer con Peralta, por ejemplo. O viceversa”, indicó finalmente.
En Reconquista no se desconoce que quien más veces lo reemplazó a Cavanagh en su cargo de fiscal, cada vez que no pudo estar al frente de una causa o se ausentó por vacaciones, fue, precisamente, el abogado Peralta. Evidentemente, el fiscal no tiene en cuenta que las cuestiones éticas siempre deben estar presentes, fundamentalmente en quienes son funcionarios públicos. Y que en un juzgado con tantas irregularidades y sospechado de actos de corrupción, con claras connivencias entre un pequeño grupo de abogados -tal como se denunció ante el Consejo de la Magistratura de la Nación‑, las casualidades casi que no existen.
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