EL FISCAL PEDIRÁ PERPETUA PARA DOS EX POLICÍAS POR LA MASACRE DE AVELLANEDA
No llegaron a verbalizarlo ayer porque no les dio el tiempo. Pero por su relato, los fiscales dejaron bien claro que hoy, cuando concluyan su alegato, pedirán la prisión perpetua para los ex policías bonaerenses Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta por los homicidios de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Ayer los acusaron de haber actuado “de común acuerdo” para “disparar con munición de plomo” a los manifestantes que el 26 de junio de 2002 quisieron cortar el Puente Pueyrredón.
Lo que quedó de ese día fue lo que se dio en llamar “la masacre de Avellaneda”, con dos muertos y decenas de heridos. Ahora, tres años y casi seis meses después, llegó el tiempo de los alegatos en el juicio oral seguido desde mayo a los policías acusados. Y los fiscales de juicio, encabezados por Bernardo Schell, sostuvieron los principales lineamientos de la acusación formulada en su momento por el fiscal que instruyó la causa, Juan José González.
Acompañado por sus colegas Alejandro Vidaurre y Rubén Nieto, con quienes se dividió tareas para el alegato, Schell acusó al comisario Fanchiotti de haber desviado la investigación al apuntar inicialmente hacia un supuesto enfrentamiento entre piqueteros y después sugerir que los disparos fueron hechos por efectivos de otras fuerzas de seguridad que actuaron ese día. “Fanchiotti y Acosta son responsables de esto y las sospechas deben recaer exclusivamente sobre estas dos personas”, dijo Schell para refutar al comisario detenido.
“Esta fiscalía tiene por probado que Fanchiotti y Acosta portaban escopetas cargadas con balas de plomo y que dispararon en dirección de los manifestantes con la finalidad de darles muerte”, sostuvo otro de los fiscales, Vidaurre, que fue quien más tiempo usó la palabra. “Fanchiotti y Acosta se adelantaron al cordón policial y, de común acuerdo y con acabado conocimiento, dispararon contra los manifestantes que estaban indefensos y sin ofrecer resistencia ya que huían del lugar”, agregó.
Kosteki fue baleado sobre la avenida Pavón, entre el hipermercado Carrefour y la estación de tren de Avellaneda. Santillán cayó en el hall de la estación, luego de intentar ayudar a Kosteki. Ambos militaban en el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón. Ayer, sus familiares siguieron de cerca el alegato de los fiscales.
Los fiscales sostuvieron que Fanchiotti y Acosta “intimidaron con sus armas a Santillán, lo obligaron a abandonar a Kosteki, a quien estaba auxiliando, y le dispararon por la espalda en plena huida”. Este hecho se transformaría en un agravante de la pena que se solicitará hoy.
La Fiscalía también sostuvo la acusación contra Fanchiotti y Acosta por siete tentativas de homicidio en perjuicio de igual número de manifestantes heridos ese día en Avellaneda. Además, acusarán a otros cinco policías juzgados en este mismo juicio por el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de Lomas de Zamora, por el encubrimiento de la masacre. Para ellos pedirán penas que oscilarán entre los 6 años y los 10 meses de prisión.
Fanchiotti y Acosta escucharon el alegato en silencio. El único de los policías acusados que ayer no estuvo en la sala fue Celestino Robledo, acusado de usurpación de títulos porque participó de la represión del 2002 aunque ya no era más policía.
Los fiscales basaron su acusación en la numerosa prueba documental reunida durante la instrucción de la causa. Esto es, básicamente, las fotografías y filmaciones realizadas por diversos medios de prensa, entre ellos Clarín. Todo ello apoyado en las pericias sobre los disparos —especialmente las realizadas por especialistas del Instituto Balseiro— y las declaraciones testimoniales escuchadas durante el juicio.
Fanchiotti era el titular de la comisaría 1ª de Avellaneda. Acosta era su chofer. Ambos se acusaron mutuamente por los homicidios. Hoy afrontarán un duro pedido fiscal de prisión perpetua.
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