EL FMI ENVÍA SU INFORME A WASHINGTON
La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) elevará hoy a Washington un informe que daría por aprobadas las metas cuantitativas del primer semestre del año.
Con este capítulo del acuerdo corto casi cerrado, hoy se avanzará en la discusión técnica para firmar un programa de tres años con el país a fines del mes próximo. El debate del nuevo programa se hará contra reloj: “Quedan 45 días para acordar”, sentenció ante LA NACION una calificada fuente que participa en las negociaciones.
Los técnicos del Fondo, según la fuente, han demostrado una “muy buena actitud” en este sentido durante esta semana en Buenos Aires.
Hay dos ejes que podrían apurar la definición del acuerdo:
El pago que el país debe realizar en septiembre al Fondo por US$ 3200 millones, que no se efectuará si no hay un nuevo acuerdo, porque la Carta Orgánica del Banco Central lo impide.
Las cerradas nubes que se posan sobre Brasil. El Fondo, se especula, no va a querer tener dos frentes abiertos en forma simultánea en la región si el gigante sudamericano sigue en un rumbo complicado. La “contractiva” política monetaria y fiscal del gobierno de Lula y, en particular, del Banco Central del Brasil, preocupa a los principales funcionarios del equipo económico. Dada la experiencia argentina de 2000-2001, se espera un giro y que no llegue demasiado tarde.
Alivio en Economía
Ayer, a las 18.35, el subjefe del Departamento del Hemisferio Occidental, John Dodsworth, abandonó el despacho del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, tras permanecer casi todo el día en el Palacio de Hacienda. Por la mañana, el funcionario del Fondo había mantenido un encuentro de 35 minutos, definido como cordial, con el ministro Roberto Lavagna.
Con cierto alivio, el equipo económico consideró que a partir de hoy comienza la cuenta regresiva para la firma de un nuevo acuerdo, que permitiría postergar los pagos a los organismos multilaterales de crédito durante los próximos tres años.
Una calificada fuente del Ministerio de Economía indicó a LA NACION que ayer se acordó un borrador de la tercera revisión del acuerdo corto firmado en enero. El documento se enviará hoy a la capital de los Estados Unidos para comenzar el lento proceso burocrático que, en forma sucesiva, será revisado por la directora ejecutiva, Anne Krueger, y el director gerente, Horst Kšhler, para elevarlo al board . La fuente expresó que, antes del receso del Fondo por el verano boreal, el directorio estaría en condiciones de aprobar esta nueva revisión.
En el segundo control, el Gobierno pidió algunas dispensas por el incumplimiento de una serie de reformas cualitativas, como la suspensión del proceso de ejecuciones hipotecarias y la continuidad de algunos planes de competitividad.
En esta tercera revisión, uno de los interrogantes se refería a la flamante ley de bienes culturales. Las fuentes aclararon que ayer se encontró una solución a esa cuestión, que pasaría por solicitar otro “waiver”.
Tras avanzar en el cierre del control de las metas fiscales y monetarias del primer semestre, que según el Ministerio de Economía y el Banco Central, “se sobrecumplieron”, comenzaron a debatirse los ejes del próximo plan de asistencia.
Al respecto, una calificada fuente de un organismo multilateral indicó ayer a LA NACION desde Washington que “existe un cauto optimismo” sobre los primeros pasos que dio el gobierno de Néstor Kirchner, reflejados en la situación fiscal y en la inflación. De inmediato, el funcionario aclaró que “existen reformas sobre las que el Gobierno debe avanzar”.
La reestructuración de la deuda con los acreedores privados y el saneamiento del sistema financiero fueron las dos asignaturas pendientes mencionadas en Washington, agobiada por una jornada de calor y de lluvia.
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