EL FMI HACE UNA DURA AUTOCRÍTICA POR SU PAPEL DURANTE LA CRISIS ARGENTINA
La máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional aprobará esta semana una fuerte autocrítica sobre la posición que tuvo el FMI durante la década menemista y la posterior crisis económica de la Argentina que desembocó en la explosión del 2001.
También responsabilizará de la crítica situación al incorrecto manejo de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y sus sucesivos ministros de Economía. Incluiría una objeción breve a la forma cómo devaluó el gobierno de Eduardo Duhalde.
Así el FMI intentará salvar políticamente la responsabilidad que tuvo durante la instrumentación de un modelo que generó el mayor nivel de pobreza e indigencia de la historia argentina, durante la década de los 90.
El FMI apoyó todas las reformas, avaló la convertibilidad, el endeudamiento y encima expuso como modelo a seguir lo que ocurría en la Argentina.
Pero también puntualiza los errores, con un objetivo presente: endurecer las exigencias y controles en las negociaciones con países como la Argentina.
El informe secreto al que tuvo acceso Clarín considera que el principal problema fue el propio FMI: avaló la continuidad de la convertibilidad , mientras continuaban la rigideces de la economía y existía una situación política de continua crisis.
También sostiene que fue un error grave no exigir el cumplimiento de las reformas estructurales y, frente a las serias dificultades originadas por el uno a uno, mantener una “visión demasiado complaciente sobre el rendimiento fiscal y los niveles de endeudamiento”.
El documento final está listo y su versión definitiva será elevada mañana a los miembros del directorio para su aprobación inmediata. Esto podría ocurrir el próximo viernes 23 o en su defecto el lunes 26 de julio.
Héctor Torres, el representante del Palacio de Hacienda en el FMI, le envió a Lavagna un adelanto de las principales conclusiones del explosivo documento interno del FMI. Son 70 carillas y una serie de anexos y lleva la firma de los jerarcas de la Oficina de Evaluación Independiente (IEO), que condujo el economista hindú Montek Singh Ahluwalia. El trabajo incluye cuatro puntos centrales, que explican la complicidad del Fondo Monetario con la crisis económica argentina. Son éstos:
Era “incompatible” la vigencia de la convertibilidad, con la crisis política permanente que tuvo la Argentina. Según el trabajo que Torres le elevó a Lavagna, el documento dirá que “esas vulnerabilidades se volvieron evidentes en 1998, a raíz de incertidumbres políticas y el impacto de factores financieros exógenos”.
Hace alusiones muy críticas sobre la gestión de Michel Camdessus y responsabiliza de los problemas también a Horst Köhler. En cambio se cuida de criticar a la actual vicepresidenta Anne Krueger. Según confirmó Clarín, la propia Krueger intercedió y “operó” para evitar ser salpicada por las conclusiones.
Hay una crítica aguda hacia los bancos que propiciaron el endeudamiento del país para aumentar sus utilidades. Los acusa de haberlo hecho solo para favorecer sus propios negocios. Por eso los tilda de “demasiado complacientes y optimistas” con las evaluaciones sobre la Argentina.
El documento cuestiona el aval del FMI a operaciones financieras como los “préstamos con garantía del Banco Mundial” hacia el final del segundo mandato de Menem, el “blindaje” de fines de 2000, la operación del denominado “megacanje” (julio 2001) y el crédito por 8.000 millones de dólares que aprobó en agosto del 2001 en medio de la crisis terminal de Fernando de la Rúa.
Se afirma que “la continua disposición de la comunidad financiera a financiar las crecientes necesidades de crédito de Argentina, fue un factor que permitió que se acumulen los problemas”.
También hace una fuerte crítica hacia los funcionarios argentinos de turno, y responsabiliza de la crisis a los ex presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rua y a los ex ministros Domingo Cavallo y Roque Fernández.
En principio no incluye a José Luis Machinea ni a Ricardo López Murphy, aunque habla críticamente del “blindaje”.
También hay una referencia muy breve al gobierno de Eduardo Duhalde y se critica la forma como se salió de la convertibilidad. Pero no habla de la gestión de Néstor Kirchner.
Clarín confirmó que desde la conducción del Fondo se sugirió a la OEI eliminar del texto final los nombres propios y dejar sólo los cuestionamientos a las decisiones adoptadas.
La última conclusión central del informe es extremadamente dura hacia la Argentina, porque el documento recomienda —como enseñanza de lo ocurrido— a la conducción del FMI a ser inflexible en las negociaciones y fijación de controles. El documento sostiene que una de las lecciones de la crisis argentina es que
“subraya la necesidad de una supervisión fuerte y eficaz del Fondo en todos los países”.
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