EL FMI LE RECOMENDÓ AL GOBIERNO QUE PRESTE ATENCIÓN A LA INFLACIÓN
Aunque últimamente el FMI evitó dar consejos sobre la economía de los países, su portavoz Tom Dawson dijo ayer que es importante que la Argentina vigile la marcha de la inflación.
Según el funcionario, es importante que las autoridades argentinas “mantengan la atención en la inflación, además de otros indicadores” de su economía. Igual, para buscar un punto de equilibrio comentó: “somos conscientes de los últimos datos sobre la inflación, así como la continuidad del crecimiento robusto”.
De esta forma, el FMI insistió con un tema que no podrá queda afuera de la agenda si la Argentina decide negociar un nuevo acuerdo. El problema es que para el Fondo discutir sobre la inflación es discutir sobre el tipo de cambio; es decir sobre el precio del dólar y las tasas de interés, dos temas que el Gobierno de Néstor Kirchner se resiste a discutir con el organismo.
El FMI ya dejó en claro que quiere que Argentina deje bajar el dólar, ya que sostiene que los pesos que emite el Banco Central para comprar divisas presionan sobre la inflación. Pero el gobierno se opone enérgicamente porque considera que el éxito del programa económico depende en parte de que el dólar se mantenga alto, en torno de los 3 pesos. Así busca estimular a las empresas para que exporten más y sustituyan importaciones.
El dólar alto también permite al Fisco tener mayores ingresos por las retenciones a las exportaciones, de manera de poder mantener un superávit fiscal acorde con los vencimientos de la deuda. Otra receta que propuso el director gerente del FMI, Rodrigo Rato, fue subir las tasas de interés, para que las personas ahorren en instrumentos financieros en lugar de consumir sus ingresos. Pero el ministro de Economía, Roberto Lavagna, rechazó esa estrategia porque considera que afectará el crecimiento.
Según los cálculos del FMI, la Argentina registrará en los próximos dos años la segunda mayor inflación en América latina, sólo detrás de Venezuela. En el último reporte del organismo sobre las proyecciones macroeconómicas internacionales, figura que en 2005 la inflación argentina será de 9,5%. Y para 2006 estima que trepará a 10,4 por ciento.
En el trabajo que dio a conocer en setiembre pasado, durante su asamblea anual, el FMI atribuyó la alta inflación a los aumentos de salario y a la expansión monetaria que provoca la compra de dólares por parte del Banco Central para sostener la cotización.
En su conferencia de prensa de ayer, Dawson dijo que el FMI está “en contacto continuo” con el gobierno argentino, ya sea a través del representante en Washington, Héctor Torres, o a través de la oficina que el organismo tiene en Buenos Aires.
“Hemos mantenido conversaciones con las autoridades (argentinas). La decisión sobre el siguiente paso es fundamentalmente de ellas”, explicó. Además, calificó a los contactos como “bastante estrechos”.
Dawson enfatizó que el organismo “estará a disposición” de Buenos Aires una vez que decida negociar el acuerdo. “Estamos listos para trabajar con las autoridades, de cualquier forma que consideren apropiada”, dijo. Pero aclaró que “la naturaleza de la relación” del Fondo con la Argentina depende de lo que decida el gobierno de Néstor Kirchner.
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