EL FMI QUIERE UN DIÁLOGO "ACTIVO" CON FELISA MICELI
En momentos en que cada palabra cuenta y puede causar un cruce o un malentendido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) comunicó ayer que espera mantener un diálogo “activo” con la flamante ministra de Economía, Felisa Miceli, luego de tres años y medio de negociaciones con el ministro saliente, Roberto Lavagna.
“Esperamos mantener un diálogo activo con la nueva ministra y su equipo, tanto por medio del staff en nuestra sede como por nuestro residente permanente en Buenos Aires”, afirmó el director de Comunicaciones del Fondo, Thomas Dawson, en su tradicional conferencia de prensa quincenal.
El vocero detalló que el director gerente del Fondo Monetario, el español Rodrigo de Rato, envió una carta a Miceli para felicitarla por su nombramiento, y llamó a Lavagna para “desearle bien y felicitarlo por el servicio que prestó a la Argentina”.
Pese a la sensibilidad de lo que todos llaman aquí “el caso argentino”, el vocero en jefe del Fondo insistió en que el cambio de un ministro de Economía en uno de los 184 países miembros del FMI no tiene “nada de extraordinario”.
Mientras él hablaba, el director ante el FMI por la Argentina, Héctor Torres, mantenía reuniones dentro del Fondo, antes de viajar hoy a la Argentina para dialogar por primera vez con Miceli, el lunes próximo, para determinar cómo serán las relaciones con el Fondo.
Miceli deberá precisar, primero, el futuro laboral de Torres, cuyo contrato se extiende en teoría hasta fines octubre próximo, y del jefe de la representación financiera en los Estados Unidos, Federico Molina, ya que ambos llegaron a sus cargos de la mano de Lavagna.
Dawson destacó que se mantiene una “relación normal” y “activa”, dada la “gran cantidad de contactos” con las autoridades del gobierno argentino y que apenas “la nueva ministra lo indique, los funcionarios del Fondo estarán contentos de ayudarla en cuanto exprese que desea reunirse”.
“Responderemos ante cualquier solicitud de la Argentina”, destacó Dawson en la sala de conferencias del edificio central del Fondo. El organismo evitó en las últimas semanas expresar una posición pública sobre algunos de los “asuntos” que desea abordar con el Gobierno si se abren las negociaciones a principios de 2006. Ayer, ante una consulta de LA NACION sobre la advertencia del Banco Mundial al Gobierno sobre la importancia de atraer mayores inversiones extranjeras, el vocero sólo se limitó a decir que era tan necesario en la Argentina como cualquier otro país. “Y no tengo nada que agregar a lo dicho por el Banco Mundial”, subrayó.
VENCIMIENTOS
Lavagna pretendía iniciar las negociaciones con el Fondo la semana próxima y ése era el eje la reunión que preveía mantener el lunes último con el presidente Néstor Kirchner, cuando éste lo interrumpió y le pidió su renuncia.
El equipo económico buscaba refinanciar los vencimientos previstos con el FMI hasta 2008, inclusive. En 2006 debería pagar US$ 5085 millones, de los que US$ 3114 millones podrían postergarse por un año. Si el directorio del Fondo aprobara antes de mayo próximo postergar esos vencimientos, los pagos ineludibles se reducirían en 2006 a US$ 1971,1 millones, aunque el escollo ascendería a US$ 4463,4 millones en 2007, por lo que el eje de un eventual acuerdo sería obtener nuevos venci- mientos con plazos más extensos.
El Departamento para el Hemisferio Occidental, que dirige Anoop Singh, desea debatir y quizá retocar, como contraprestación, varios puntos que la Casa Rosada considera “sensibles” o directamente “indiscutibles”.
El staff del FMI quiere ofrecer “consejos” sobre cómo controlar la inflación, la posibilidad de resolver la situación de los acreedores que conservan títulos en default o aplicar medidas para garantizar cierto nivel de superávit fiscal, hasta cómo garantizar un desarrollo “sustentable” de la economía en los próximos dos a cinco años, según detalló a LA NACION una alta fuente del organismo.
Dawson evitó precisar qué “asuntos” son de interés del Fondo, aunque sí reiteró que “la inflación en aumento es algo que se está observando” de cerca.
Aun así, y ante una consulta de una periodista brasileña, el vocero midió sus palabras para esquivar un cortocircuito entre el Fondo Monetario y el Gobierno por las medidas que promueve Kirchner para intentar controlar la inflación. “Evitaré responder cuál es, según el Fondo, la efectividad de cómo el gobierno argentino intenta controlar la inflación”, señaló Dawson, que sonrió y, de inmediato, dio por finalizada la conferencia de prensa.
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