EL FMI RENOVÓ LA PRESIÓN PARA QUE EL PAÍS PAGUE MÁS DEUDA
En un clima de presiones crecientes, el titular del FMI, Rodrigo Rato, dijo ayer que el superávit fiscal de 3,2% que el Gobierno incluyó en el Presupuesto 2005 no es suficiente. Según Rato, el superávit debería ser de 4%.
Las declaraciones de Rato generaron tensión en la delegación argentina encabezada por el presidente Néstor Kirchner, que llegó el domingo a Nueva York para asistir a la Asamblea anual de las Naciones Unidas.
El superávit fue, durante este año, uno de los temas más conflictivos en la relación entre Argentina y el Fondo. El Gobierno finalmente fijó 3,2% en el Prespuesto de 2005. El FMI insistió con incrementarlo, pero siempre eludió decir cuánto. Ayer fue la primera vez que Rato dio una cifra concreta: 4%. Y explicó que el 0,8% adicional (equivalente a unos 3.800 millones de pesos) es necesario para que “el sector privado tenga un rol más grande y para que las autoridades argentina puedan cumplir con sus obligaciones internacionales con sus acreedores”.
Durante una conferencia de prensa que dio ayer después de hablar en el influyente Consejo de Asuntos Extranjeros sobre los desafíos del FMI, Rato dijo que el comportamiento del presupuesto en el 2004 fue positivo. “Mucho más arriba de las predicciones iniciales del Gobierno”. Fue tajante, sin embargo, cuando agregó que “la performance actual del presupuesto tiene que ser incrementada, no reducida”.
—¿A cuánto debería subir? —le preguntó esta corresponsal.
—Ya hemos dicho que el camino sustentable en el mediano plazo tendría que ser alrededor del 4% —respondió Rato.
“Esto es un claro apriete”, reaccionó un miembro de la delegación argentina en los pasillos de las oficinas de la misión argentina ante las Naciones Unidas: “Lo que pide Rato es lo mismo que quería Prat-Gay, por eso Kirchner le sugirió que tenía que irse”.
Mientras tanto, un alto funcionario argentino llamó por teléfono desde Nueva York al ministro Roberto Lavagna (quien descansa en Cariló) para contarle la novedad. La explicación que llegó desde Argentina fue la siguiente:
“El 3% que figura en el Presupuesto 2005 está cerrado. Pero además hay un 0,2% de los fondos fiduciarios y otros organismos, que no se puede destinar a pagar deuda. Y un 0,7% de las provincias. Así, el consolidado estamos en 3,9%, es decir casi el 4% que pide el FMI”.
Durante un ping pong de preguntas y respuestas con los inversores de Wall Street y especialistas en Argentina que asistieron a su presentación, Rato insistió con la necesidad de seguir adelante con las reformas. Recordó que Lavagna tiene razón cuando dice que si incluso todos los acreedores aceptaran la oferta, Argentina igual tendrá una deuda equivalente a 80% de su PBI.
Rato, señaló la importancia de “crear un clima legal, político y social amigable para nuevas inversiones domésticas e internacionales”. Criticó la nueva ley de servicios públicos diciendo que “tiene algunas restricciones que no funcionarán para que haya crecimiento económico real y nuevas inversiones”.
Evitó responder a un inversor que le planteó que Lavagna había dicho que no necesitaba el dinero del Fondo y que las inversiones extranjeras ya habían comenzado a llegar, a pesar del default. Dijo, sin embargo, que el default argentino —que calificó como “un castigo autoinfligido”— “no produce envidia porque vino acompañado por un dramático aumento en la pobreza”.
Rato también sostuvo que “los argentinos saben bien que sus problemas no se resolverán con los resultados de dos buenos años, como ocurrió recientemente”. En ese sentido, señaló: “Creemos que al Argentina puede alcanzar una situación normal, pero todavía le queda un largo camino por recorrer”.
En la misma conferencia de prensa, Rato explicó ayer que la tercera revisión no fue aprobada a tiempo debido a que el Gobierno argentino “no cumplió, por diferentes razones” con algunas de las metas relacionadas a las reformas estructurales. “Entonces, el Gobierno pidió la postergación de la tercera revisión y nosotros estuvimos de acuerdo”, dijo.
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