EL FONDO FIJARÍA EXIGENCIAS MÁS FLEXIBLES POR UN AÑO
El Fondo Monetario Internacional exploraría a partir de hoy una nueva propuesta al Palacio de Hacienda para reflotar la negociación del acuerdo financiero. Quiere evitar que la Argentina entre en un nuevo default la semana próxima. La alternativa consiste en cerrar a la brevedad un convenio que, en lo formal, sería de tres años, pero que involucraría metas y obligaciones sólo para los próximos doce meses.
Así, Washington intenta reducir las diferencias que existen entre el FMI y Economía y propicia acercar las posiciones técnicas con el gobierno de Néstor Kirchner. En otras palabras, según como lo plantean fuentes cercanas a la negociación, sería “un acuerdo de corto plazo, enmarcado en un convenio de largo plazo”.
La propuesta sería presentada hoy al ministro de Economía, Roberto Lavagna, por la misión oficial del Fondo Monetario Internacional que llega a Buenos Aires para reiniciar las negociaciones, que hasta ahora estaban trabadas.
La delegación de negociadores estará encabezada por el delegado permanente del Fondo en Argentina, John Dodsworth (quien ya está en el país) y por el auditor del Cono Sur, John Thornton, así como otros cinco técnicos.
La bendición del Tesoro
Este programa sería un intento del FMI para desbloquear una negociación que, por ahora, conduce a un total desacuerdo con la Argentina. La propuesta fue bendecida por la vicepresidenta del FMI, Anne Krueger, y surgió como consecuencia de una reunión que la funcionaria tuvo con el titular del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, John Snow.
Esto es así porque la iniciativa es impulsada por el Tesoro, como respuesta frente a la actitud crítica del resto de los países más ricos que integran el Grupo de los 7. Como anticipó ayer este diario, Inglaterra, Canadá, Alemania, Francia, Italia —a los que se suma España, aunque no integra el G-7— tienen una posición crítica sobre la actitud de Argentina en esta discusión.
Estados Unidos impulsa la propuesta porque la administración de George W. Bush no quiere aparecer empujando a la Argentina a una nueva crisis financiera, que podría desatarse a partir de que el Gobierno no pague los 2.900 millones de dólares que vencen el 9 de setiembre.
La propuesta igual obligaría al ministro Lavagna a aceptar un incremento de la meta de ahorro fiscal para el año próximo. El Gobierno también debería incluir en la carta de intención un compromiso de aumento en las tarifas públicas para satisfacer a los accionistas europeos del Fondo Monetario Internacional.
En caso de que Argentina acepte esas correcciones, Krueger se comprometió personalmente a subsanar las trabas burocráticas que puedan surgir en Washington para que exista alguna señal antes del 9 de septiembre de que habrá acuerdo. Además, será muy difícil que Argentina pueda eludir el pago, dado que la negociación ya está afuera del cronograma establecido por ambas partes.
Argentina y el FMI habían acordado tener lista la carta de intención el 20 de agosto pasado y se esperaba que el directorio del FMI aprobara el acuerdo en una sesión prevista para hoy. Pero esos tiempos no se pudieron cumplir y recién está por comenzar la tarea de una misión para negociar los documentos técnicos.
Según confirmó Clarín en fuentes del Palacio de Hacienda y del propio FMI, la nueva propuesta consistiría en lo siguiente:
En lo formal, cerrar un acuerdo a tres años de plazo que involucra el período que va de setiembre de 2004 hasta octubre de 2006.
Pero, en la práctica, el FMI ofrecería definir metas y compromisos solamente para doce meses a partir de ahora.
De esta manera, se circunscribiría la discusión a un año de plazo y permitiría acercar las posiciones que empantanaron el convenio. Por ejemplo, para el primer año del acuerdo las diferencias en la meta de ahorro fiscal equivalen a sólo medio punto. Argentina quiere fijar una meta de superávit fiscal de 3 % del producto bruto y el FMI reclama un 3,5% del PBI.
Quedaría abierta la cuantificación de las metas para el segundo y tercer año del acuerdo, que es en donde existen mayores diferencias entre la Argentina y el Fondo Monetario. En materia de ahorro fiscal, las diferencias llegan a un 50%.
La definición de esas metas para el año 2005 y 2006 quedaría sujeta al cierre de la negociación con los acreedores privados. Las conversaciones para salir del default comenzarían —si no hay nuevas demoras— a fines de setiembre y se extenderían por lo menos por 8 meses.
El mecanismo fue ideado porque el Fondo considera que la quita del 80 por ciento en la deuda externa que pretende obtener el equipo económico no tiene carácter “sustentable”.
Pero el FMI insistirá en que el acuerdo de corto plazo no evitará que Argentina tenga que hacer concesiones en temas urticantes, como el de tarifas. Concretamente, el FMI reclamaría que en el texto de la carta de intención el Gobierno establezca un compromiso explícito de aumento en el valor de los servicios públicos.
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