EL FONDO PIDE MEDIDAS DE AJUSTE PARA FRENAR LA INFLACIÓN
El Fondo Monetario encontró una nueva razón para redoblar la presión sobre Argentina. Al reclamo para que solucione la situación de los acreedores que no entraron al canje y al pedido habitual de emprender reformas estructurales, se le suma ahora un nuevo planteo para que se profundice el ajuste fiscal como remedio para controlar la inflación.
En las últimas discusiones en Washington para reflotar el acuerdo con la Argentina —que está suspendido desde agosto—, el Fondo puso sobre la mesa su visión del problema inflacionario. El organismo sostiene que el alza del costo de vida del primer trimestre —acumuló 2,4% en enero y febrero y llegaría a 1,3% en marzo— no es un fenómeno aislado, sino un problema de fondo de la economía Argentina. Esto se suma a los reclamos que ayer volvió a explicitar Rodrigo Rato, al pedir “una estrategia realista” para los acreedores que rechazaron el canje de la deuda.
“Los técnicos del FMI están convencidos de que el alza del costo de vida es un problema permanente de la economía. Estiman que la inflación de este año estará por encima del 10%. Nosotros tenemos otra visión: la inflación del primer trimestre fue un fenómeno transitorio, que vamos a controlar a través de los acuerdos de precios que ya pusimos en marcha”, dijo uno de los funcionarios locales ligados a la negociación.
Desde la óptica del Fondo, estos instrumentos son “limitados” y para contrarrestar la suba de precios se necesita de medidas más profundas. “Lo que ellos piden es que bajemos el gasto fiscal y apliquemos un mayor control sobre la emisión monetaria. En suma, insisten con la receta del ajuste”, dicen desde Buenos Aires. La respuesta del Gobierno a la tropa de Rato es que “sería un error resolver un problema transitorio con medidas que tendrían un efecto permanente”.
La pulseada aún no terminó: habrá un nuevo capítulo durante la Asamblea de Primavera del Fondo Monetario que se realizará en Washington a partir del 16 y el 17 de abril, de la que participará Roberto Lavagna.
En Economía consideran que los acuerdos para bajar los precios permitirán que la inflación de abril se ubique por debajo de la de marzo. Lo mismo ocurriría en mayo, cuando, además, empezará a funcionar “la aspiradora fiscal”, que por los fuertes vencimientos del impuesto a las Ganancias, absorberá liquidez del mercado y así contribuirá a contraer el consumo. Con estos argumentos, el Gobierno le planteó al Fondo que la inflación anual será del 9%. “Ellos insisten en que estará más arriba, pero no explican a partir de qué elementos llegan a esta conclusión”.
Desde Economía se resisten a aplicar las fórmulas propuestas por el FMI. “El planteo de bajar el gasto fiscal y aumentar el superávit es el mismo de siempre. Nosotros no creemos que la expansión del gasto público impulse la inflación”, dijo la fuente consultada.
Acerca del control de la expansión monetaria, en el Palacio de Hacienda admiten que “si fuera necesario” podrían aplicarse “políticas monetarias restrictivas”. Pero, “en este contexto, no hace falta hacerlo”, dicen.
En realidad, el Banco Central ya comenzó a reducir la expansión. Desde enero casi dejó de emitir pesos para intervenir en el mercado cambiario para sostener la cotización del dólar. Desde entonces, el Banco Nación se hizo cargo de esa tarea.
Fuentes cercanas a Roberto Lavagna señalan que, por el momento, “no es conveniente” adoptar otras políticas monetarias. “No sería prudente inducir una suba de las tasas de interés de corto plazo para sacar liquidez del mercado”. Estiman que esa jugada podría ser contraproducente “ya que atraería más capitales especulativos”.
Con esta perspectiva, Economía sigue focalizando los cañones en los acuerdos para bajar precios. Esta semana comenzaron a realizarse los monitoreos para comprobar si se están cumpliendo los convenios para reducir los precios de la carne, el pollo y los lácteos. Según los primeros datos, “las listas de precios de distribución de los productos lácteos ya reflejan las bajas pactadas”. En el caso de la carne y el pollo, comenzaron los controles en las carnicerías pero aún no hay un volumen “significativo” como para hacer una evaluación.
El próximo paso se dará la semana próxima, cuando en Economía se comenzará a trabajar por comisiones con los productores y comerciantes para acordar un esquema de seguimiento de la evolución de los precios.
Este contenido no está abierto a comentarios

