EL FONDO RECLAMÓ ACELERAR LA NEGOCIACIÓN CON LOS ACREEDORES
El director gerente del FMI, Horst Köhler, le transmitió ayer personalmente al ministro de Economía, Roberto Lavagna, el duro mensaje emitido por el Grupo de los Siete en Boca Ratón llamando a la Argentina a negociar con los acreedores de buena fe. A la salida de la reunión Lavagna reconoció que la negociación de la deuda es el tema que queda por resolver para que la segunda revisión del acuerdo de Argentina con el fondo sea aprobado. La aprobación implica un desembolso de US$ 1.500 millones.
Lavagna dijo, sin embargo que le había recordado a Kohler que “hay un principio en toda la legislación del mundo occidental que refleja un poco lo que el presidente Kirchner dijo muchas veces, quien promete lo que no puede cumplir actúa de mala fe”.
Pese a la enorme tensión que genera el problema de la deuda, Köhler y Lavagna tienen una buena relación personal, de acuerdo a fuentes argentinas y del FMI. Al final de la larga reunión que tuvieron el Hotel Ritz Carlton de Miami emitieron un comunicado donde dicen que fue “un diálogo útil y constructivo” para preparar el camino para la misión que comenzará la segunda revisión del programa. La misión irá a Argentina la próxima semana.
La reunión fue muy inusual. Duró cinco horas.
Comenzó a la mañana con una reunión en la que participaron todos los asesores técnicos. Junto a Köhler estaban su número dos, Anne Krueger, el director de la dirección del Hemisferio occidental del Fondo, Anoop Singh, el representante permanente en la Argentina, John Dodsworth, y el director del Departamento de Mercados de Capitales, Gerd Häusler. Acompañaron a Lavagna, el secretario de Finanzas Guillermo Nelson, y el subsecretario de Coordinación Técnica, Leonardo Madcur y el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla. Finalizado el encuentro de la mañana, hubo un almuerzo y todo terminó con una reunión privada entre Lavagna y Köhler.
Rara vez el director gerente del Fondo le dedica tanto tiempo a un país en un solo día. Eso de por si es ya un buen indicador de la importancia que tiene Argentina en su agenda. Después de todo, el comunicado del Grupo de los Siete países más ricos, emitido en Boca Ratón, Florida el último fin de semana, es muy explícito “Llamamos a la Argentina a que instrumente políticas acordes con el FMI. Argentina debería involucrarse constructivamente con sus acreedores para lograr un alto porcentaje de participación en la reestructuración”.
Lavagna le explicó a Köhler distintas alternativas para acercar posiciones con los bonistas aunque manteniendo la quita de 75%. Entre esos temas, Lavagna mencionó el problema jurídico de los tres únicos bancos que están interesados en participar en la reestructuración de la deuda. En caso de que al final la respuesta de estos bancos sea negativa, Lavagna dijo que tenía un plan alternativo.
En diálogo con dos periodistas argentinos después de la reunión, cuando Clarín le preguntó si la alternativa es que el Estado se haga cargo de instrumentar el canje de la deuda vieja por los nuevos bonos, Lavagna se mostró sorprendido. “Tienen que comprender no podemos hablar sobre la reunión, tenemos que ser serios”, dijo. Sin embargo confirmó que habían hablado sobre el bono ligado al crecimiento.
“El paso siguiente es que venga la misión del FMI y que exploremos los detalles”, dijo Lavagna quien concluyó señalando que Kohler había tenido durante el dialogo una actitud muy positiva. “Fue una reunión muy positiva. Nadie intentó arruinar el encuentro. En los dos años que llevo como ministro, nunca había tenido una reunión tan densa y con tantos detalles. Comparativamente con el comunicado del Grupo de los Siete, que dejó un tono amargo, esto deja un tono positivo, ahora hay que ver cómo lo aprovechamos”, señaló el ministro.
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