EL FÚTBOL EXPORTA A LO GRANDE: MÁS DE 60 MILLONES DE PESOS EN TRANSFERENCIAS
Cuando River concrete la megaoperación de las ventas de Maxi López, Lucho González y Javier Mascherano, el mercado argentino rozará el piso histórico de ingresos anuales de la última década. Los 36 millones de dólares que llegarán a Núñez, sumados a los 20 que irán a Boca por la venta de Carlos Tevez, más lo recaudado por San Lorenzo con el traspaso de Leandro Romagnoli, con lo que ingresará a Newell’s por Sebastián Domínguez y a Estudiantes por Diego Colotto, entrarán al país 62.650.000 de dólares. En el período 1994-04 ingresó un total de poco más de 700 millones.
Argentina sigue siendo granero del mundo futbolero al mantener la producción de jugadores. Sin embargo se va la última nueva hornada y se ingresará en una zona de retracción a la espera de que crezcan los que hoy surgen nítidamente como promesas. Tevez, Mascherano y González, tres campeones olímpicos, son la cabeza visible de la última cosecha. Si en la Selección nacional comienza a darse con naturalidad el recambio generacional, el fenómeno tiene su juego de espejos en el mercado. Las próximas joyas a la vista se pueden identificar en otro puñado de nombres: Agüero, Lavezzi, Peirone, Sosa, Carrusca, Pisculichi, Biglia, Sambueza, Bravo, Lisandro López… En todo caso, conviene revisar los planteles de los Sub 20 y 17 para vislumbrar por dónde vendrán las futuras ventas.
Hay otra buena noticia para el negocio argentino: se abrieron nuevos mercados y los clubes ya no dependen sólo del circuito tradicional europeo, casi monopolizado por Italia y España.
La disolución de la Unión Soviética produjo un fenomenal efecto cascada. Las viejas repúblicas socialistas retomaron sus antiguas identidades y se liquidó casi todo lo que pertenecía al Estado. El paso a la economía de mercado y la creación de capitales privados tuvo su correlato inmediato en el fútbol y por eso lo que era impensable hace una década hoy es moneda corriente. Así, son cada vez más los jugadores que se van a Ucrania o Rusia.
Como el fútbol pertenece cada día más al mundo del bussines que al del deporte, también surgen nuevos actores en las operaciones. Realidad incontrastable, más allá de las valoraciones subjetivas. Si en el ambiente de los negocios es cada vez más frecuente la actuación de grupos o fondos que personas físicas comprobables, también sucede en el negocio del fútbol. Hay un salto cualitativo notable entre negociar con Franco Macri o con el Grupo Exxel. El mismo salto que se da en tratar la venta de un jugador con algún Agnelli o con MSI. ¿El presidente Aguilar se sienta a la mesa de discusión de la misma manera si enfrente está el envia do del Real Madrid o el de Kia Joorabchian? Ya, ahora, en plena etapa de acercamiento entre la oferta y la demanda, desde Núñez llegan señales claras de que los ojos están bien abiertos.
El nuevo rumbo profundiza otras dos tendencias: el intermediario, entendido esto por aquel que acerca a las partes es casi imprescindible porque las compras de jugadores responden más al marketing que al juego. Real Madrid podría explicarlo muy bien. Y la otra tendencia es que resulta difícil saber si los futbolistas están satisfechos con sus nuevos destinos. Cavenaghi, entre otros, podría hablar del caso.
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