EL FÚTBOL SE DIÓ TODOS LOS GUSTOS: MEDALLA DE ORO Y ANTE BRASIL
El fútbol de Argentina también es de oro en estos Panamericanos. Y como el festejo en la final fue justo en la cara de Brasil, el rival de todos los tiempos, la alegría fue mucho más fuerte.
Fueron cinco triunfos seguidos (ante Paraguay, Guatemala, México, Colombia y el de anoche contra Brasil) para que Argentina consiguiera su sexto medalla dorada en la historia de los Panamericanos. Las anteriores habían sido en Buenos Aires 1951, México 55, Chicago 59, Cali 71 y Mar del Plata 95. Pese a que anoche no brilló, la figura del torneo fue Franco Cangele. El delantero de Boca había convertido goles en los cuatro partidos anteriores.
Y la medalla de oro tuvo un doble mérito, ya que se gestó luego de un comienzo bastante desfavorable. Al gol de Maximiliano López, sobre el final del primer tiempo, le habían precedido 45 minutos de dominio brasileño. De hecho, Argentina nunca había llegado al arco rival hasta esa sorpresiva definición del delantero de River. Las únicas dos chances de gol de la primera etapa habían sido para Brasil. Fueron dos cabezazos de William que estuvieron cerca de poner en ventaja a su equipo. Uno de ellos, incluso, pegó en el travesaño tras la reacción de Eberto. Argentina trataba de sostenerse en mitad de cancha, pero no podía generar buen juego.
De todas maneras, Argentina intentó, en la medida de sus posibilidades, tratar con respeto a la pelota. Es decir, al ras del césped, sin recurrir a los pelotazos que había mostrado en la mayoría de sus partidos anteriores. El tema es que los tres de adelante, López, Cangele y Osmar Ferreyra, estaban demasiado aislados del resto del equipo. Pero Argentina mostró paciencia para esperar que llegara su oportunidad. Y se le dio a los 45, cuando Maximiliano López remató de derecha, el balón rebotó en el defensor Gabriel y le quedó para la zurda del delantero de River, que también tuvo de aliado al arquero de Brasil: el disparo fue al primer palo, Fernando reaccionó lento, y Argentina se puso 1 a 0.
Tal vez Brasil extrañaba a Dagoberto, su delantero figura, ausente por lesión. Justamente Dagoberto, de Atlético Panaraense, es uno de los tres brasileños de este equipo que juegan en la Primera División de su país: los otros son Dudú —de Vitoria, incluso con experiencia en la Selección mayor— y Cleiton, de Inter de Porto Alegre. Vale aclarar que en este Panamericano sólo podían jugar futbolistas Sub 23, pero Brasil y Argentina presentaron planteles Sub 20. Las excepciones en el seleccionado de Tojo fueron Cabrera y Alonso.
El segundo tiempo mostró, al comienzo, otra sorpresa, también relacionada con Maxi López. El delantero, que acababa de convertir su primer gol en el Panamericano (y justo en la final), fue reemplazado en el entretiempo por Perrone. Los últimos 45 minutos fueron más abiertos, ya que Brasil apostó al empate y dejó espacios para el contraataque de Argentina. Lo tuvo Ferreyra, pero Fernando compensó la fragilidad que había mostrado en el gol de López y evitó el segundo gol de Argentina.
Brasil, desesperado, también tuvo muchas chances para el 1-1, pero entre Eberto (la figura) y la segura defensa (muy bien Walter García) lo impidieron. A los 43 hubo una polémica, ya que Barzola despejó un cabezazo de Dudú casi adentro del arco. Quedó la duda si la pelota había ingresado o no. Pero el árbitro no lo cobró, a Brasil se le fue el tiempo y para Argentina llegó el momento de festejar. Sin ruido, con perfil bajo, sin estrellas (Cavenaghi y Tevez, por ejemplo), pero con toda la fe y con la medalla de oro colgada en el pecho y en el corazón. Salud, campeones…
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