EL G7 PRESIONÓ POR UNA MEJOR OFERTA
Para el poderoso grupo de los siete países más ricos del mundo, G7, la Argentina debe presentar una nueva propuesta “más creíble” a los acreedores de su incumplida deuda pública de 100.000 millones de dólares para cerrar un acuerdo con ellos, sostuvo ayer una fuente del grupo.
La fuente, que prefirió no ser identificada, dijo que en el G7 existe preocupación de que la postergación a diciembre de la revisión del acuerdo crediticio que mantiene el país con el Fondo Monetario Internacional (FMI) pueda retrasar un pacto con los acreedores.
El G7 es un poderoso jugador en las relaciones económicas mundiales y está conformado por Estaos Unidos, Canadá, Japón, Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia.
“Para lograr un acuerdo con los acreedores privados, Argentina debería presentar una propuesta completamente diferente, una oferta más creíble”, sostuvieron desde el G7.
El país está en un proceso de reestructuración de 100.000 millones de dólares en incumplimiento de pagos desde enero del 2002. Esta operación está prevista que concluya hacia fin de año.
La propuesta más reciente, que implica la emisión de nuevos bonos y un pago de 40 centavos por cada dólar adeudado, fue rechazada por los acreedores que exigen al menos 70 centavos por cada dólar y mayores tasas de interés.
El gobierno presentó recientemente su propuesta ante las autoridades regulatorias de Estados Unidos, que deben darle el visto bueno a la emisión de los bonos, y dijo que no prevé modificarla, diciendo que ahora son los mercados los que deben decidir (ver aparte).
Una negociación de “buena fe” con los acreedores ha sido una de las exigencias del FMI para mantener el visto bueno al programa con el país.
Recientemente se decidió suspender la negociación con el Fondo hasta diciembre ante la demora del organismo internacional para aprobar la tercera revisión del acuerdo por 13.000 millones de dólares. Según fuentes del organismo, el FMI está de acuerdo con el diferimento.
El aplazamiento de la revisión evita que el FMI pueda influir en las negociaciones de Argentina con sus acreedores privados y es un contratiempo para muchos tenedores de bonos que buscan apoyo del FMI y el G7 para su lucha.
Un representante de los acreedores de Argentina sostuvo el martes que el FMI no debería “suavizar” su política con Argentina.
Nicola Stock, codirector del Comité Global de Tenedores de Bonos de Argentina (GCAB), dijo estar preocupado por reportes que indican que el FMI ayudará a Argentina al permitirle prorrogar pagos por 1.000 millones de dólares que vencen entre septiembre y diciembre, pese a que el gobierno suspendió el programa crediticio con el organismo.
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