EL GANADO DE LA ZONA DE ISLAS EN RIESGO POR EL REPUNTE DEL PARANÁ
El incremento del nivel superior en el río Paraná, agravó la crisis que la ganadería de la costa santafesina venía soportando con motivo de las sequías de 2002, 2004, 2005 y las torrenciales lluvias de 2003.
Los 28 metros que el domingo pasado marcó en la escala de Puerto Iguazú ha movilizado a los ganaderos para evacuar por arreo sus vacunos de las islas, antes de que dicho pico de crecida llegue a la zona porque, de lo contrario, corren el serio riesgo de que sus rodeos queden “encerrados” en las islas altas cercanas al río Paraná, expuestos a un hipotético repunte superior al actual, lo que sería catastrófico por la elevada mortandad de animales ahogados y por inanición.
Para el traslado de terneros y vacas en avanzado estado de preñez, se está utilizando el transporte de embarcaciones.
Según un informe del Servicio Nacional de Sanidad Animal y Calidad Agroalimentaria (Senasa), en las islas de San Javier y Garay pastorean actualmente algo más de 200 mil cabezas, que representan el 40% del total de vacunos de ambos departamentos.
De todas maneras, si se actúa con rapidez, no habría mayores inconvenientes en poner las vacas a salvo en tierras altas; el problema es que se hace después con ellas ya que las pasturas naturales están muy afectadas por la falta de lluvias, lo mismo que los zonas vecinas, razón por la cual hay que descartar la idea de arrendar campos para pastaje como se hizo en otras oportunidades.
Un paisaje diferente
Asimismo, los animales que salen de la ínsula están muy desmejorados en su estado general porque la vegetación islera también sufre la sequía. La única diferencia que existe con los campos ubicados al oeste de la ruta provincial N° 1 es que hay agua en abundancia.
Por otra parte, las islas están soportando una sobrecarga animal a raíz de que no sólo los ganaderos de la zona tienen allí la mayor parte de sus bovinos sino también porque desde hace unos años, productores de otras localidades santafesinas y de las provincias de Mendoza, Buenos Aires, Córdoba y Chaco han venido adquiriendo y arrendando islas para destinarlas a la explotación ganadera.
Consultados técnicos de la delegación local del Ministerio de la Producción, ratificaron la gravedad de la situación, destacándose que además de tener que movilizar la hacienda, los ganaderos perderán la mayor parte de las mejoras que realizaron en las islas, entre ellas la subdivisión de potreros con boyeros eléctricos y alambrado permanente; instalaciones para un mejor manejo de los animales como mangas, bretes, corrales, cepos, embarcaderos y bañaderos; como así también la siembra de pasturas artificiales.
Además, los técnicos transmitieron su temor de que en las islas pudieran existir focos de reinfectación de garrapata lo que, de existir, estaría obligando a efectuar un estricto control de los animales que se evacuen a fin de evitar que puedan infectar los campos donde sean depositados.
Finalmente, ante el grave problema que afecta al sector ganadero, nos manifestaron que una de las salidas podría ser la venta parcial de los rodeos, aunque ello implique una disminución de la producción de carne en la zona, cuyo incremento fue muy notorio en los últimos tres años.
En ese sentido, los dirigentes de la Sociedad Rural de San Javier se mostraron preocupados por esta crisis en la ganadería de la región costera. Roberto Winckler, presidente de la entidad, señaló a El Litoral que los principales afectados van a ser los pequeños ganaderos que no poseen campos en zonas altas, destacando que se encuentran abocados a realizar gestiones ante los organismos competentes con la finalidad de conseguir algún tipo de ayuda para los productores damnificados.
Este contenido no está abierto a comentarios

