EL GENERAL TIENE QUIEN LE ESCRIBA
Que el fútbol y la política muchas veces van de la mano no es ninguna novedad. Pero en Santa Fe no se ha avanzado demasiado en torno a las relaciones que varias veces tuvieron los dos clubes más populares, Colón y Unión, con el poder. En 1981 los sabaleros tuvieron un triste contacto con la dictadura militar: le brindaron un homenaje al presidente de facto, Roberto Viola, en la puerta del Brigadier López. Pero no fue la única vez que los dirigentes santafesinos buscaron solucionar aspectos institucionales en esos ámbitos. Ocho años antes, en 1973, los rojiblancos consiguieron la reafiliación a la Asociación del Fútbol Argentino gracias a la intervención del Jefe del Ejército, el General Alcides López Aufranc.
En búsqueda del regreso
En 1970, luego de un nuevo descenso, la comisión directiva tatengue llamó a una asamblea en la que los socios decidieron desafiliarse de la AFA. La idea era volver al fútbol grande a través de la Liga Santafesina y los torneos regionales, algo que no ocurrió ni en 1971 ni en 1972.
Por esa razón, en 1973, y con muy poco tiempo para realizar gestiones la dirigencia, encabezada por el presidente Super Manuel Corral, junto a Gerónimo Veglia y Julio Baldi fue la encargada de tomar contacto con el entonces interventor de la AFA, Raúl D´onofrio.
La intención de Unión era volver a la Primera “B”. Pero la oposición de parte de los directivos de los otros clubes de esa categoría y de los de la Primera “C” era muy grande. En ese momento, en la “B” había 18 equipos. Y los clubes de esa divisional querían que todo siguiera así. En cambio, los de la “C” pretendían que el cupo se ampliara a 20 y que esos dos ascensos “se ganen en la cancha”.
Complicaciones
El panorama no era nada alentador para el club de la Avenida. Tan mal venía la mano que el Nuevo Diario en aquellos días tituló “Fumata Negra”, haciendo referencia a una reunión entre los popes de la AFA que había arrojado resultado negativo para los intereses tatengues.
Ni siquiera el compromiso que había asumido Corral ante los dirigentes de la “B”, de garantizar, como mínimo, un millón de pesos de recaudación en cada partido del Tate como local, para que el visitante se lleve 500 mil pesos, podía torcer la situación.
Encima, en el medio de todo, un cambio en la cúpula de la AFA: se iba D´onofrio, con quien se estaba negociando, y asumía Horacio Bruzzone en su lugar. A empezar de cero. Aunque esta vez había una carta importante bajo la manga.
Un familiar clave
Un allegado al club, que además era simpatizante de Unión se ofreció para hacer un contacto que no era para nada despreciable. Su nombre era Juan Carlos Aufranc, familiar de Alcides, Jefe del Estado Mayor General del Ejército. En ese momento el militar era uno de los hombres más importantes en la política nacional, ya que era el encargado de garantizar la normal transición entre la última parte de la dictadura de Alejandro Lanusse y las elecciones del 11 de marzo.
“Entregaremos el gobierno el 25 de mayo a quien resulte ganador de los comicios. Pero estaremos preparados para cualquier eventualidad que desvirtúe la voluntad popular”, advertía desde los diarios el General.
Alcides López Aufranc recibió el pedido rojiblanco y el 31 de enero le transmitió a Bruzzone su deseo de que todo se resuelva a favor de los intereses unionista.
La respuesta no tardó en llegar, ya que el 6 de febrero, el interventor de la AFA comunicó lo siguiente: “Cumplo en acusar recibo de su muy atenta nota relacionada con la situación del Club Atlético Unión de Santa Fe. Sobre el particular tengo el agrado de informar al señor General que esta intervención dispuso conceder reafiliación directa a la entidad incluyéndola en la categoría Primera “B”, ya que las pruebas remitidas por la entidad demostraron que la misma reúne las condiciones necesarias para integrar la última categoría nombrada”.
Esa decisión echó por tierra los proyectos de la “B” y de la “C” e increíblemente dejó a la segunda categoría con un número impar de participantes: 19.
Apenas un día después de que López Aufranc recibiera esa carta desde la AFA, Super Manuel Corral convocó a una conferencia de prensa en el club. La misma se hizo mientras se esperaba un llamado desde la entidad madre del fútbol argentino que a esa altura se sabía que iba a llegar. El teléfono sonó y en medio de cánticos y bombas, los dirigentes, más un centenar de socios festejaron ante la prensa la tan ansiada reafiliación que, un año después, los devolvería a la primera división.
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