EL GOBERNADOR ANUNCIÓ FUERTES CONTROLES DEL LÍMITE DE CARGA
“Todas estas inversiones que estamos haciendo para reparar las rutas de la provincia van a ir acompañadas de un fuerte operativo de control de los excesos de peso”, dijo el gobernador Jorge Obeid, en una medida que apunta a proteger la cuantiosa inversión que el gobierno santafesino está concretando para mejorar su red caminera. Justamente, el anuncio oficial sobre los rigurosos controles que se implementarán “en breve” fue formulado por el mandatario en la apertura de ofertas de la licitación para la reparación de la ruta 90, cuyo deterioro fue provocado por los excesos de carga, entre otras causas.
“Hace poco tiempo la Legislatura provincial nos dio la ley que nos permite controlar estos excesos, no sólo en los camiones que circulan por nuestras rutas sino además en los lugares donde pueda haber cargas o descargas clandestinas”, remarcó el gobernador.
“Esto no lo hacemos para perjudicar a nadie -sostuvo-, lo hacemos para poder controlar las rutas. En pocos días más tendremos reglamentada esa ley, y comenzaremos a implementar un sistema de control con balanzas móviles y fijas”, anunció.
En su discurso al pueblo de Godoy y a los jefes comunales de los departamentos Constitución, Rosario y General López, Obeid resaltó la necesidad de “proteger este dinero que se está invirtiendo acá, que es dinero que ustedes pagan con sus impuestos, y así proteger las rutas para que dentro de dos o tres años no tengamos que estar lamentando su destrucción”.
De ese modo, el gobierno provincial retomará la iniciativa en un tema en el que ha estado ausente. Precisamente, la falta de inversión y de control en los excesos de carga provocó que la mayoría de las rutas provinciales colapsaran, y que sus reparaciones demanden ahora un ingente gasto que el gobierno no está dispuesto a despilfarrar en poco tiempo de uso.
De hecho, hasta no hace mucho en toda la geografía santafesina se repetía el sombrío panorama de rutas en mal estado, trágicos accidentes provocados por esa causa, y un sinnúmero de perjuicios ocasionados por un transporte descontrolado por parte del Estado provincial.
Rutas que sufren
La ruta 21, en su tramo desde Fighiera a la A-012, es un ejemplo de este descontrol. Para evitar el peaje de la autopista Rosario-Buenos Aires a la altura de General Lagos, camiones de gran porte que diariamente circulan por ese tramo no tardaron más que un par de meses para dejar sus huellas en la ruta repavimentada en el año 2000. Igual suerte había corrido la A-012, antes de ser incluida en uno de los corredores viales concesionados. La ruta 18, entre Rosario y Pergamino, también fue escenario de decenas de trágicos accidentes provocados por su destrozada calzada que obligaba a circular por la banquina, hasta que hace unos años fue adjudicada a un consorcio comunal que la administra.
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