EL GOBERNADOR DE ENTRE RIOS LE ACEPTÓ LA RENUNCIA A LA MINISTRA DE SALUD, GRACIELA DEGANI
El Gobernador de la vecina provincia, Jorge Busti, le aceptó la renuncia a su Ministra de Salud y Acción Social, Graciela López de Degani, que debió dar un paso al costado como consecuencia del duro informe confeccionado por el coordinador general de planes sociales, Jorge Kerz, pero, a su vez, porque la mercadería en mal estado detectada por Bromatología en los últimos días sería mayor a la denunciada. A esa situación se suma otro hecho irregular: en la última semana, un secretario de Degani llevó unos 50 kilos de harina vencida al comedor comunitario Miguelitos, del Barrio Hernandarias de Paraná, pese al fuerte rechazo de la opinión pública y de la oposición, el mes pasado, cuando Entre Ríos fue noticia nacional por casos similares. La mercadería pertenecía al mismo lote que Cristina Cremer de Busti había repartido en Paraná y el gobernador en La Paz. Según se confió a ANÁLISIS DIGITAL, será reemplazada por el CPN Gustavo Eduardo Bordet, oriundo de Concordia, quien es coordinador administrador de la subsede de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) de la ciudad, contador del IAFAS y realizó un posgrado de desarrollo regional en la Universidad de la República Oriental del Uruguay.
Según se adelantó a este medio, Bordet participará hoy de las tradicionales reuniones del Gabinete provincial y asumirá durante la semana próxima, luego de arreglar cuestiones personales. Bordet, es hijo del contador Elvio Bordet, fiscal del Tribunal de Cuentas y que en 1998 y por el lapso aproximado de un año fue ministro interino, en reemplazo de Eduardo Drewanz, por los problemas personal que éste tuvo que afrontar. De esta manera, Busti vuelve a ubicar a un contador público al frente del Ministerio de Salud y Acción Social, tal como sucediera con Drewanz en su anterior Gobernación.
No fue extraño que la Ministra Graciela López de Degani no haya participado de la reunión realizada el sábado, en la Casa Gris, entre el Gobernador Jorge Busti; el Ministro de Gobierno, Sergio Urribarri, y la Coordinadora de la Gobernación, Mercedes Basso, además del citado Jorge Kerz, donde se analizó el informe presentado por el coordinador provincial de planes sociales y la Dirección de Bromatología de la provincia. Tras el encuentro, una alta fuente indicó a este sitio: “Tiene las horas contadas, porque ya está decidido su alejamiento”.
Degani estaba en Paraná, pero no fue convocada por el Gobernador. Incluso, sus declaraciones periodísticas, tratando de deslindar toda responsabilidad y cargar sobre el recién llegado Kerz en los últimos hechos conocidos, constituyeron un agravante a su endeble condición de funcionaria pública.
Sucede que el informe de Kerz y las conclusiones de Bromatología –quienes elaboraron un estudio técnico, a partir del pedido del flamante funcionario, para determinar al realidad de la mercadería depositada en los galpones del Ejército, que dependían de Degani hasta hace pocos días- fueron contundentes para demostrar la catarata de irregularidades de la funcionaria con un pié fuera del Estado, y sobre quien existen ya elementos suficientes para presentarle una denuncia penal por mal desempeño.
Si bien en principio ANÁLISIS DIGITAL informó en exclusivo el sábado –a las 18.15-, que la mercadería en mal estado en los galpones de Acción Social en el Ejército Argentino llegaba a las 40 toneladas, fuentes relacionadas a los técnicos bromatológicos indicaron que la cifra sería un poco mayor a la consignada.
De acuerdo al informe, “la orina, el excremento y el material” de ratas aplastadas por las bolsas de alimentos es considerable y toda mercadería que haya tomado contacto directo o que, haya permanecido en el ambiente de esta suciedad está comprometida sanitariamente, por el alerta que existe con respecto a la leptospirosis y otras enfermedades que pueden originarse con el contacto y consumo humano. Es por ello que existe una gran preocupación de los sanitaristas, de habilitar como apta toda esa mercadería que está en el galpón. “Por eso estamos en condiciones de adelantar que los alimentos afectados serían mucho mayor”, se acotó. Y ante tal caótica situación fue que Busti resolvió llamar a licitación para la compra de alimentos por un monto de 1,8 millones de pesos. Pero el planteo concreto del primer mandatario es que, “por lo menos un millón” de pesos sean aportados de los bolsillos de legisladores y funcionarios de la provincia, lo que provocó el obvio enojo de sus colaboradores. “Nosotros aportamos el dinero, pero que la ministra no permanezca más en el cargo”, habría señalado uno de los diputados del PJ.
Pero como no hay dos sin tres, el Gobernador se enojó aún más con la Ministra al enterarse que uno de los colaboradores de Degani concurrió durante la pasada semana al comedor comunitario Miguelitos, de Barrio Hernandarias, en la capital entrerriana y adonde concurren diariamente unos 100 chicos de familias carecientes, a entregar unos 50 kilos de harina vencida. La mercadería pertenecía al mismo lote de harina Bruning, que tantos dolores de cabeza le provocó al Gobierno hace no más de 15 días, cuando se conoció que tanto la esposa del Gobernador, Cristina Cremer, como el propio Jorge Busti, habían repartido toneladas de harina vencida en centros comunitarios de Paraná y La Paz. El caso dejó al descubierto además que en algunos lugares no determinados de la capital entrerriana y quizás de la provincia, exista mercadería vencida en iguales condiciones, en su momento enviados por la ministra Degani, pese a que había una orden específica de no entregarla más, en función de las carencias nutritivas que tiene tal harina, cuando se sabe que está especialmente destinada a sectores más desprotegidos.
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