Rafaela: Lifschitz se reunió con Castellano
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2017/05/Luis-Castellano-Miguel-Lifschitz.jpg)
El gobernador y el intendente pusieron la seguridad en el tope de la agenda.
“Los temas de seguridad se los vamos a plantear directamente al Gobernador”. Eso dijo el intendente Luis Castellano luego de que trascendieran, en octubre del año pasado, las escuchas telefónicas en las que el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, se refiriera al despliegue policial preventivo en Rafaela como una respuesta para que “Castellano me deje de romper los huevos”. Lifschitz contestó ratificando a Pullaro en su puesto, haciendo oídos sordos a los reiterados pedidos de más personal para la policía y ausentándose de la ciudad por casi cinco meses. En el medio, pasaron cosas, entre ellas el recrudecimiento de la violencia entre bandas, especialmente en el barrio 2 de Abril, y un brote de actividad delictiva que ya se parece peligrosamente a una epidemia.
Ayer, el Gobernador bajó un par de cambios en la escalada dialéctica que amenazaba romper los puentes de diálogo entre la administración socialista provincial y el Gobierno peronista municipal. En la jornada en que ponía otro jalón al proyecto de obra más importante que encarará su administración de 4 años, como es el Acueducto Desvío Arijón-Rafaela (ver aparte), Lifschitz eligió llegar hasta el despacho del intendente rafaelino solo, sin intermediarios. A las 9, puntualmente, bajó del Chevrolet Cruze oficial de la Gobernación y subió hasta el 5º piso para mantener una reunión de una hora con Castellano y con el senador Alcides Calvo, una pieza clave del andamiaje político en la región, a la que Lifschitz elige como interlocutor cada vez que se recalientan los cables de la relación con Rafaela.
Sin anuncios
El Gobernador no trajo anuncios concretos de los que se esperan en la ciudad. No llegarán mañana los 150 policías que le pide Castellano, ni el dinero para las 45 cámaras de video vigilancia, ni un despliegue especial de la policía en los barrios. Pero sí entregó un gesto que en el lenguaje de la política tiene una lectura especial. Esa decisión de cancelar el encuentro que originalmente iba a tener lugar en el Centro Cívico del Nodo y que finalmente se llevó a cabo en el despacho del intendente fue del propio Lifschitz. Y no es menor el gesto si se considera que el propio gobernador y su entorno consideran que Castellano –y más que Castellano, el senador Perotti, cuya mano el gobernador cree que está detrás de los chisporroteos con Rafaela- “operan” en la opinión pública local en contra de su gestión.
¿Esto significa que Lifschitz se desentiende de los problemas de seguridad de Rafaela? No. Tampoco quiere decir que esté desautorizando a su ministro de Seguridad, al que defiende –ayer volvió a hacerlo con énfasis delante mismo de Castellano- contra viento y marea. El miércoles, un día después que el fiscal regional Diego Vigo se reuniera con el intendente, Pullaro recibió al jefe del Ministerio Público de la Acusación en su despacho, con varios temas en agenda y el “caso” 2 de Abril en un lugar destacado. Lifschitz conocía lo que se habló en esa reunión.
Pero además el Gobernador está enterado de todo lo que pasa en Rafaela por dos vías con la que en los últimos días mantuvo contactos: el coordinador del Nodo, Fernando Muriel, que por haber estado en la estructura del gabinete de Castellano conoce el pensamiento íntimo de éste sobre el tema; y por el subjefe de la Policía provincial, Carlos Pross, que fue jefe de la Regional V y también conoce al dedillo la trama del delito en la ciudad y el departamento. De allí que su actitud no fue confrontativa ni mucho menos: el primer mandatario provincial sabe que la inseguridad es una llaga que está doliendo mucho a los rafaelinos y consideró que era el momento de echar algunos paños fríos.
Los pedidos
¿Qué le pidió Castellano a Lifschitz? Primero, le hizo una descripción cruda de los acontecimientos. Por eso la reunión empezó tensa. Sin gritos, pero tensa. Castellano tenía los puntos de la presentación resumidos en una nota que estaba datada en una fecha que los cabuleros no hubieran usado: martes 13. Es que la carta estaba preparada ese día, el último del feriado del carnaval. Luego de reunirse con el jefe de los fiscales, Castellano habló con la Casa Gris, le anticipó el tenor de los pedidos y el propio Lifschitz le anunció que prefería discutir el tema personalmente.
Los cinco puntos son escuetos y claros. Castellano pidió información acerca de los procedimientos relacionados por el tema narcotráfico, “flagelo que lima los cimientos de una sociedad y la transforma en violenta”, según planteaba la nota. El intendente nota que se bajó la guardia en los operativos antidroga, luego que en un año se realizaran más de 70 allanamientos.
Por supuesto pidió más policías: 150. Y también móviles. Pero puso el acento en la “inutilidad” de la Policía Comunitaria, de la que remarcó su “falta de conducción” y que no cumpla con los objetivos especificados oportunamente. Fue el punto al que Lifschitz más rápidamente contestó: el Gobernador admitió que hará cambios y que el tema no puede pasar de las próximas semanas.
El intendente también denunció “el no funcionamiento de los destacamentos de los barrios Villa Podio, 2 de Abril, 17 de Octubre y Monseñor Zazpe; además, el desborde de la Comisaría 13º”, por el exceso de jurisdicción de ésta última. Puso un ejemplo contundente: el caso de una anciana octogenaria que fue maniatada por asaltantes. Cuando se pidió auxilio de la policía, le dieron una respuesta vergonzante: no había personal, ni móviles para asistirla. Es un caso claro de policías no comprometidos con su función, en el mejor de los casos: una respuesta semejante no es admisible, porque ante emergencias de esa naturaleza siempre hay móviles y personal en alguna dependencia que están disponibles.
Finalmente, Castellano le recordó el proyecto de instalar 45 videocámaras para aumentar el poder de vigilancia del Centro de Monitoreo Municipal, para el cual todavía no hay respuestas.
Lo que dijeron
Lischitz eligió generalidades para referirse al tema, en la charla que mantuvo luego con los periodistas. “En estos temas hay que profundizar el trabajo, tanto de investigación como de persecución penal, que es una tarea fundamental de los ámbitos judiciales porque muchas de las personas implicadas ya han tenido antecedentes o denuncias así que es importante que la justicia provincial y federal actúen de manera rápida y eficaz. Además, vamos a reforzar la presencia policial”.
El Gobernador también aseguró que se va a “reordenar a la Policía Comunitaria y a darle nuevas funciones para otorgarle más herramientas al Jefe de la Unidad Regional, de modo que pueda resolver adecuadamente las demandas de la sociedad”. En este punto, elogió el trabajo del comisario Fabián Forni.
“Es importante que en todos estos temas trabajemos de manera conjunta entre el Gobierno de la Provincia y el Gobierno municipal, como lo hemos estado haciendo en estos dos años que han transcurrido”, concluyó.
Castellano coincidió en que “acá tenemos que ponernos todos en conjunto a trabajar para solucionar un problema de no muchas banditas, y familias que le hacen la vida imposible a la enorme cantidad de rafaelinos que quieren vivir en paz”.
El intendente admitió que “siempre hace falta más. Tenemos que concentrarnos en la necesidad de trabajar coordinadamente para que las personas y las familias que están delinquiendo terminen presas. Y esto es lo que le pedimos a todo el mundo, y a la Justicia. El tema de la droga y los kioscos de drogas son los que terminan siendo la causa de la pelea de bandas en muchos barrios. También, en la reunión, hablamos de casos de la corrupción policial porque ese también es un tema que existe, que está y que eso también lo tienen que combatir”.
Este contenido no está abierto a comentarios

