EL GOBIERNO ADMITE QUE POR LA ESCASEZ DE GAS HABRÁ UN INVIERNO COMPLICADO
“Crisis hay. Lo que no hay es emergencia”. Por primera vez desde que comenzaron los cortes de gas y electricidad, el secretario de Energía, Daniel Cameron, se refirió públicamente al problema que más urge al Gobierno en estos momentos. Fue ayer, durante un encuentro ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados. Con palabras medidas, el funcionario contestó a las inquietudes de los legisladores y fue contundente en el diagnóstico: “Es cierto que vamos a tener un invierno que no va a ser fácil”.
Cameron agregó que el aumento de la demanda de gas, principal desencadenante de la crisis, había estado fuera de los cálculos del Gobierno y el sector privado. “La situación, tanto a los prestadores como a nosotros, nos sorprendió. El Gobierno ha tomado decisiones, ha mostrado capacidad de reacción”, le dijo a los diputados, y recordó que una de las principales medidas había sido la importación de energía eléctrica. “Hace un par de semanas tuvimos que pedirle socorro a Brasil”, indicó.
Las palabras del secretario fueron oídas por LA NACION y otros medios desde una puerta del costado del recinto, porque el propio funcionario decidió que el encuentro se hiciera sin periodistas.
Durante toda la reunión, que se extendió por casi cinco horas, el funcionario buscó no alarmar. Dijo que el Gobierno podría sobrellevar la situación durante los próximos dos años, y que no se estaba ante un escenario extremo. “Parece que estuviéramos esperando todos para festejar cuando se caiga todo”, se quejó. Pero alertó sobre las consecuencias de la escasez de gas, y deslizó una realidad que hasta ayer nadie del Gobierno había admitido: no sólo los servicios interrumpibles corren riesgos de cortes durante el invierno, sino también los firmes, aquellos que utilizan las empresas que han pagado una tarifa más alta para resguardarse. “Probablemente, las empresas con interrumpibles, que sufren cortes durante 20 o 25 días, los sufrirán entre 60 y 70 días”. Y agregó que, si no alcanza, podrían verse afectados otros servicios: “Los firmes irán haciendo cortes proporcionales en caso de racionamiento. Hay distintos tipos”.
Aumentos
También habló de los aumentos acordados con las empresas petroleras. A pesar de que los empresarios piden que el precio del millón de BTU llegue a 1,40 dólar, el Gobierno considera que un valor de equilibrio suficiente es el de un dólar para esa medida. El alza destinada al sector industrial se concretará dentro del término de un año y medio; para el resto de los usuarios, incluidos los domicilios, los plazos son más extensos: se aplicarán durante 30 meses, hasta fines de 2006. En ambos casos, el horizonte de un precio a un dólar significa más del doble de lo que vale el gas hoy en la Argentina. “No quiere decir que vayamos a dolarizar los precios”, aclaró Cameron.
El secretario evitó dar detalles, pero dejó escapar su punto de vista sobre las tarifas domiciliarias. “Esta es una opinión personal, no quiere decir que sea una medida que se vaya a tomar, pero creo que hay usuarios residenciales que tienen la capacidad de pagar más”, dijo. Tampoco dio demasiadas precisiones sobre la compra de combustible a Venezuela, pero aclaró que los costos serían asumidos por el Gobierno en una primera etapa: “Tendrá una mayor obligación el Estado”.
A medida que haya aumentos en la industria, esos esfuerzos podrán repartirse, señaló, y agregó que el precio del fuel oil estaría de acuerdo con la cotización internacional en el puerto, y que estaba garantizada la calidad para ser utilizado por las centrales eléctricas.
En cuanto a la compra de energía eléctrica a Brasil, agregó que se estaba estudiando importar entre 400 y 500 megavatios/hora en los próximos meses, y que durante este mes se haría por un acuerdo tarifario entre Estados y, a partir de mayo, con precios del sector privado, mediante llamados a licitación.
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