EL GOBIERNO AHORA BUSCA SÓLO LEALTADES
Con dos ex presidentes precandidateados al Senado y el actual mandatario haciendo campaña, la elección legislativa de octubre se perfila como el inicio de una posible redefinición del peronismo en la que Néstor Kirchner, después de dos años de mostrarse refractario al partido, adoptaría un papel más activo.
El Presidente, en efecto, viene zurciendo acuerdos con la mayoría de los caciques peronistas del interior. Su aspiración sería que en cada lista de legisladores nacionales de las provincias haya, al menos, un hombre de lealtad asegurada a la Rosada.
No se trata de mostrar caras nuevas, muletilla que el PJ parece esquivar. En el caso de Kirchner, después de la transversalidad, a los apoyos ya no se les pide la historia política.
Nunca serán aliados suyos Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, que hicieron un acuerdo de impacto: anunciaron sus postulaciones al Senado. El puntano la tiene fácil: no hay discusión en el PJ de su provincia. Pero Menem enfrenta al aparato estatal del gobernador Angel Maza, ahora kirchnerista, que prometió ser el freno a sus aspiraciones. El ex presidente deberá ir a una interna contra el candidato de Maza.
El gobernador cordobés José Manuel de la Sota y el senador Carlos Reutemann son los líderes peronistas de las provincias de mayor peso electoral. Sólo eligen diputados en octubre.
De la Sota, como Kirchner, planteará que se plebiscita su gestión. Esa relación no es buena pero han hecho una tregua de convivencia que incluye la presencia de kirchneristas en la lista oficial del PJ de La Docta. El gobernador postularía allí a su ministro de Gobierno, Eduardo Acastello, a la cabeza.
Hay varios dirigentes que se atribuyen la bandera kirchnerista, pero los dos que más suenan son el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el titular del Correo, Eduardo Di Cola. De la Sota, por diferentes motivos, no ve bien a ninguno pero ya vetó a Jaime por el escándalo de las valijas voladoras. Con la UCR débil, sólo hay una preocupación en su entorno: que a Kirchner se le ocurra oxigenar espacios no peronistas.
En Santa Fe, Kirchner postulará al ministro de Justicia, Horacio Rosatti, en acuerdo con Lole. De este armado seguramente participará, se verá cómo y con quién, el gobernador Jorge Obeid. Será la primera elección provincial sin ley de lemas, el instrumento que siempre le permitió ganar al justicialismo.
Es complejo trazar un panorama porque la llamada liga de intendentes, inflada desde la Rosada, tiene su peso. Y porque estas cosas suelen definirse con la lógica de reparto Norte-Sur o, si se quiere, Santa Fe capital-Rosario.
Si de nombres se trata, detrás de Rosatti podrían ir desde el actual diputado Julio Gutiérrez, del Grupo Talcahuano, y su par no kirchnerista Angel Baltuzzi, a los reutemistas Laura Venezia, Celia Arena, Norberto Nicotra o Carlos Carraza. Se habría descartado a la secretaria general de la CGT, Susana Rueda, quien le ha pegado de lo lindo a Lole.
Podría haber sorpresa en Santa Cruz, donde el PJ está movidito desde que el Presidente se fue.
Fuentes oficiales contaron que si Cristina Kirchner va por Buenos Aires al Senado, su lugar como candidata santacruceña podría ser ocupado por la ministra Alicia Kirchner. El dato entusiasma, claro, a los que quieren a Cristina en tierra duhaldista.
El mapa del resto del país está por trazarse. En La Pampa debe definirse la relación de poder del gobernador Carlos Verna y el ex Rubén Marín. El kirchnerismo está dividido y encima es muy módico. En Misiones —elige senador— el gobernador Carlos Rovira es aliado de Kirchner, aun que no es el único. Rovira llevaría a un ex radical, Maurice Closs, contra el PJ, que aún no decidió si lleva otra vez a Ramón Puerta.
En otros feudos justicialistas, como Salta, Formosa o Jujuy la oferta PJ tendrá el sello del gobernador. Lo mismo que en Tucumán, donde José Alperovich impulsará a su esposa, Beatriz.
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