EL GOBIERNO ANALIZA UN INFORME SOBRE LA INUNDACIÓN
La Fiscalía de Estado de la provincia se apresta a analizar un informe técnico absolutamente reservado de la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas (DPOH) que proporciona su “visión” de cómo ocurrió el desborde del río Salado aunque evita señalar responsabilidades por lo que pasó el 29 de abril, cuando un tercio de la ciudad de Santa Fe quedó bajo las aguas. El documento corrobora, entre otras cosas, que por el tramo inconcluso del terraplén Yrigoyen a la altura del Hipódromo se produjo la “entrada a una gran velocidad de volúmenes de agua”, pese a sostener que se trató de “un fenómeno extraordinario de muy baja previsibilidad y excepcional probabilidad de ocurrencia”.
Como cuadro de situación, el trabajo alude a la construcción de casas en zonas que no dejan drenar el agua, la exigua luz del puente sobre el Salado en la autopista Santa Fe-Rosario –donde hoy se realizan trabajos de ampliación– y el “desmantelamiento” de la red de medición de la cuenca del río hace trece años, que hubiera permitido “la planificación de medidas preventivas”.
En el programa De Frente se citó ayer por la mañana la existencia del “informe” que el lunes pasado, a cinco meses de la catástrofe, admitió el propio ministro de Obras Públicas, Edgardo Berli. “No voy a avanzar más sobre el tema pero hay un informe de la DPOH que cuenta lo que pasó. Desde el ministerio les doy total seguridad de que se hizo la advertencia técnica del caso”, señaló el funcionario en declaraciones publicadas por El Ciudadano. Lo cierto es que Berli se autoimpuso silencio de radio hasta el 11 de diciembre cuando ya no ocupe más el cargo ministerial.
Se trata de un “informe técnico sobre cómo ocurrió el evento (inundación) según la visión de Hidráulica”. Según se informó “las lluvias del 23 al 25 de abril sobre el arroyo Cululú, cuatro días antes del ingreso del agua, actuaron como disparador” de la crecida debido a que el suelo, las napas freáticas y el valle de inundación estaban colmados. Agrega que “la máxima velocidad de subida del nivel del agua” se dio en el puente sobre la ruta provincial N° 70 con el Salado donde el torrente creció 79 centímetros en veinticuatro horas.
Estos factores constituyeron “un fenómeno extraordinario de muy baja previsibilidad y excepcional probabilidad de ocurrencia”.
Sin embargo, el trabajo menciona “la inadecuada ocupación del valle de inundación del río Salado”, un dato que en los pasillos de la Casa de Gobierno provincial fue ironizado por su obviedad: “Chocolate por la noticia”, soltó a este diario un miembro del entorno reutemista.
Por otra parte, el informe dice que ante “la falta de un tramo de terraplén en la zona oeste de la ciudad” a la altura del Hipódromo se produjo en Santa Fe “la entrada a una gran velocidad de volúmenes de agua que circularon hacia el sur y finalmente quedaron atrapados en la zona oeste y sur”.
En ese marco se consigna que si ese “tramo de terraplén hubiera estado construido, otro hubiera sido el escenario y los daños consecuentes, ante la ocurrencia del fenómeno hidrológico descripto”. Por ese sector comenzó a entrar el agua en la capital provincial debido a que no se cerró el anillo defensivo de la avenida de Circunvalación oeste, a la altura de calle Gorostiaga, que correspondía al segundo tramo de la obra a cargo de la constructora de Victorio Gualtieri, a la cual accedió mediante una ampliación del contrato decidido por el Poder Ejecutivo durante la primera gestión del gobernador Carlos Reutemann.
El informe de Obras Hidráulicas apunta también al “efecto embalse que produjo el estrangulamiento del valle de inundación del río Salado debido a la insuficiencia hidráulica de la luz del puente a la altura de la autopista Santa Fe-Rosario” que “favoreció e incrementó el ingreso de agua en la zona Hipódromo”.
Asimismo, señala la falta de un plan de contingencias en las áreas con riesgo hídrico, simulaciones de situaciones catastróficas con distintos escenarios probables y la desarticulación entre los organismos nacionales, provinciales y municipal con relación a la administración del recurso hídrico.
Entre las cuestiones que “dificultaron la previsibilidad del evento” apunta que la red de medición de datos hidrológicos en el territorio provincial, atendida por organismos nacionales y provinciales, fue desmantelada hace 13 años.
La DPOH sostiene que hace cinco años gestionó sin suerte la inclusión en el Programa de Protección contra Inundaciones (PPI), solventado por el Banco Mundial (BM), “dos estaciones de medición telemétrica a tiempo real sobre el cauce del río Salado” ubicadas en las rutas provincial 70 y nacional 39. De la conclusión del trabajo elaborado por los especialistas, se desprende que si las estaciones telemétricas solicitadas en su momento hubieran llegado “se habría podido hacer, al menos, un monitoreo cuantitativo a tiempo real de la crecida (del río Salado) en su tramo inferior”.
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