EL GOBIERNO AUGURA UN MAYOR CRECIMIENTO DE LA RECAUDACIÓN EN LOS PRÓXIMOS AÑOS
El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, destacó hoy que en el récord de recaudación de mayo pasado influyó “fundamentalmente el impuesto a las Ganancias” y estimó que “en los años futuros va a ser cada vez mejor” el ingreso por este tributo “lo que se va a hacer más progresivo a toda la estructura tributaria”.
Asimismo, Abad consideró que “la presión tributaria que tenía la Argentina hace cinco años era ridícula”, y aclaró que actualmente el país tiene “una presión tributaria similar a la de Chile y mucho menor a la de Brasil”.
“La recaudación de mayo es un símbolo por ser un mes pico fundamentalmente por el impuesto a las Ganancias, aunque también tiene que ver con el nivel de crecimiento de la actividad económica y con la rentabilidad de las empresas que está mejorando”, explicó Abad en declaraciones radiales.
En este sentido, el titular de la AFIP detalló que “hay más empresas que están pagando más impuestos y hay sectores como el automotriz y los bancos que están empezando a pagar impuestos y otras actividades que tenían una rentabilidad muy baja que están mostrando mejoras”.
“Esto muestra cómo se nota en la recaudación la mejora en la economía”, sostuvo Abad.
En cuanto al impuesto a las Ganancias, el titular de la AFIP advirtió que desde ese organismo le ponen “la lupa” porque explicó que “en un sistema capitalista es una de las pocas herramientas de redistribución, en la medida en que el que más gana más paga y financia en mayor proporción gastos que benefician a los que menos tienen”.
Respecto de los bancos aclaró que “no hay que confundir ganancias impositivas de las ganancias contables” ya que reconoció que “contablemente pueden tener resultados y tener ganancias, pero impositivamente no”.
“En el impuesto a las Ganancias el año que se tienen ganancias se pagan impuestos y el año que se tienen pérdidas se pueden computar e ir reservándolas durante cinco años para que el primer año que se tiene que pagar, en vez de pagar, aplicar las ganancias contra ese quebranto acumulado”, detalló Abad.
Por eso, aclaró que “la crisis fue tan fuerte que entonces las empresas hicieron un colchón de 120 mil millones de pesos de quebrantos acumulados”.
“Recién ahora, fruto de la mejora de la rentabilidad y de muchas fiscalizaciones, hemos absorbido gran parte de ese quebrando acumulado y por eso los bancos, las automotrices y algunos laboratorios están empezando a pagar impuestos, explicó el funcionario.
“De alguna manera teníamos hipotecado el impuesto a las Ganancias”, manifestó, al tiempo que estimó que “en los años futuros el panorama del impuesto a las Ganancias en términos generales será cada vez mejor, lo que se va a hacer más progresivo a toda la estructura tributaria”.
En este sentido, evaluó que “la participación de las ganancias en la estructura general de impuestos va a ser mayor, lo que sumado al cumplimiento de los contribuyentes nos hace ser optimistas en el sentido de cómo va a evolucionar la recaudación, pero este optimismo tiene que ser muy controlado”.
En cuanto a la influencia del IVA en la recaudación por el aumento de precios registrado, Abad aclaró que “en la estructura de los impuestos hay distintos tipos”.
“El crecimiento del nivel de precios impactó en el IVA, pero en las contribuciones patronales no se ajustan por el nivel de precios sino por cómo aumentaron los salarios y por si hay más trabajadores en blanco”, explicó el funcionario.
Asimismo, aclaró que “los derechos de exportación tampoco ajustan por el nivel de precios interno sino por el valor del comodities y por la cantidad”.
En este sentido, explicó que “las retenciones ponen racionalidad en una superutilidad que no tenía sentido que se la llevaran las petroleras o las exportadoras de cereales, por eso se las tasa vía los derechos de exportación”.
En el caso del servicio doméstico, Abad recordó que “se blanquearon muchas fuentes de trabajo” y reconoció que “el Estado estaba ausente en muchas de estas cosas, cuando tiene que facilitar a la gente el cumplimiento de la ley”.
Abad también se refirió a la fuerte presión tributaria que genera la actual estructura de la AFIP.
“La presión tributaria que tenía la Argentina hace cinco años era ridícula; hoy mismo tenemos una presión tributaria similar a la de Chile y mucho menor a la de Brasil”, aclaró el funcionario.
En este sentido, explicó que “hoy la presión tributaria pura es del 22 por ciento y algo” y comparó que “en países como Dinamarca y Finlandia es de entre el 45 y el 50 por ciento”.
“Es obvio que sus servicios públicos no se comparan con los nuestros, pero tampoco tuvieron entre otras la crisis del 2001”, reconoció el funcionario.
“Lo que tienen ellos es calidad institucional y hasta que tengamos calidad institucional la presión tributaria va a sonar de esa manera”, adelantó Abad, porque consideró que “en el largo plazo, para que las cosas le vayan bien a la Argentina y para que tengamos solvencia fiscal intertemporal lo primero que tenemos que tener es calidad institucional”.
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