EL GOBIERNO AVANZA CON LAS REBAJAS EN LA CANASTA BÁSICA
El Gobierno logró cerrar los acuerdos para rebajar los precios de los lácteos y de los cortes de carne más populares que venden las carnicerías, y ahora busca un convenio similar para la yerba mate.
Ayer, después de varias reuniones, las empresas agrupadas en el Centro de la Industria Lechera (CIL) aceptaron rebajar entre un 1,5 y un 8% los precios de algunos productos, como la leche fluida, los quesos cremoso y cuartirolo y los yogures bebibles.
El convenio fue firmado en la Secretaría de Agricultura y tendrá una duración de 150 días. Las empresas que se comprometieron a modificar sus listas de precios son Mastellone, Sancor, Molfino, La Paulina, Manfrey, Milkaut, Verónica y Williner (Ilolay). La mayor rebaja (8%) se registrará en el precio del yogur bebible, mientras que en el caso de la leche fluida la reducción será del 1,5% y en el de los quesos llegará al 5%. “Las empresas se comprometieron a modificar las listas de precios con las que le venden a los supermercados y comercios en general a partir de mañana [por hoy], pero al tratarse de productos con marca, para asegurar que las rebajas lleguen al precio final es clave el seguimiento por parte de los consumidores”, destacó Jorge Secco, gerente general del CIL.
El dirigente lechero destacó que las rebajas sólo llegarán a las góndolas de los supermercados y los mostradores de los almacenes a mediados de la semana próxima, ya que antes los comercios tienen que agotar los stocks que habían adquirido con los precios viejos.
En el mostrador
Al acuerdo alcanzado con las lácteas, en las próximas horas se sumará un convenio para que la rebaja en el precio de la carne consensuada entre los frigoríficos y los supermercados también llegue a las carnicerías. Hasta ahora, la reducción sólo beneficia a las cadenas de supermercados, que suscribieron un convenio con los frigoríficos exportadores para recibir algunos cortes de carne populares, como el asado o la paleta, con rebajas del 10 por ciento. Para lograr que el nuevo precio llegue a todos los consumidores, la Secretaría de Agricultura está terminando de cerrar un acuerdo con los frigoríficos que trabajan en el mercado interno y las carnicerías.
La propuesta, que en principio será terminada de definir hoy, contempla que los frigoríficos reduzcan en un 2% el precio de la media res que le venden a las carnicerías y que estas últimas, a su vez, vuelquen todo este descuento en los valores al público de los cortes delanteros (los más baratos). De esta manera, los carniceros asumirían el compromiso para que, a partir de los primeros días de la semana próxima, los cortes populares bajen un 10% su precio al público, mientras que los cortes traseros (los más caros) mantengan sus actuales valores.
“Esta alternativa es la única que tenemos para no quedarnos afuera de los acuerdos para rebajar los precios de la carne que ya suscribieron los supermercados”, expresó Manuel Sineiro, presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal.
Nuevo objetivo
Después de los acuerdos alcanzados por el precio de los pollos, los lácteos y la carne, el objetivo que se puso el Gobierno es lograr una reducción en el valor de la yerba mate. Con este objetivo, la Subsecretaría de Defensa de la Competencia ya mantuvo un par de encuentros con los empresarios del sector, aunque el entendimiento todavía no está cerca.
La mayor dificultad que enfrenta el Gobierno es que se trata de un mercado regulado, en el que hay que conciliar los intereses de los productores, los secaderos y los molinos. “Hasta ahora sólo mantuvimos un par de reuniones y de parte nuestra existe la intención de no aumentar los precios, aunque el Gobierno primero tiene que definir qué va a hacer con los reclamos de los productores que exigen al resto de la cadena un incremento del 37%”, señaló Julio Blanco, gerente de la Federación de Molineros de Yerba, que son los encargados de vender el producto al consumidor final.
Más allá de los éxitos parciales que está obteniendo el Gobierno para abrochar los acuerdos con los productores de alimentos, está claro que este tipo de soluciones no es del agrado de las empresas. Así como para el Ministerio de Economía el fantasma más temido es el de la inflación, lo que asusta a las empresas es el regreso de algún sistema de control de precios.
“Los que tenemos experiencia en el rubro ya vimos varias veces esta película y si terminamos firmando algún acuerdo de este tipo es porque no queremos que el Gobierno termine impulsando alguna otra medida peor, como la implementación de algún sistema de precios máximos”, manifestó a LA NACION un referente de la industria láctea.
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