EL GOBIERNO CRITICA A LOS PIQUETEROS
Cada vez más concentrado en la campaña, el Gobierno realizó ayer fuertes y renovadas críticas a las metodologías de los piqueteros y dijo que está “trabajando” para acabar con los cortes de calles. Sin embargo, por la tarde, el Ministro de Justicia recibió a Nina Pelozo, representante de uno de los grupos más rebeldes.
Pero ésa no es la única concesión que la administración de Néstor Kirchner hizo a algunos piqueteros en el último tiempo: también incluyó en las listas de candidatos para los comicios legislativos de octubre a militantes de agrupaciones que le son leales, algunos de los cuales gozan de un ingreso irrestricto en la Casa Rosada.
El Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, condenó ayer las protestas de los desocupados al opinar, en declaraciones radiales, que el reclamo no debe convertirse “en un mecanismo para embromar la vida de los argentinos, absolutamente disociado con el sentir generalizado”.
La línea crítica la había marcado el propio presidente el 24 de mayo pasado, cuando pidió, por primera vez en sus dos años de gestión, terminar con los piquetes. Fue después de que convocara a realizar un boicot a Shell, lo que desencadenó bloqueos simultáneos en 32 estaciones de servicios.
Si bien el Gobierno insiste en que está trabajando en un plan para controlar a los piqueteros, aún no se conocen esas supuestas medidas. De hecho, anteayer los grupos enfrentados con la Casa Rosada se unieron en una jornada de cortes de rutas y de calles, lo que llevó a que el tránsito en la Capital volviese a ser un caos.
Mientras el Jefe de Gabinete cuestionaba a los piqueteros, Pelozo, esposa de Raúl Castells, uno de los dirigentes más intransigentes, logró entrevistarse con el ministro de Justicia, Horacio Rosatti, al que le pidió que intercediera en favor del jefe de los desocupados, encarcelado y en huelga de hambre desde hace 40 días.
Rosatti no fue el primer integrante del gabinete en abrir las puertas de su despacho a una delegación piquetera: el Canciller Rafael Bielsa recibió, hace una semana, a otro grupo de desocupados.
Los principales referentes de la oposición criticaron al Gobierno por tener “un doble discurso” en la política con los piqueteros y denunciaron que “usa en beneficio propio” el reclamo de los grupos de desocupados.
“Siempre bregamos porque cualquier tipo de queja se encarrile por métodos que no tengan que ver con cortes de rutas, de puentes o con las tomas de edificios”, definió ayer el jefe de ministros, en declaraciones a Radio Continental, reproducidas por la agencia DyN.
Fernández calificó de “absolutamente legítima” la protesta social y aseguró que el Gobierno “trabaja permanentemente para que cuando ocurren los reclamos se minimicen los efectos negativos, el incordioso efecto de ver calles cortadas y el tránsito dificultado”.
CAMBIO DE DISCURSO
En vísperas de cumplir su segundo año como Presidente, Kirchner concedió una extensa entrevista a Radio 10, la emisora de mayor audiencia en la Capital, que suele cuestionar severamente la conducta de los piqueteros. El Presidente subrayó entonces que manifestarse con cortes de calles “es quitarles el derecho a otros argentinos que también trabajan y también sufren”.
Un mes antes, los piqueteros ultrakirchneristas -Luis D´Elía, Jorge Ceballos, Emilio Pérsico y Edgardo Depetri- habían movilizado a miles de desocupados a las calles en respuesta al llamado presidencial a un boicot contra Shell.
El Presidente supo premiar esa lealtad. La pelea entre Kirchner y su antecesor, Eduardo Duhalde, benefició a los piqueteros oficialistas, que lograron incluir a tres representantes de sus agrupaciones en las listas del Frente para la Victoria en Buenos Aires y al propio Depetri como candidato a Diputado Nacional.
Ceballos, otro de los referentes, es funcionario del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de la hermana del Presidente, Alicia Kirchner. Fue el único que, luego de que el episodio en las estaciones de Shell cosechara críticas de dirigentes políticos y despertara el rechazo de la sociedad, se arrepintió de los piquetes.
El 15 de junio pasado, un grupo afín al Gobierno de Kirchner, Martín Fierro, fue a hostigar al candidato opositor Ricardo López Murphy a las puertas de un acto proselitista. Unas horas antes, el Jefe de Gabinete había dicho que la Casa Rosada estaba “trabajando para que el orden impere” y reveló la existencia de una reunión con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, para ver cómo sacan “este problema de las calles”.
Pelozo, que desde hace más de dos semanas moviliza a su grupo (el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados) todos los días por el centro porteño para pedir por Castells, a quien considera un “preso político”, estuvo casi una hora con Rosatti.
“Le pedimos al ministro que intercediera por la vida de Castells”, comentó la dirigente piquetera a LA NACIÓN, que anteayer se encadenó por unas horas a las puertas del edificio del Ministerio de Justicia. Además, calificó de “hombre sencillo, accesible y hogareño” a Rosatti, aunque consignó que no obtuvo de él ningún compromiso.
Voceros del Ministerio de Justicia informaron que concedieron la audiencia como “un gesto de buena voluntad” hacia un familiar de una persona presa. Según se consignó, Rosatti le hizo saber a Pelozo que la política de la cartera es no entrometerse en el desempeño de la Justicia.
El Presidente ya dijo que pretende plebiscitar su gestión en las elecciones. Faltan tres meses y el tema piquetero es todavía un examen que deberá rendir ante la opinión pública.
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