El Gobierno criticó a Massa e intenta ubicarlo en el antikirchnerismo
Definidos los candidatos, comenzó el momento de las estrategias de campaña. El Gobierno tomó ayer la delantera y comenzó a acorralar a Sergio Massa, el postulante que más complica las chances del kirchnerismo de consagrarse con un triunfo en la provincia de Buenos Aires, el distrito que sellará su suerte más allá de 2015.
El flamante candidato del Frente para la Victoria, Martín Insaurralde, marcó ayer la cancha. Aunque sin nombrarlo, le dedicó a Massa una primera crítica. "Si algún intendente les dice que esas obras las hizo él solo, les miente", escribió el primer candidato a diputado nacional por el kirchnerismo en su cuenta en Facebook. Sus allegados describieron a LA NACION que era Massa el destinatario de esa frase, que comenzó a calentar el clima electoral tras el cierre de las listas.
"A mí de chiquito me enseñaron a decir la verdad. Hay un Estado presente como nunca antes que gestiona de forma colectiva, que articula la Nación, con la Provincia y nuestros municipios", agregó Insaurralde para diferenciarse del intendente de Tigre.
Según explicaron fuentes oficiales, la idea es demostrar en una primera etapa de la campaña que Tigre no es un municipio aislado del resto del país y que el ex jefe de gabinete de Cristina Kirchner recibió fondos nacionales para su gestión. Allí apuntó el intendente de Lomas de Zamora. "Las obras estructurales de Lomas, el asfalto, las cloacas, el agua potable, las obras hídricas, se hicieron y se están haciendo porque hay un gobierno nacional que sostiene un modelo de país", planteó el flamante candidato kirchnerista.
A las palabras de Insaurralde se sumaron las de la segunda figura de la lista oficialista en territorio bonaerense, Juliana Di Tullio. "A Massa yo no lo consideraba en el espacio del Frente para la Victoria", se anticipó la jefa de bloque kirchnerista. "Eso es lo que consideraba él, que se decía dentro del espacio", planteó sobre Massa, que busca articular su campaña desde una posición de kirchnerista crítico.
Obligado a jugar fuerte ante un escenario que no le asegura un triunfo, el Gobierno apuesta a evitar la fuga de votantes hacia el hombre de Tigre. Desde la elección de Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora, un hombre joven que intentará compartir el perfil massista, hasta las primeras palabras de los líderes de la lista del Gobierno, la estrategia oficial apunta a concentrarse en empujar a Massa a que se defina como opositor.
La presidenta Cristina Kirchner se pondrá al frente de la campaña. Según confiaron allegados a la jefa del Estado, desde la Casa Rosada se intentará mantener el voto duro del kirchnerismo en la provincia y evitar la fuga de los indecisos al massismo. Para eso, según explican en Balcarce 50, necesitan que el intendente de Tigre se vuelque al arco opositor.
Otra parte de la estrategia oficialista depende de Francisco de Narváez y de Margarita Stolbizer, los otros dos candidatos que competirán con Massa e Insaurralde.
De la astucia política de los contrincantes del Gobierno para confrontar con el hombre fuerte de Tigre dependerá en gran parte la suerte de Cristina.
Ayer, De Narváez, el más golpeado con el lanzamiento de Massa, lo acusó de ser parte del oficialismo. "Sergio Massa es el Caballo de Troya del cristinismo", escribió en Twitter, y reiteró sus críticas. "En la agenda del futuro no se puede estar con el kirchnerismo", abundó De Narváez y cerró todos sus mensajes con el hashtag "Massa es K".
Stolbizer se subió a la pelea y acusó al jefe comunal de Tigre de ser un "vende humo".
Preocupada por el impacto de la irrupción massista, la Presidenta intentará manejar los tiempos de la campaña. "El Gobierno va a mantener su agenda y la oposición va a tener que correr detrás", planteó un integrante de la lista oficialista a LA NACION.
La estrategia aun se está armando. De todas maneras, el Gobierno ya asumió como un problema a Massa, a quien intentará llevar hacia la oposición para conservar el voto kirchnerista en la figura de Insaurralde.
En la Casa Rosada descontaban ayer que será Cristina la única artífice de la campaña y que la Presidenta medirá a fin de esta semana el impacto real del lanzamiento de Massa antes de endurecer el discurso.
La gran duda que transmitían los encuestadores que llevan sus sondeos a la Casa Rosada era cómo impactará en el intendente de Tigre el lanzamiento electoral.
Hasta ahora, su alta imagen positiva no estaba relacionada con la oposición al oficialismo. De los resultados de esas encuestas dependerá la estrategia en la que se concentrará la jefa del Estado. "Aún no sabemos si perfora el núcleo duro del kirchnerismo", planteó un dirigente del oficialismo.
Cristina oscilará en su campaña entre correr a Massa y castigar a De Narváez para hacerlo subir en las encuestas y así dividir el voto. El Gobierno necesita fraccionar a la oposición para consolidarse. También intentarán levantar las chances de la fórmula de Stolbizer y el radical Ricardo Alfonsín.
Por ahora, la Presidenta intentará mantener en el centro de la campaña su pelea con la Corte Suprema por la negativa a avalar la elección de los integrantes del Consejo de la Magistratura. Ayer, en Twitter, la jefa del Estado insistió con el tema. Recordó el caso de Mateo Goretti, ex presidente de la Fundación Pensar, vinculada con el macrismo, imputado por el encubrimiento en el robo de 58 piezas arqueológicas.
Cristina evitó hablar de Massa y criticó a Macri
No hizo referencia alguna al cierre de listas de candidatos. Mucho menos se refirió a la decisión del intendente de Tigre, Sergio Massa, de presentar su candidatura a diputado por fuera del oficialismo. Como hace todos los domingos por la tarde, la presidenta Cristina Kirchner envió ayer varios tuits con mensajes cifrados y críticas. Ayer cuestionó a la justicia que "piensa" en "beneficiar a los privilegiados de siempre". Lo hizo en referencia al "hurto millonario de piezas arqueológicas en Museo Ambato de Córdoba" y a una medida judicial que habría beneficiado a sus responsables. Así, la Presidenta objetó al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, al sostener que las piezas robadas supuestamente estaban en "el departamento de Matteo Goretti, asesor de Macri (Mauri)", escribió.
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