EL GOBIERNO DEBIÓ PEDIR POR LOS TURISTAS PRESOS
“Papá, quedate tranquilo. Estamos bien. Nos dan de comer y no nos tratan mal.”
Palabras más, palabras menos, ésas fueron las primeras frases que oyó Alfredo Cano de su hijo Andrés desde que éste y su amigo Tomás Ciarrocchi quedaron detenidos en Florianópolis, Brasil, acusados de traficar moneda falsa.
Cano y Ciarrocchi, vecinos del partido bonaerense de San Isidro, fueron detenidos el jueves de la semana última cuando intentaron pagar una compra realizada en un supermercado con un billete de 100 dólares.
Según la policía, se comprobó que el dinero era falso gracias a una máquina que aportó el dueño de una agencia de cambios, pero aún no se comprobó oficialmente la falsedad
La llamada telefónica la realizó ayer el propio joven desde el Departamento Central de la Superintendencia Estadual de la Policía Federal de Brasil, en Florianópolis, donde está detenido, horas después de que el canciller argentino, Rafael Bielsa, se reunió con los familiares de los presos y con el vicecanciller de Brasil, Samuel Pinheiro Guimar‹es.
“Por suerte, las cosas avanzaron, y ya pudimos hablar con nuestros hijos”, dijo Alfredo Cano a LA NACION. A su vez, la familia Ciarrocchi logró hablar con Tomás. Desde su detención, ocho días atrás, los turistas argentinos sólo habían podido comunicarse con el cónsul argentino en el Estado de Santa Catarina, Valdo Palmai, y con el abogado que los representa, Ivo Carioni.
Según dijeron fuentes de la Cancillería, por pedido del presidente Néstor Kirchner Bielsa tomó cartas en el asunto.
Las fuentes consultadas dijeron que el ministro se comunicó telefónicamente con su par brasileño, Celso Amorim. “Le mandé un memorándum con todos los detalles, para que lo hable con el presidente Lula (Luiz Inácio da Silva)”, dijo ayer Bielsa en un programa televisivo.
Una alta fuente de la Cancillería sostuvo a LA NACION que el canciller Bielsa le planteó a su par de Brasil que estaba preocupado por la situación de los dos jóvenes argentinos y le pidió que se encontrara la manera de mejorar las condiciones de encarcelamiento. Una de ellas se produjo con las llamadas telefónicas de Andrés y Tomás.
“El tema está en manos de la justicia brasileña, pero nosotros queremos que esto se resuelva rápido porque está claro que los chicos actuaron de buena fe. No es que tenían 10.000 dólares falsos, sólo era un billete de 100”, dijo un colaborador de Bielsa.
Los mismos informantes indicaron que en las próximas horas se habilitará una línea telefónica directa para que haya una frecuente comunicación entre los dos jóvenes y sus familiares, aunque se supo anoche que los padres partirían hoy para Brasil.
“La prioridad es que los chicos recuperen la libertad. Las negociaciones diplomáticas no tienen que generar malestar en los jueces que tienen la causa”, dijo una fuente de la cartera.
Habrá apelación
Tal como anticipó LA NACION en su edición de ayer, un juez federal de Porto Alegre denegó el pedido de un hábeas corpus presentado por el abogado Carioni. Ahora resta que se expidan otros dos magistrados que integran el tribunal a cargo de la causa, lo que sucederá dentro de las próximas 48 horas.
El lunes pasado, el abogado Carioni presentó un pedido de excarcelación extraordinaria, pero el juez Celso Wiggers denegó la solicitud. Luego se recurrió al hábeas corpus, pero el magistrado federal Paulo Brum Vaz votó por la negativa. Hoy Carioni apelará la decisión del juez. Según dijo a LA NACION Palmai, no está de acuerdo con los fundamentos del fallo. “En su fallo, el juez dice que no puede otorgar el hábeas corpus porque no terminó la investigación policial y que además, si les otorga la libertad, teme que los jóvenes escapen y por consecuencia se caiga el proceso”, explicó Palmai.
El cónsul agregó que todavía falta conocer el resultado de los peritajes del billete entregado por los jóvenes, que se realizan en Brasilia.
“No tengo duda de que los chicos son inocentes, ya que ellos pidieron que se verificara el billete. Estamos haciendo todo lo posible para que recuperen la libertad”, agregó Palmai.
Cano y Ciarrocchi están en una celda junto a otros jóvenes acusados del mismo delito, entre ellos, un colombiano y dos brasileños.
La situación vivida por los dos turistas sería distinta en la Argentina. Según el artículo 284 del Código Penal, “si la moneda falsa, cercenada o alterada se hubiere recibido de buena fe y se expendiere o circulare con conocimiento de la falsedad, cercenamiento o alteración, la pena será de 1000 a a 15.000 pesos de multa”, pero nunca habla de detención.
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