EL GOBIERNO DEFENDIÓ LAS MEDIDAS TOMADAS EN LA TRAGEDIA DE CROMAÑÓN
El ministro de Interior, Aníbal Fernández, defendió esta mañana la actuación de la Policía Federal luego de la tragedia ocurrida en República Cromañón, al señalar que contribuyó a “disminuir el caos” que se produjo en el boliche, al tiempo que reveló que entre esa noche y la mañana siguiente se comunicó telefónicamente “38 veces” con el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra.
Al declarar ante la comisión de la Legislatura que investiga ese hecho, Fernández dijo que no tiene dudas de que las fuerzas que de él dependen “disminuyeron el caos” que de inmediato se produjo en el boliche del barrio de Once y sus inmediaciones, pero aclaró que no haría “un juicio de valor” sobre el desempeño del SAME u otras reparticiones dependientes del Gobierno de la Ciudad.
Además, dijo que rechazaba la idea de que hubiera existido una “descoordinación” en el trabajo que realizaron distintas dependencias, tanto del Gobierno nacional como del Gobierno porteño, luego de la tragedia, ocurrida el 30 de diciembre pasado.
Los diputados porteños centraron el interrogatorio al titular de la cartera política en la supuesta demora de la Policía en constituir un vallado, en los mecanismos de comunicación con las autoridades del Gobierno porteño, y en el operativo de evacuación de los heridos.
Sobre el primero de esos puntos, Fernández presentó un listado con las 38 llamadas que mantuvo con Aníbal Ibarra entre la noche de la tragedia (en realidad el primer llamado fue a las 0:08 de la madrugada del 31) y la mañana siguiente, y justificó que no haya habido contacto directo entre Ibarra y el jefe de la Policía Federal, comisario Néstor Valleca.
“Ibarra tiene que comunicarse a través de mí; cualquier necesidad de intervención de las fuerzas de seguridad es a través del ministro, no a través del jefe de la fuerza, eso es así aquí y en los otros 23 distritos del país”, puntualizó Fernández.
Señaló que en la primera comunicación que tuvo con el comisario Valleca, éste le dijo que no era un episodio de gravedad (porque en ese momento se lo consideraba así), pero que poco después se rectificó y le dijo que “había seis muertos”, cifra que luego fue incrementándose dramáticamente.
El ministro justificó que en esa primera comunicación no hubiera una evaluación certera de lo que había pasado, pues “desde afuera no se veía fuego”, y dijo que se tomó real conciencia de la tragedia que había sucedido cuando los policías lograron entrar al local.
En más de una ocasión, ante algunas preguntas puntuales de los diputados, Fernández aclaró: “no soy polícía, ni bombero, ni gendarme, ni prefecturiano, soy el responsable político”, y sostuvo que por lo tanto no podía hacer evaluaciones técnicas, pero subrayó que “todo se puede periciar”.
Dijo luego que llegó al lugar de los hechos alrededor de la 1:00 de la madrugada del 31 de diciembre, y que el jefe de la Policía Federal había arribado a las 00:30.
Al ser preguntado por las dificultades que hubo para tender un vallado en la zona de la catástrofe, indicó que había en el lugar unas cinco mil personas, y que “poner en caja esa situación lleva un tiempo determinado”.
“Todo el caos que se observa por televisión es en un corto lapso”, aseguró el ministro, quien destacó que “la llegada de los móviles es casi de inmediato”, y a partir de ese punto “se hace el vallado”.
Por otra parte, defendió la decisión tomada a las 23:25 del jueves 30 de diciembre por la Dirección de Operaciones de la Policía Federal, de autorizar a sus móviles a trasladar a los heridos a los hospitales.
Fernández dijo que esa decisión no fue tomada por él, pero dijo que la avalaba, pues “cuando se encuenta el pico de la situación la cantidad de heridos y fallecidos era muy importante”.
Al respecto, afirmó que en esa circunstancia “la policía no se va a poner a hacer formularios, sino a tratar de salvar vidas”.
Sobre la forma en que se derivaron los heridos a los hospitales más cercanos, Fernández reconoció que ese es un aspecto a mejorar, pues una gran cantidad fue enviada al Ramos Mejía, ubicado a pocas cuadras de allí, pero al Hospital de Clínicas fueron muy pocos, desaprovechando la “capacidad instalada” en ese centro asistencial.
“No sé decir a quién le correspondía” la decisión de derivar heridos, reconoció Fernández, pero indicó que como consecuencia de esa tragedia “estamos haciendo un trabajo con la Ciudad”, y que en el futuro “habrá una sala de situación en la jefatura de policía para coordinar con alguien que esté en el lugar del hecho”.
La declaración de Fernández fue seguida en silencio por varios familiares de las víctimas, pero a su término una de ellas cuestionó en duros términos al diputado Jorge Enríquez, reprochándole haber firmado la habilitación de ese local cuando allí funcionaba la bailanta “El Reventón”, en la época en que él era subsecretario de Seguridad porteño.
Fernández concurrió en forma personal a la comisión investigadora de la Sala Acusadora, encargada de reunir los testimonios propuestos por Ibarra en torno al proceso que se le inició al jefe de Gobierno por la tragedia de República Cromañón, pese a que podía haberlo hecho por escrito.
La comisión de la Sala Acusadora de la Legislatura está a cargo de la recopilación de declaraciones para determinar si hubo falta de previsión, y fallas en los controles y en los operativos de emergencia, vinculados con el incendio del local, que dejó 194 víctimas fatales.
El titular de la cartera política tiene bajo su órbita a la Policía Federal, y su testimonio estuvo orientado a dar a conocer los detalles del esquema de vallado y aislamiento de la zona y la coordinación que se acordó con la jefatura de Gobierno de la Ciudad en los momentos posteriores a la tragedia.
El propio jefe de Gobierno porteño fue quien solicitó la declaración de Fernández, y posteriormente se presentarán ante la comisión el fiscal general en lo Contravencional porteño, Luis Cevasco, y el jefe de Urgencias del Hospital de Clínicas Luis Sarotto.
El viernes último, los legisladores escucharon la posición del jefe de la Policía Federal, Néstor Valleca, quien contó que al llegar al lugar, dispuso en forma “inmediata, un vallado y un barrido del lugar para liberar la zona” de la tragedia.
Junto a Valleca se presentaron otros tres policías y el miércoles último lo había hecho el superintendente de Bomberos, Vicente Herrán y otros cuatro agentes de esa repartición.
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