EL GOBIERNO DEJA QUE EL VATICANO CIERRE, DISCRETO, EL CASO BASEOTTO
Un día después de que se conoció la nota del Vaticano que propone una solución acordada a la disputa, el Gobierno sostuvo ayer que dejará “para más adelante” la resolución del caso del vicario castrense, monseñor Antonio Baseotto, debido a la muerte del papa Juan Pablo II.
El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, reconoció que “el fallecimiento (del Papa) hace que situaciones como esta pasen a segundo plano”, y que más adelante se definirá el futuro del obispo castrense, desplazado de sus funciones por decreto del Gobierno.
Desde la óptica del Gobierno argentino el caso está encaminado a una resolución, con la presunta partida de Baseotto a otras funciones —según versiones, a un puesto en el Vaticano— y el nombramiento de un reemplazante en su lugar, ya que el Gobierno como parte de su conciliación con la Iglesia ha archivado su idea de disolver la capellanía castrense.
Pero no se descarta que el canciller Rafael Bielsa realice algún contacto directo para cerrar definitivamente el tema, esta semana en la Santa Sede, adonde asistirá a las exequias de Juan Pablo II.
Bielsa y el vicepresidente Daniel Scioli viajarán a Roma mañana temprano, al frente de la representación oficial argentina, integrada también por Oliveri, quien partirá en un vuelo esta noche. En Roma serán recibidos por el embajador ante el Vaticano, Carlos Custer.
Ayer se conoció la nota del Vaticano que, como había anticipado Clarín el martes último, estuvo en sintonía con bajarle el tono al conflicto por Baseotto.
Si bien es crítico de la actitud adoptada por el Gobierno argentino al decidir por decreto la separación de Baseotto de sus funciones, el texto abrió una instancia de conciliación al manifestar la disposición vaticana a “la búsqueda de una solución concordada, aceptable a ambas partes”.
En los últimos días el Gobierno y la Iglesia mantuvieron muy discretos encuentros para buscarle una salida al conflicto. En este contexto, la “nota verbal” del Vaticano que se conoció el sábado —en rigor, una comunicación escrita acorde con los usos diplomáticos— era esperada por el Gobierno.
Según dijeron a Clarín fuentes de la Cancillería, el tenor de esa misiva había sido anticipado a Oliveri por el nuncio Adriano Bernardini, en una reunión que mantuvieron el último martes.
En declaraciones a Radio Mitre, Oliveri sostuvo ayer que existen en el Gobierno distintas opciones para resolver la crisis, pero descartó la alternativa de denunciar y dejar caer el acuerdo de 1957 entre la Argentina y el Vaticano para la nominación de un obispo con jurisdicción castrense.
Oliveri explicó que “habrá que revisar, para garantizar la independencia necesaria y la autonomía entre el Gobierno y la Iglesia”, pero aclaró que esa alternativa no implicaría una denuncia del acuerdo y aseguró que el Gobierno va a “trabajar para lograr una buena convivencia” con la Iglesia Católica.
Desde que estalló el conflicto y el Gobierno firmó el decreto que separó a Baseotto, quitándole además el rango de subsecretario y el sueldo de 5 mil pesos mensuales, los cruces fueron incrementándose, aunque la semana pasada comenzaron las señales de distensión.
La polémica se disparó hace un mes atrás, cuando se conoció una carta del obispo en la que criticaba al ministro de Salud, Ginés González García, por su posición en favor de la despenalización del aborto.
En el texto, Baseotto echó mano a una cita bíblica para descalificar al ministro: “A los que escandalizan a los niños habría que atarles una piedra al cuello y echarlos al mar”, dijo el obispo.
La nota del Vaticano desestimó una vinculación entre esa cita con los métodos empleados por la dictadura para la desaparición de personas. “De ningún modo (es) sostenible la interpretación que se ha querido hacer de la cita evangélica”, dice la nota.
Para fuentes de la Cancillería, ese texto “está en sintonía” con “la voluntad conciliadora y el diálogo que existió desde el primer momento” con el Vaticano. Aunque Baseotto ya no es vicario castrense, el ministro de Defensa, José Pampuro, tiene sobre su mesa una terna de la cual debería salir su sucesor.
El conflicto había crecido cuando el Vaticano comunicó su rechazo a desplazar a Baseotto dado que no había “razones canónicas”, y el sábado anterior a Semana Santa el vocero vaticano Joaquín Navarro Valls advirtió sobre riesgos de “violación a la libertad religiosa en la Argentina”. Aunque se posterguen las decisiones por la muerte del Papa, el conflicto parece haberse resuelto.
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