EL GOBIERNO DESCARTÓ UN CAMBIO DE HORARIO PARA AHORRAR ENERGÍA
El secretario de Energía, Daniel Cameron, dijo ayer en San Juan que el Gobierno analizaba adelantar una hora los relojes, durante el verano, para ahorrar energía. Tres horas después, en Buenos Aires, desde el Ministerio de Planificación, que conduce Julio De Vido, lo negaron de manera terminante: “No se estudia nada. No se va a cambiar la hora”, afirmó un vocero de esa cartera.
Bastó para que, durante toda la tarde, y antes de advertir la contradicción, en las empresas eléctricas empezaran a hacer cálculos sobre la conveniencia de la medida que, desde el mes pasado, aplican Chile y Brasil. La conclusión fue unívoca: no es mucho lo que se ahorraría, pero serviría para disminuir al menos hasta un 2 por ciento el consumo, y ahorrar siempre es bueno.
“Chile cambió la hora y ahora tiene la misma que nosotros. Alguno de los dos está mal. Y creo que ésos somos nosotros”, había dicho, entusiasmado, un representante de una compañía generadora, antes de enterarse del desencuentro. El razonamiento empresarial era el siguiente: se podría aprovechar la luz natural hasta casi las diez de la noche y evitar el pico diario de consumo, cuando los usuarios llegan a sus casas y encienden, al mismo tiempo, las luces, el aire acondicionado, el microondas y el televisor.
¿Qué había dicho en concreto Cameron, que el año pasado hizo una propuesta muy similar, también rechazada por De Vido? Durante un acto de apertura de sobres con las ofertas para la construcción y operación de una línea de alta tensión que conectará Mendoza y San Juan, Cameron, un técnico del núcleo presidencial, dijo, en una entrevista con la agencia de noticias estatal Télam: “Terminamos un trabajo de evaluaciones de la demanda de 2004. A la luz de las demandas reales que hemos tenido, y estoy esperando que me acerquen las conclusiones finales en esta semana, pero puedo adelantar que existiría, desde el punto de vista de ahorro de la energía y en porcentajes que aún no tengo totalmente definidos, una conveniencia de adelantar en una hora los relojes en el verano. Pero esto es algo que vamos a terminar de analizar en los próximos 20 días”.
PELEAS RECURRENTES
Las palabras volvieron a servir de ejemplo de las diferencias entre el secretario de Energía y De Vido, otro íntimo de Kirchner. “Todos los años se hacen los mismos estudios, pero volvemos a lo mismo: no se va a cambiar”, objetaron cerca del ministro. No es la primera disidencia entre ambos: la cuestión tarifaria, con anuncios de aumentos luego sepultados, los han enfrentado otras veces. El año pasado, el ministro negó un incremento en energía eléctrica diez minutos después de que Cameron se lo informara, en Pilar, con un discurso escrito, a casi 500 empresarios industriales.
La idea del secretario de Energía tiene, según los especialistas y los ejecutivos, elementos positivos y negativos a la hora de aplicarse. Dicen que lo alentador es que, en un verano pródigo en hidraulicidad como el que esperan, podría guardarse agua para abril, cuando empiece el uso intensivo del gas, el fluido que escasea y que desencadenó la crisis.
Pero no es fácil coordinar la iniciativa. Cerca de la cordillera de los Andes, por ejemplo, una medida semejante obligaría a los empleados a ir a trabajar a oscuras. “Si se hiciera una unificación del horario en todo el país, quizá serviría -dijo Alberto Devoto, ex secretario de Energía de Eduardo Duhalde-. Por poco que fuera el ahorro, sería útil en una situación complicada, si las temperaturas son altas.”
En el Ministerio de Planificación objetan que no se puede obligar a las provincias a hacerlo. De todos modos, las cuantiosas lluvias de los últimos meses aliviarán un verano que, de lo contrario, sería complicado. “Hay agua suficiente; no va a haber cortes”, dijeron desde las generadoras.
La Argentina no tuvo, hasta ahora, y a pesar de la escasez de gas, restricciones importantes de energía eléctrica. Los únicos problemas se produjeron en el comienzo de la crisis energética, el año pasado, con cortes rotativos para 31 grandes empresas, que se extendieron durante un mes.
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