EL GOBIERNO DISCUTE SI PAGA AL FONDO US$ 3.100 MILLONES
A tres días de enfrentar el vencimiento de 3.100 millones de dólares con el Fondo Monetario, el Gobierno está inmerso en un debate para definir si paga o no. Ayer, el ministro Roberto Lavagna recibió un llamado de Anne Krueger, la flamante directora del FMI, en el que le reclamó más señales de que la negociación con los acreedores está encaminada.
Tras el cambio de escenario que supuso el reemplazo de Horst Köhler por Anne Krueger en la conducción del FMI, en Casa de Gobierno ratifican que no pagarán si no están seguros de que la revisión del acuerdo vigente será aprobada. Argumentan que no quieren comprometer las reservas del Banco Central —hoy en 15.025 millones de dólares—. Si el Fondo no aprueba la revisión, el desembolso para compensar ese pago no llegaría. “No queremos arriesgar el crecimiento económico”, dicen en el entorno de Néstor Kirchner.
Literalmente desde la vereda de enfrente, en el Palacio de Hacienda defienden la idea de pa gar. El ministro Roberto Lavagna quiere evitar romper lanzas con el Fondo en un gesto que no haría más que irritar a Anne Krueger, famosa por sus críticas hacia la Argentina. Aquí el argumento es que como las metas fiscales y monetarias están sobrecumplidas, el pago garantizará que el Fondo apruebe la revisión pendiente y entonces reembolse el dinero.
En setiembre pasado, en medio de las negociaciones por el acuerdo vigente, Argentina no pagó un vencimiento con el FMI de 2.900 millones. Recién cuando se anunció el acuerdo, esa deuda se canceló. Sucedió 48 horas después de la fecha de vencimiento. En el Gobierno no descartan que esta vez ocurra algo similar.
Ayer a la mañana, Lavagna tuvo una muestra de la postura inflexible de Krueger. Cuando apenas se había acomodado en su flamante sillón de directora gerente, la funcionaria pidió que la comunicaran con el ministro. En una conversación breve y cordial, le preguntó por la demora en la firma del decreto que pondrá en funciones al “sindicato de bancos”. Ya está definido que serán Merryll Lynch, UBS y Barclays los que se ocuparán de delinear la oferta final a los acreedores de los 81.200 millones de dólares en default. Pero aún falta el decreto que ponga formalmente en marcha ese trabajo. Ayer en Economía decían que se estaban ultimando los detalles del decreto y confiaban en que estará terminado el lunes.
A pesar del debate interno, el Gobierno es unánime al evaluar que el escenario con el FMI cambió. El llamado personal de Köhler anticipando la aprobación de la revisión ya no es esperable de parte de Anne Krueger. Y está descartado que el directorio trate el caso argentino el próximo lunes. Ahora la fecha más probable es el 15 de marzo.
Pero más allá de las rispideces con Anne Krueger, la aprobación de la revisión está en manos del directorio, que reclama por acelerar la negociación con los acreedores. Según trascendió, en la reunión de directorio del miércoles pasado Gran Bretaña, Italia, Alemania, Canadá y Japón habrían anticipado que se abstendrán de votar cuando se tome la decisión final sobre el caso argentino. En cambio, Estados Unidos, Francia y España votarían a favor. Por eso, todos los esfuerzos del Gobierno están centrados en convencer al G7 de que cambie de opinión.
En un último intento de dar una señal de “buena fe” el Gobierno evaluó publicar un aviso en diarios internacionales para explicar la situación del país. Pero ayer desistieron de esta posibilidad al estimar que provocaría mayor enojo en los acreedores.
Ante la inminencia del vencimiento, Lavagna se muestra hermético. Ayer se reunió con economistas pero no les anticipó qué pasos dará. Dejó en claro que la decisión de pagar o no la tomará Kirchner el 9 de marzo.
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