EL GOBIERNO ENSAYA UN NUEVO PLAN PARA HACER FRENTE A LA INSEGURIDAD
Preocupado por el clima de inseguridad, el Gobierno resolvió encarar una nueva estrategia para hacer frente al delito y, en especial, a los secuestros en el conurbano. En un gesto sin precedentes en quince meses de gestión, el presidente Néstor Kirchner encabezó ayer en la Casa Rosada una reunión con los jefes de las tres fuerzas federales de seguridad, el secretario del área, Alberto Iribarne, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para darle forma al nuevo plan.
Según fuentes oficiales, Kirchner transmitió a los uniformados que el Gobierno tiene la “voluntad política” de ir a fondo en el tema. “La seguridad, al Gobierno le preocupa y se ocupa”, les dijo Kirchner a los jefes de la Policía Federal, Jorge Valleca; de la Gendarmería, Eduardo González, y la Prefectura, Carlos Fernández.
Desde la renuncia de Gustavo Beliz y Norberto Quantin, Alberto Fernández monitorea el tema seguridad y mantiene informado al Presidente. El jefe de Gabinete se reúne a diario con Iribarne, un hombre de su estrecha confianza en el PJ capitalino, que le aportó algunas recetas para la contención del conflicto social usadas en su paso por esa misma Secretaría en la gestión duhaldista.
En la parte operativa, la instrucción de Kirchner ayer fue potenciar el accionar conjunto de las fuerzas federales con la Policía bonaerense, también en materia de Inteligencia, con el objetivo de combatir los secuestros.
Como consecuencia de estas directivas, por la tarde se convocó a un cónclave en la Secretaría de Seguridad, del que participaron Iribarne, su segundo, Ricardo Colombo, y los tres jefes de las fuerzas de seguridad; y por el lado de la provincia de Buenos Aires, el ministro de Seguridad, León Arslanián, el subsecretario de Seguridad, Martín Arias Duval, y el de Inteligencia, Roberto Vázquez. También estuvo el jefe de la Bonaerense, comisario Héctor Iglesia, y su director de Inteligencia, comisario Oscar Farinelli.
Dentro de la estrategia conjunta que se pretende profundizar, se habló de darles mayor movilidad a las fuerzas federales en el conurbano, donde hasta ahora han actuado más bien en puntos fijos de control. Se piensa especialmente en que la Gendarmería y la Prefectura participen en operativos —se aludió también a acciones sorpresivas—, siempre “sin afectar la jurisdicción provincial”.
Las fuentes consultadas dijeron a Clarín que para enfrentar los secuestros, en la reunión con Kirchner volvió a estar sobre la mesa la idea de crear un grupo de elite conformado por miembros de las tres fuerzas, coordinado con la SIDE y que cuente con “apoyo local”, la figura que se usó para aludir a la Policía bonaerense si se debe operar en el área provincial.
La Secretaría de Seguridad ya tuvo reuniones con Francisco Larcher, número dos de la SIDE y amigo del Presidente, para hablar de estos temas. Otro contacto que hubo ayer tendiente a instrumentar medios para agilizar la tarea de los fiscales fue entre el jefe de Gabinete y el procurador general —jefe de los fiscales federales—, Esteban Righi. Este habló luego con Arslanián.
Estas iniciativas aparecen dos días después de que Susana Garnil, la madre del joven Nicolás que estuvo secuestrado 20 días, cuestionara duramente la política de seguridad oficial, lo que generó una fuerte réplica del Gobierno. Con el problema de los secuestros al rojo vivo, en la Casa Rosada no pasó inadvertida la convocatoria de Juan Carlos Blumberg a una nueva marcha para exigir seguridad, el próximo jueves, en la que aspira a reunir a medio millón de personas.
Por fuerza de las circunstancias, en el discurso presidencial el tema de la seguridad empezó a aparecer como nunca antes. Tras la reunión en Gobierno, Kirchner viajó a Catamarca y allí —en lo que pareció una alusión directa a Garnil— se dirigió a los “padres” para que “sepan —dijo— que sus hijos sí tienen que tener seguridad y trabajo día tras día, con mucha fuerza, sin sensacionalismo mediático”.
En ámbitos de las fuerzas de seguridad, sin embargo, la movida del Gobierno fue recibida con cierto escepticismo. Las fuentes consultadas afirmaron que el Gobierno “no ha tenido por costumbre consultarlos” y recordaron, por ejemplo, que cuando Beliz lanzó el Plan Nacional de Seguridad, los jefes se enteraron unas horas antes, cuando fueron convocados al acto en la Rosada.
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