EL GOBIERNO ENVÍA SEÑALES AL PJ Y PONE EN ALERTA A D´ELÍA
Al tiempo que el presidente Néstor Kirchner reactivaba ayer sus visitas al conurbano bonaerense, concretando un nuevo acercamiento a los intendentes justicialistas, el piquetero Luis D’Elía le pidió que se decida frente a las presiones del duhaldismo y la transversalidad.
Kirchner desembarcó en González Catán (en el populoso partido de La Matanza) y hoy estará en La Plata. Incluso tiene agendados para la semana próxima actos en Ituzaingó y Florencio Varela, con cuyos jefes comunales mantiene una buena relación política.
Si bien el jefe del Estado envió en los últimos días mensajes hacia el interior del PJ, con las designaciones de Horacio Rosatti y Alberto Iribarne en el Ministerio de Justicia y Seguridad, en la Casa Rosada ya hablan de próximos acercamientos con la oposición.
Kirchner participará en La Plata de un homenaje por el centenario del nacimiento del fallecido dirigente radical Ricardo Balbín, donde se espera la presencia del ex presidente Raúl Alfonsín y el senador nacional Leopoldo Moreau, entre otros exponentes de la UCR.
Frente a este panorama, D’Elía, diputado bonaerense, líder de la Federación Tierra y Vivienda (FTV) y dirigente piquetero más cercano al gobierno, desafió: “Estamos en un mes de decisiones. El presidente tendrá que elegir si es Alfonsín o (Juan Domingo) Perón”.
“A Kirchner lo pusieron en un brete: tiene que elegir entre el duhaldismo, la vieja política, las corporaciones, el statu quo o empezar a recorrer el camino de las nuevas representaciones”, completó D’Elía.
Tras advertir que hay una “campaña” para alejar al presidente de la transversalidad, el piquetero deslizó que a eso apuntó el asesinato de Martín Oso Cisneros, que motivó el ataque a la comisaría de La Boca, sin cuya participación -se animó a decir- “hubiese provocado 20 muertos y se acababa el gobierno de Kirchner”.
Las manifestaciones de D’Elía llegaron en un momento en que el jefe del Estado parece haber limado diferencias con el gobernador bonaerense, Felipe Solá, y mantiene un impasse en la pulseada con el ex presidente Eduardo Duhalde.
Desde Balcarce 50, además, se está tejiendo un acercamiento con el triunvirato de la CGT unificada. Por eso la invitación de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, a participar activamente en los consejos consultivos que controlan los planes sociales, negociaciones hasta ahora limitadas a las organizaciones piqueteras.
Tras sufrir la primera crisis ministerial con la salida de Gustavo Beliz y Norberto Quantín, con duras acusaciones a la figura presidencial mediante, Kirchner volvió la mirada hacia las estructuras partidarias.
El ex gobernador santafesino y actual senador nacional Carlos Reutemann salió a respaldar la gestión oficial. Aunque reconoció que Kirchner debe enfrentar “una etapa difícil” (ver aparte).
Por su parte, el nuevo secretario de Seguridad, Alberto Iribarne, si bien responde al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, tiene buena llegada al duhaldismo, de cuya administración formó parte.
Además, desde el Ejecutivo se le dio entidad a algo que el propio Carlos Carranza, ex ministro de Gobierno santafesino, había desmentido: la posibilidad de asumir un cargo en la cartera que conduce Rosatti (se especuló con la Secretaría de Política Judicial).
Lo cierto es que en la Rosada hay disposición de comenzar un acercamiento con la oposición. Y trascendió que la ronda de diálogo se iniciaría con el radicalismo.
Kirchner necesita buscar consensos para sacar leyes clave en el Congreso, especialmente frente al duro desafío que planteará la negociación por el nuevo acuerdo con el FMI en septiembre próximo.
Ayer, el líder de Recrear, Ricardo López Murphy, descartó impulsar en el Parlamento un juicio político contra el presidente al considerar que “el país ya ha tenido muchos trastornos institucionales”.
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